Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Asghar Farhadi, el director contra los tópicos españoles

'Todos lo saben', el nuevo trabajo del realizador iraní, inaugura el certamen francés con un desembarco de actores españoles encabezado por Penélope Cruz y Javier Bardem

Penélope Cruiz, en un fotograma de 'Todos lo saben'.
Penélope Cruiz, en un fotograma de 'Todos lo saben'.

Hace 15 años, Asghar Farhadi viajaba por el sur de España con su familia. “Yo solo había hecho una película y alguna serie de televisión. Y paseando por la calle vimos la foto de un niño. Mi hija pequeña, que tenía solo tres o cuatro años, preguntó qué era aquel cartel, y mi intérprete nos explicó que era el retrato de un crío desaparecido, probablemente secuestrado. Mi hija se pasó el resto del viaje con mucho miedo pensando que le podría ocurrir a ella también y yo, intentado convencerla de que eso no ocurre todos los días”, recuerda el director iraní delante de un grupo de periodistas españoles en Cannes. “Pero la historia se quedó conmigo y se quedó española”.

Siete películas y dos oscars más tarde (por Nader y Simin, una separación y por El viajante), Farhadi (Khomeyni Shahr, 1972) estrena Todos lo saben en el festival de Cannes, que inaugura la competición y que huele a España por todos sus poros. “La cultura española es en la que me siento más cómodo después de la mía. Me gusta el equilibrio que habéis logrado entre las tradiciones y la identidad propia, y la modernidad del mundo globalizado”, asegura. La película concluye tras un largo viaje que arrancó hace un lustro con una llamada telefónica entre el cineasta y Penélope Cruz, a la que le contó la historia. “No había guion, ni tratamiento, pero yo le dije que podía contar conmigo. A lo largo de los años me ha ido desgranando la trama”, recuerda a su lado la actriz española, “mientras a su vez avanzaba la producción”.

Lo primero que hizo Farhadi con el guion en la mano fue ponerse a ver películas españolas “para ver con quién iba a trabajar”. Quería medir el nivel interpretativo de los actores locales. “Y descubrí que no iba a tener ningún problema, que habría profesionales de sobra. Hubo un director de reparto, por supuesto, que me hizo propuestas, pero al final me impresionó la cantidad de gente entre la que pude elegir. Por ejemplo, para el personaje de Bárbara Lennie tardé mucho en decidirme, porque tenía tantas posibilidades…”. Al iraní le preocupaba el ambiente de su película: “Corría el peligro de que un espectador español al verla le gustara pero que dijera que estaba dirigida por un extranjero. Entre mis intenciones iniciales estuvo eliminar los clichés de la cultura española: los toros, el flamenco, todo eso… Los adornos de una España de turistas. Medir cómo se habla en Castilla, cómo se gesticula, en definitiva, entender la hispanidad en el lenguaje. Creo que el conocimiento de una cultura se hace poco a poco, y hay un minuto en el que de repente sabes que ya las ha aprehendido”.

Tráiler de 'Todos lo saben'.

Junto a Farhadi y Cruz, en Cannes ha desembarcado un numeroso grupo de intérpretes españoles: Javier Bardem, Elvira Mínguez, Inma Cuesta, Bárbara Lennie, Eduard Fernández… Y Ricardo Darín. Pero Todos lo saben gira alrededor de la Laura que encarna Penélope Cruz, la mujer que vuelve a su pueblo natal con sus dos hijos para asistir a la boda de su hermana pequeña. Como es habitual en el cine de Farhadi, de repente un acontecimiento hace saltar por los aires el equilibrio emocional de los protagonistas, en especial del personaje de Penélope Cruz. “Mi personaje había entrado poco a poco en mis sueños. Cuando llegó el rodaje no logré sacarlo. Se convirtió en obsesión y ni descansaba por la noche”. Cruz comenta entre risas que quiere mucho a su Laura, pero que acabada la filmación por fin pudo dejarlo atrás. “Un día acabé en una ambulancia tras representar un ataque de pánico. Cuando salí del vehículo, Asghar me abrazó, me pidió otra toma y se la hice encantada” Y subraya: “Ha sido el personaje más difícil de mi carrera, y a la vez una de mis mejores experiencias”.

El resto de sus compañeros recuerdan lo meticuloso de Farhadi, que aunque no sabe español detectaba cuando a Inma Cuesta se les escapaba una palabra con acento andaluz ("Es un director milimétrico") o le reprochaba a Eduard Fernández que añadiera una interjección. "Es un fenónemo, en el roce lo gana todo", cuenta Darín. "Puede que por ser de otra cultura tenía una mirada distinta, está atento a detalles muy finos". A su lado, Bardem ríe al recordar una frase en farsi de Farhadi tras una secuencia en la que el español pensó que se sabía salido. "Tras la traducción, resulta que me dijo: 'Mientes más que hablas'. En fin, te decía unas burradas, pero todo se lo perdonabas por su talento". Fernández apostilla: "Te apuntaba: 'No seas actor, no seas actor'. A mí me impresionó lo gran fisonomista que es. Y que lleva la película a su estilo, a su hiperrealismo". El argentino apunta que del guion le impresionó "cómo se instala la sospecha en una comunidad que dicen conocerse, que un evento demuestra que el ser humano es producto de las circunstancias que le toca vivir".

Farhadi confirma que efectivamente todas sus películas encuentran en su corazón un elemento en común. “Sea cine u obras de teatro, yo me niego a ser maniqueo. Ningún personaje mío es negativo. Los seres humanos se equivocan, incluso pueden cometer crímenes, pero hay siempre razones, explicaciones, contexto. Quiero transmitir a mis espectadores que todos tienen justificaciones para sus acciones, que sienta empatía con cada personaje. En las tragedias clásicas siempre hay un conflicto entre el bien y el mal. Yo espero que mis conflictos nazcan del choque entre el bien y el bien”.