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Una Barcelona hollywoodiense

Los fotomontajes de Víctor Colomer sitúan a Tarzán en Colón, a Frankenstein

en la Sagrada Familia o al Gordo y al Flaco frente a la Pedrera

Dos de las fotos de Barcelona como Hollywood.
Dos de las fotos de Barcelona como Hollywood.

Tener una imagen de una película del Hollywood clásico y buscar un encuadre en las calles y parques de Barcelona. Así es posible una mezcla que puede causar más de una sorpresa, como ver a Tarzán al pie de los leones de la estatua de Colón de Barcelona, o a Marilyn Monroe en la playa de la Barceloneta acompañada de Tony Curtis y Jack Lemmon en un momento de Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder. Víctor Colomer, periodista y un loco del cine clásico, tiene una obsesión que es buscar lugares que encajen a la perfección con escenas famosas cinematográficas, preferentemente de la industria clásica de Hollywood, aunque también de algunos directores de cine español, como Luis García Berlanga.

Estudia exactamente los ángulos y la luz en los que se tomaron algunas imágenes de las películas y las sitúa en un lugar concreto de Barcelona si ve que cuadra para hacer el fotomontaje. “Me podría presentar como manipulador de fotos”, explica. Con ese sistema ha realizado un calendario de Barcelona de 2018. Son 12 estrellas de la cinematografía situadas en otros tantos lugares muy reconocibles de la ciudad. La portada del calendario es la imagen de Stan Laurel y Oliver Hardy en el coche de Leave'Em Laughing (1928) sancionados por un policía, como en la cinta, pero con la Pedrera de fondo: “En ese caso la película no es de las más famosas pero la escena me iba muy bien con la Pedrera detrás”, cuenta.

A veces, no es cuestión de la luz, sino de la lluvia y el agua. Ese fue el encuadre que buscó para suplantar la famosa imagen de James Dean caminando por Times Square que le tomó el fotógrafo Dennis Stock. “Era un día de invierno, de esos grises y en la plaza de Cataluña había charcos. Me vino a la cabeza esa imagen y de ahí el montaje del actor caminando en la plaza de Catalunya que es la que ilustra el mes de enero en el calendario”, explica Colomer, que suele comparar una foto del filme a representar con el lugar elegido.

Una Barcelona hollywoodiense
EL PAÍS

Abril está representado por una de las secuencias de El sueño eterno, de Howard Hawks, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall. Colomer los sienta en una mesa de uno de los restaurantes con solera del centro de Barcelona, Casa Alfonso.

“Son claros iconos que están en nuestro imaginario— especialmente en el de las personas ya adultas— pero trasladados a un lugar local. Le han llegado a llamar glocalismo y es un concepto que me agrada para definir lo que hago con los fotomontajes. Claro que también se podrían presentar como las grandes mentiras”, reconoce Colomer, quien no sabe bien cómo definir esa manipulación. “Para algunos es arte”, apunta.

Ha visionado La Dolce Vita (1960), de Federico Fellini, muchas veces. Y buscaba un encuadre complicado porque se trataba de sustituir la Fontana de Trevi de Roma en una de las escenas memorables de la cinta en la que Marcello Mastroianni no se puede resistir a Anita Ekberg. “Necesitaba un lago y una fuente y la cascada del Parc de la Ciutadella tiene cierto parecido a la Fontana porque son las dos de estilo clásico”. Dice que lo ideal es que la imagen sea reconocible al 50%: por la escena cinematográfica y por la localización. A veces, ese objetivo lo consigue por completo. Por ejemplo, la escena que ilustra el mes de marzo del calendario se ve a Boris Karloff y a Marilyn Harris en Frankenstein (1931), de James Whale. La imagen bucólica del monstruo deshojando una margarita con la niña necesitaba un lago de fondo y en Barcelona no hay muchos. Colomer situó la escena en el lago de la Sagrada Familia: “Porque es un elemento arquitectónico de la ciudad que es absolutamente reconocible, al igual que esa escena. Claro que hay quien piensa que ese encuadre es una ironía sobre el templo, por aquello que algunos lo han calificado como algo monstruoso. La verdad es que esa no era mi intención”.

No es la primera vez que experimenta con los fotomontajes. Ya lo hizo en Sabadell, con la edición de calendarios que mezclaban el cine con rincones de la ciudad. Y en 2015 realizó otros fotomontajes con lugares de Barcelona y escenas de cine clásico. Con ese mismo sistema publicó el libro El llibre de les meravelles, algo parecido a una interpretación en clave de humor de los anhelos y simbología independentista también con lugares famosos de fondo, como una Estatua de la Libertad de Nueva York que en vez de la antorcha sostiene una estelada.

El diseñador de los calendarios también ha hecho una versión con imágenes icónicas de Madrid donde no le ha costado nada colocar a Tarzán al lado de los leones del Congreso de los Diputados. Cuenta que no le va mal: “A la gente le parece divertido mezclar lo conocido con imágenes de cine”.