Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Doug Jones, el rostro detrás de los fantásticos monstruos de Guillermo del Toro

‘La forma del agua’, con 13 nominaciones al Oscar, marca la séptima colaboración entre el actor estadounidense y el director mexicano

Doug Jones.

El nombre de Doug Jones quizá no le suene a la primera. O a la segunda, incluso a la tercera. Es probable que en los últimos 26 años, sin que se haya percatado debido al maquillaje prostético que llevaba encima, haya visto su actuación en alguna película o serie televisiva. En el último cuarto de siglo, el intérprete ha puesto su cuerpo, alma y corazón a diversas criaturas: vampiros, un súper héroe anfibio, un fauno, un alienígena y fantasmas, entre otros. Muchas de estos seres fantásticos, nacieron en la cabeza del director mexicano Guillermo del Toro. La última colaboración de ambos puso al actor en la piel de una especie de dios del Amazonas. Jones es el anfibio en La forma del agua, la criatura que se roba el corazón de Elisa y uno de los protagonistas del filme favorito de cara a la ceremonia de los premios Oscar 2018.

Jones (Indiana, EE UU, 1960) inició su carrera en 1980 en un comercial de McDonalds, interpretando a Mac Tonight, un personaje con la cabeza en forma de luna creciente con lentes de sol y que tocaba el piano. Ese fue su boleto de entrada a Hollywood. Su estatura, 1,92, y su habilidad para el contorsionismo le ayudaron en más de una ocasión en el mundo de la publicidad. “Te sorprenderías cuántas veces eso ayuda en los comerciales”, afirmaba el actor en una entrevista a Nuvo en 2004.

Tuvieron que pasar 17 años para que los caminos de Jones y Del Toro se cruzaran. Su primera colaboración fue en Mimic (1997), la primera incursión del realizador mexicano en Hollywood. A partir de ahí, la relación floreció. El actor se transformó otras cinco veces, entre cine y televisión, para el director de Cronos. Fue Abe Sapien en las dos adaptaciones de Hellboy (2004 y 2008). Hizo del fauno y el hombre pálido en El laberinto del fauno (2006), además de un espectro en La cumbre escarlata (2015) y uno de los maestros vampiros en The Strain (2014). Con su participación en La forma del agua supera a Ron Perlman, el otro actor fetiche del también guionista de Titanes del Pacífico, que acumula seis participaciones en la filmografía del tapatío.

“Encontrar un director como él, con el que puedas colaborar y conectar, y que después vuelva por ti, una y otra vez, es un sueño hecho realidad. Es como la relación entre Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio; Tim Burton y Johnny Depp. Me siento honrado de tener a mi Guillermo del Toro”, dijo el actor durante una entrevista por Skype.

Del Toro le reveló a Jones en 2014, durante la filmación de La cumbre escarlata, la próxima criatura que quería que interprete: un hombre pez, de nuevo. Jones le dijo: “¿Quieres que vuelva a ser un hombre pez? [en referencia a Abe Sapien, de Hellboy]”. El actor revela lo que el director mexicano le respondió, imitando la distinguida voz carrasposa de su interlocutor: “Sí, pero esta vez es diferente. Dougie, tú eres el protagonista de una película romántica”.

Una pintura en movimiento

Jones depositó toda su confianza en Del Toro. Si alguien podía hacer posible y materializar La forma del agua, tenía que ser él, cuenta. “Es un verdadero genio y visionario. Cuando vi el filme en su versión final, excedió mis expectativas. Fue hermoso, artístico, cada escena es como una pintura en movimiento”, afirma Jones.

Para el actor oriundo de Indiana, cada criatura que interpretó para Del Toro -11 en total- ha sido difícil. Dice que nunca se ha arrepentido por el dolor o el cansancio que ha sentido cuando ha trabajado con el director mexicano, ya que los “hermosos mundos que crea” hacen que todo el sacrificio valga cuando se ve el resultado final. “Me ha dado oportunidades de interpretar papeles que nadie más hubiera pensado en mí para hacerlos, lo quiero por eso”, precisa el actor.

Durante las escenas de tortura en La forma del agua, Jones debía mantenerse arrodillado, sentado sobre sus pies, encadenado a un bloque de cemento. Esa escena tomó varios días, causando dolor en los pies y rodillas del actor. Del Toro, según cuenta Jones, se sintió muy mal por tener al intérprete en esa posición y lo cuidaba entre tomas. “¿Qué es lo que te he hecho?’, me decía. Se me acercaba y frotaba mis pies para ayudarme a sentir mejor, para devolver la circulación a mis piernas. Me decía: ‘¿Estás bien? ¿Estás bien?’. Entonces así podíamos hacer otra toma. Ese es un detalle que lo hace extraordinario, se preocupa mucho por sus actores”, dice Jones.

Uno de los papeles más difíciles de su carrera, según admite Jones, fue interpretar al fauno. Su preparación, entre maquillaje y ponerse el traje, requería cinco horas diarias. A diferencia del traje del anfibio, en el último filme, que solo necesitaba de dos horas y media para meterse en su piel. En El laberinto del fauno tuvo que usar zancos para alcanzar una estatura de más de dos metros, usar implementaciones mecánicas en el rostro, además de aprender todos sus diálogos en español. “Cuando haces de un monstruo con tanta preparación, tienes que aguantar físicamente, pero también tienes que mantener tu mente alerta ante tanto diálogos y personajes”, afirma Jones.

A Jones no le gusta que le llamen “intérprete de traje”. Mucha gente, e incluso actores, se le ha acercado y le ha dicho que quiere hacer lo mismo que él. Los corrige siempre: “Si quieres ser un ‘intérprete de traje’, no quieres hacer lo que yo hago. Yo me considero un actor y busco en cada personaje su cuerpo, alma, sus necesidades, lo que lo mueve, sus miedos, todas esas cosas. Dejo que eso motive el movimiento y las expresiones que hago”.

Jones añadirá otro “papel de ensueño” a su carrera, cuando se lo vea como el Conde Orlok en el remake de Nosferatu, con fecha tentativa de estreno en octubre de este año. Asimismo, volverá a repetir como el comandante Saru, un alienígena de color rosado, en la segunda temporada de Star Trek Discovery. Puede decir, con orgullo, que ya interpretó a todos los monstruos que quería en su lista de deseos. Eso, claro, hasta que Del Toro vuelva a llamarlo para que se meta en la piel de otro ser fantástico.

 

 

Más información