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La Argentina de los últimos 591 días de Perón, retratada por Sara Facio

La mítica fotógrafa expone imágenes inéditas del regreso del líder político al país y de su muerte

"Los muchachos peronistas", una de las fotos icónicas de la muestra.
"Los muchachos peronistas", una de las fotos icónicas de la muestra.

Mujeres que aguantan bajo la lluvia, jóvenes exhaustos por la caminata, tanques apostados en el camino al aeropuerto de Ezeiza durante la peregrinación multitudinaria para recibir a Juan Domingo Perón a la vuelta del exilio fueron captados por la lente de la fotógrafa argentina Sara Facio en 1972 y 1973. En la muestra Sara Facio - Perón del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, imágenes en su mayoría inéditas reflejan la pasión peronista durante los últimos años del tres veces presidente argentino.

"Me llamaba la atención ese fervor casi religioso que nacía de la gente hacia el peronismo y hacia la figura del líder", recuerda la fotógrafa argentina Sara Facio al revisar las imágenes que tomó en 591 días claves para la historia del país austral: los que pasaron desde el regreso de Juan Domingo Perón a Argentina a fines de 1972 hasta su muerte, el 1 de julio de 1974. De las cerca de 1.200 imágenes que conserva de esos años, 115 se exhiben por primera vez en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

"Perón estuvo 18 años viviendo en España y la gente durante esos años estuvo esperando un avión negro, porque se decía que en un avión negro iba a volver, era un pensamiento mágico. Entonces, cuando finalmente Perón volvió se armó una explosión popular", continúa Facio durante una entrevista con EL PAÍS en su estudio en Buenos Aires. Cubrió como fotoperiodista para la agencia francesa SIPA el primer regreso de Perón, en noviembre de 1972, y el segundo, un año después. Volvió a salir a las calles con su Leica para retratar la victoria de Héctor Cámpora en marzo de 1973, la de Perón en septiembre y la muerte del entonces presidente de un infarto.

Sin quererlo, sin ser peronista, Facio se revela como la autora del ensayo fotográfico más importante de ese momento histórico. La mayoría de los rollos los envió a Francia, pero otros 41 se los quedó. "Tenía registrado todo eso pero nunca lo había exhibido", admite. Quería evitar que se diera un uso político a unas imágenes que ellas tomó sin ese fin, sino para registrar el ambiente que se vivía en el país. "No hay un compromiso político en las fotos, hay el compromiso de estar al lado de la gente, mostrar que está contenta o está triste", señala al hablar sobre la muestra, comisariada por Ataúlfo Pérez Aznar.

Sara Facio, retratada en su estudio en Buenos Aires.
Sara Facio, retratada en su estudio en Buenos Aires.

El 17 de noviembre de 1972, su lente captó a mujeres protegidas de la lluvia con plásticos y una bandera argentina en la carretera al aeropuerto de Ezeiza, a jóvenes sonrientes que peregrinaban hacia el lugar donde iba a aterrizar su líder político y a vendedores de banderines, gorras y camisetas con el retrato de Perón. Permaneció sólo un mes en el país, pero la admiración que despertaba quedó retratada también en imágenes de esa primera noche, cuando una multitud festejó en el Obelisco, y en los días siguientes, cuando sus seguidores se subían a árboles frente a la residencia para poder saludarlo.

Festejos en el Obelisco por el regreso de Perón.
Festejos en el Obelisco por el regreso de Perón.

El regreso definitivo de Perón, el 20 de junio de 1973, estuvo marcado por la tragedia. 13 personas murieron y más de 300 resultaron heridas durante enfrentamientos entre distintos grupos armados cerca del escenario montado para recibir al general. "Al principio lo recuerdo con mucha euforia, después con cierta inquietud y después con bastante miedo porque las balas pasaban por todos lados. Cuando empezó a anochecer me metí en el primer coche que pasaba de colegas y me fui", dice Facio al rememorar esa jornada a la que había ido con su socia, Alicia D'Amico. De las primeras imágenes, de jóvenes peronistas celebrando o exhaustos por la caminata, se pasa a otras en las que se percibe el miedo y la presencia de armas incluso en el palco.

El aniversario de la muerte de Evita el 26 de julio de 1973 y la asunción de Perón el 10 de diciembre de ese año también los cubrió para la agencia francesa, pero al enterarse de la muerte del presidente, el 1 de julio, agarró la cámara y se fue corriendo a la Plaza de Mayo. "Esas fotos las saqué con mucha emoción, me contagió el sufrimiento de la gente", recuerda. "Ahí me valió ser mujer porque pensarían, esta chica qué va a sacar fotos si no le va a salir ni una", dice entre risas.

"Hombre con diario". Imagen tomada en la Plaza de Mayo el 1 de julio de 1974.

Un par de esas imágenes se volvieron icónicas. "Los muchachos peronistas", en la que una mano se posa sobre el hombro de un joven desconsolado junto a sus compañeros, y "Hombre con diario", que muestra al lector de un ejemplar que titula a toda página "Murió". En otras puede verse la riada de flores que invadió las puertas del Congreso argentino durante los días siguientes y a un barrendero que borra ese recuerdo.

Facio asegura que ahora, con 85 años, no le da el físico para sacar fotografías: "No me puedo subir a escaleras, tirarme al suelo, ni nada por el estilo. Lo que hago es mirar, curar exposiciones, hacer libros, editar, todo eso me gusta muchísimo y lo sigo haciendo". Ha puesto en marcha también la Fundación María Elena Walsh para preservar la obra de la compositora y poeta que marcó la infancia de generaciones de argentinos y fue su compañera durante tres décadas. La muestra Sara Facio - Perón irá acompañada de un libro de 200 imágenes a través del que asomarse al ocaso del político argentino más influyente del siglo XX.

Pionera de la fotografía argentina

El reconocimiento de la fotografía como arte en Argentina está unido a esta mujer menuda e infatigable, nacida en Buenos Aires en 1932. Asistente de Annemarie Heinrich en sus inicios, no ha dejado nunca de abrir puertas. Recuerda que en los años 60 creó junto a su amiga y socia Alicia D'Amico la primera sección de fotografía permanente de América - "antes que en el New York Times", dice con orgullo- en el diario La Nación. Llegaron allí desde La Prensa, donde no querían ni que firmasen las fotografías ni pagárselas porque eran mujeres. Por el mismo motivo, ni en uno ni en otro periódico les ofrecieron nunca integrarse en la plantilla sino ser colaboradas permanentes.

En 1973 fundó junto la guatemalteca Cristina Orive la primera editorial fotográfica latinoamericana, La Azotea, que se estrenó con Retratos de escritores de América Latina, para el que fotografiaron a Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges y Carlos Fuentes, entre otros. "De los 25 escritores sólo nos dijeron que no tres", cuenta Facio. Fueron tres mujeres, María Elena Walsh, Olga Orozco y Victoria Ocampo, y las dos primeras se negaron por no considerarse a la altura de los demás autores seleccionados.

En los 80 fundó la primera fotogalería oficial de Argentina, la Fotogalería San Martín, y una década más tarde fue designada curadora de fotografía en el Museo Nacional de Bellas Artes, al que donó obras de 200 fotógrafos latinoamericanos.