Una prótesis último modelo
Todos los ingredientes tradicionales están aquí, puestos al servicio de una historia que juega a la hipérbole

Toda cultura popular surgida entre las cenizas de una derrota bélica reclama a gritos una urgente sesión de psicoanálisis. En el Japón de 1956, la aparición del manga Tetsujin 28-go de Mitsutero Yokoyama poseía todos los rasgos de una fantasía compensatoria: punto de partida del fértil subgénero de los mecha –historias protagonizadas por robots gigantes-, Tetsujin 28-go confiaba al hijo de un científico el control (remoto) de un ingenio creado originalmente con fines bélicos. El armamento por estrenar tras la rendición se reciclaba como prótesis para mejorar la auto-estima de una nación derrotada (encarnada en la figura de un niño de diez años con dotes detectivescas). Tendrían que pasar casi dos décadas para que un autor tan transgresor como escasamente sutil, Gô Nagai, acabara dándole al subgénero su identidad definitiva, disociando ese elemento psicoanalítico de su referente directo para vincularlo a algo que no conoce fecha de caducidad: lo libidinal. Su Mazinger Z seguía siendo una prótesis para su propietario Koji Kabuto, pero destinada no a aliviar sus carencias espirituales, sino a reforzar algo tan tangible como la virilidad adolescente.
MAZINGER Z INFINITY
Dirección: Junji Shimizu.
Animación
Género: ciencia-ficción.
Japón, 2017
Duración: 95 minutos.
Con su universo de brutos mecánicos, villanos de dos sexos, cabezas voladoras y pechos misil, Mazinger Z, personaje manga sublimado como icono del anime televisivo, está forjado con la materia volcánica del sueño húmedo púber. Por fortuna, Mazinger Z Infinity, la aplicada película que le ha dedicado Junji Shimizu en ocasión del cuadragésimo quinto aniversario del personaje, no ha caído en la tentación de adaptar este imaginario a la preservativa moderación de los tiempos. Todos los ingredientes tradicionales están aquí, puestos al servicio de una historia que juega a la hipérbole, reivindica que los hallazgos de Nagai precedieron a los Transformers e introduce nuevos focos de tensión sentimental, sin esconder que, en el fondo, todo esto va de sexo sublimado.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
Elon Musk evoca una frase de Pablo Escobar en un choque con Gustavo Petro
Magalhaes abandera la revuelta del Arsenal en la agónica defensa del liderato
Del despliegue en el Caribe a la captura de Maduro: así fue la escalada militar que culminó con el ataque de Estados Unidos a Venezuela
Joan García, de principio a fin de un derbi para el Barça
Lo más visto
- Última hora del ataque de Estados Unidos a Venezuela, en directo | Trump asegura que Washington gobernará Venezuela hasta que haya “una transición segura”
- La Delta Force, la unidad de élite del ejército estadounidense que ha capturado a Maduro
- La lotería perdida y hallada de Villamanín
- La primera imagen de Maduro detenido y los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela
- El ataque de EE UU en Venezuela abre una nueva época de intervenciones en América Latina




























































