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El actor de ‘spaghetti-western’ que fotografió medio siglo de España

El estadounidense Robert Royal muestra personajes y momentos históricos conocidos como corresponsal gráfico

Franco, en la Feria de Sevilla, en 1967. Ver fotogalería
Franco, en la Feria de Sevilla, en 1967.

Gracias a que sabía montar a caballo, el estadounidense Robert Royal (Alabama, 1940) se convirtió en fotoperiodista de las postrimerías del franquismo y de la Transición española. Aunque esta historia no arranca en una granja del sur de Estados Unidos, sino en la salita de espera de una audición para actores en Nueva York. A Royal, entonces aspirante a intérprete, le comentó un tipo con el que rompió a hablar que en España había mucho trabajo para actores si sabían ir al trote o al galope. La mina estaba en los spaghetti-western que se rodaban en Almería. Royal aterrizó en España en 1963. "Me gustó el país, aunque era una sociedad reprimida políticamente y, hasta cierto punto, mentalmente. Como estadounidense, me interesaba el lugar del que habían escrito Hemingway y Dos Passos, también su historia... y conocía el idioma porque crecí en Miami", dice en el Centro Internacional de Prensa (CIP), en Madrid, donde expone más de 40 fotografías, en blanco y negro y color, hasta el 30 de abril.

Royal no solo cabalgaba en Almería, sino que en seguida empezó también a coger la cámara. "Me di cuenta de que vender fuera reportajes de moda y noticias me daba un acceso privilegiado a las maravillas del país". Un día, en la Escuela de Cine de Madrid, por donde se dejaba caer, apareció "alguien del Ministerio de Información pidiendo un conductor que supiera inglés y español para atender a un productor de EE UU, y fui yo", señala. Comenzó una etapa de viajes: Egipto, India… a rodar documentales para la aerolínea estadounidense TWA. Mientras trabajaba en Beirut, le llamaron de la CBS: "Se está muriendo el dictador". Él preguntó: "¿Cuál?", porque había unos cuantos en el planeta. "Vete a Madrid, que Franco está muy enfermo". Royal recuerda aquellos días "de mucho ir y venir en el palacio del Pardo". "Me compré una furgoneta y le metí una cama para poder estar allí todo el tiempo. Algunas noches venían ultras para pegar a los periodistas, pero se veía claro que era el comienzo del fin de una sociedad que no podía seguir más tiempo en España ni en Europa", subraya.

Royal empezó a vender sus fotos a medios ingleses y estadounidenses, The Sunday Times, Time o The New York Times… "Vivir la Transición fue como ver nacer y crecer a un niño, hice muchas fotos a Adolfo Suárez, que no duró como presidente del Gobierno pero hizo mucho, y entraron en el escenario Santiago Carrillo, Manuel Fraga… como yo venía de ser actor, los veía y todo me parecía un gran teatro, por cómo hablaban, sus gestos…", explica. "Hasta que llegó Felipe González, tranquilo, guapo, joven, y los arrolló". Para el corresponsal gráfico, el expresidente socialista es el personaje que más ha influido en la sociedad de España. Mientras que su "momento histórico favorito" es la foto de la firma del tratado de adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, el 12 de junio de 1985, con González, el entonces ministro de Exteriores, Fernando Morán, y el secretario de Estado para las relaciones con las Comunidades Europeas, Manuel Marín.

Ellos y otros protagonistas de la Transición están retratados en la exposición Robert Royal. Fotografías españolas. "Los políticos de hoy son mucho más aburridos", asegura. En las paredes del CIP también cuelgan imágenes de figuras de la cultura como Eduardo Chillida, "el que tenía una personalidad más interesante"; Joaquín Rodrigo, Andrés Segovia, Manuel Pertegaz, Ouka Leele…

De su forma de trabajar, Royal afirma que los mejores reportajes los realizó cuando formaba tándem con un periodista. "Lo que hacía uno, servía para alimentar al otro. El redactor ponía la parte literaria y yo era el testigo con cámara de lo que ocurría".

Con los años, "la historia de España perdió interés fuera, el país se estabilizó, había confianza, dinero…". Como su trabajo para medios extranjeros no era tan suculento, Royal abrió un estudio publicitario, aunque siguió haciendo de fotoperiodista. Hoy calcula que su archivo contiene unos 15.000 negativos. Con nacionalidad española, su mirada ya no es la del extranjero  sorprendido ante una sociedad que desconoce. Sin embargo, hay algo que sigue sin gustarle de los españoles, apunta en broma: "Su manera de conducir".

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