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Columna
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Sorpresas televisivas

Ocurre algo muy grato cuando el programa de la 2 Historia de nuestro cine nos sorprende con alguna película antigua cuya calidad habíamos olvidado. Esta semana ha sucedido al menos en dos ocasiones; una con Sierra maldita, de Antonio del Amo, de 1954, y otra con El camino, que Ana Mariscal dirigió diez años más tarde.

Sierra maldita tuvo problemas con la censura ya que, aunque en el guion original había una violación colectiva, esta quedó reducida a una relación a tres, pero manteniendo toda la violencia que rezuma una supersticiosa aldea andaluza y que estalla al final con un fortísimo duelo con hachas entre los dos varones protagonistas. La calidad cinematográfica que logró en esta Antonio del Amo no se dio en sus películas siguientes, ya que este audaz director se vio en la tesitura de especializarse en las películas del niño prodigio Joselito, al que dirigió en la casi totalidad de sus películas; fue un hombre de talento al que no acompañó la suerte. Por fortuna, entre otras pocas quedó para la historia esta Sierra maldita, que esta semana nos ha regalado la tele.

Algo en común con la de Antonio del Amo tiene la carrera como directora de la actriz Ana Mariscal, que adaptó con talento la novela de Miguel Delibes El camino pero se ahogó luego en mediocres películas musicales o simplemente folclóricas. El camino, que más tarde también adaptaría a imágenes Josefina Molina. Fue junto a la película neorrealista Segundo López una excepción en su filmografía. Cómo no, también fue victima de la censura, pero Mariscal se vengó de ella riéndose en la propia película de la mentalidad adocenada que la regía.

Pero ya se sabe que ironizar sobre la censura no obtendrá como resultado paliar sus efectos. Decía el director Juan Antonio Bardem que la censura vence para siempre, que sus sombras perduran, no solo por los cortes infringidos a cada película sino por cómo haya condicionado la mentalidad creadora llegando a anularla; triste la autocensura.

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