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Las chirigotas también se apuntan al feminismo

Una iniciativa emplea el humor para denunciar el machismo en las letras del Carnaval de Cádiz

Las Irrepetibles ofrecen su homenaje a la víctima de la violación de La Manada.

La suegra malévola, la parienta controladora, la vecina atractiva, la maruja de barrio, la vieja criticona. Todo un catálogo de tópicos machistas lleva años colándose, como personajes y sátiras recurrentes, en las letras de las agrupaciones del Carnaval de Cádiz. ¿Hay machismo en la fiesta o, más concretamente, en el Concurso de Agrupaciones del Carnaval que ahora se celebra? La respuesta, con todos sus posibles matices, parece evidente, pero ¿quién critica al que con sus coplas juzga? ¿Quién ironiza con el que satiriza?

Entre el humor y la denuncia, la iniciativa en redes sociales Carnaval Feminista contesta: “Somos un movimiento que busca evidenciar el machismo en las letras, sea explícito o inadvertido”. De paso, la propuesta —en marcha en Facebook y Twitter— reabre el debate sobre los avances de la presencia de la mujer en el Carnaval, justo en una edición que estará pregonada por la chirigota Las niñas de Cádiz, unas de las pioneras femeninas de la fiesta.

“Estamos cansadas del machismo, así que también lo estamos del machismo en el Carnaval”, reconocen desde Carnaval Feminista, sin aludir a la identidad de las integrantes del movimiento. Para hacerlo ver, desde que el pasado 9 de enero arrancó la fase de preliminares del Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval (COAC), el movimiento comenta, con buenas dosis de ironía, el mayor acierto o desatino de determinados chascarrillos en las letras de chirigotas, coros, comparsas y cuartetos.

Han sacado los colores a la chirigota La familia Verdugo, en la que varios ajusticiadores, además de decapitar a Puigdemont, a punto están de condenar a una mujer adúltera. Finalmente, no la degüellan porque “es un desperdicio”. “Esta muchacha me pone palote, en vez de con el hacha, la maté con el garrote”, cantaron sobre las tablas del Gran Teatro Falla de Cádiz el pasado 9 de enero. De inmediato, Carnaval Feminista les dejó claro, con sendos hashtags, que la letra “no hace gracia” y “el machismo mata”.

La iniciativa feminista llega como respuesta a la presencia aún minoritaria de mujeres en el concurso oficial, solo presentes en un bajo número de agrupaciones mixtas o femeninas, como Las Irrepetibles (aplaudidas por su pasodoble en apoyo a la víctima de la violación de La Manada). Pero también surge como evolución ante los avances del Carnaval de 2017, en el que se suprimió definitivamente la figura de las ninfas y diosas (una suerte de reina de las fiestas) y en el que un destacado número de agrupaciones integradas por mujeres llegaron a la final del concurso oficial.

“La presencia de la mujer en la fiesta ha avanzado muchísimo en los últimos 30 años”, reconoce Ana López Segovia, directora de la compañía y chirigota de Las niñas. La pregonera recuerda cómo, en 1981, Adela del Moral marcó un hito al presentar en el Falla un coro mixto, hoy algo común. También el hecho de que, en las calles, la presencia de las mujeres en agrupaciones ilegales o callejeras sea cada vez más corriente. “El Teatro Falla [donde se celebra el concurso oficial] es más conservador, como ocurre con todo lo que está institucionalizado, pero de 15 años para acá hay una revolución femenina en el Carnaval”.

Atrás quedaron los tiempos en los que las mujeres apenas participaban como ninfas, maquilladoras o costureras. Ahora que se han hecho en coros y comparsas, luchan también por acercarse a la modalidad más irreverente y satírica: la chirigota. “Es el prejuicio de que una mujer haciendo chistes es demasiado soez. Era el tabú de los tabúes que ya se está derribando”, reconoce López Segovia.

Tanto es así que la también actriz tiene claro que el futuro de la fiesta se apoyará en ellas: “Somos más lanzadas y tenemos menos vergüenza”. Mientras llega ese momento, López Segovia apuesta por “aplicar el sentido común” en las letras del Carnaval. Así se evitarían chascarrillos estereotipados o incluso de gravedad, como los que llegan a reírse del acoso o a minimizar las agresiones sexuales. Y si no, ahí está Carnaval Feminista para sacar la tarjeta roja, sin contemplaciones. “Cada agrupación es libre de llevar las letras que quiera al concurso. Cada movimiento, persona o grupo es libre para analizarlas”, sentencian orgullosas.