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Tres amigas y Sílvia Munt son cuatro

La directora pone en escena ‘Les noies de Mossbank Road’, tragicomedia sobre la amistad de tres mujeres durante 25 años

Cristina Genebat, Sílvia Munt, Marta Marco y Clara Segura, directora y actrices de 'Les noies de Mossbank Road'.
Cristina Genebat, Sílvia Munt, Marta Marco y Clara Segura, directora y actrices de 'Les noies de Mossbank Road'.

Tres chicas, Di, Vi y Rose, respectivamente deportista, estudiante de sociología y alumna de arte (aunque más interesada por el sexo) comparten un piso de estudiantes en el Manchester de los ochenta. Allí, entre las omnipresentes canciones de la época, descubren la vida en libertad y sobre todo se hacen amigas, una amistad que se prolongará en el tiempo. Este es en síntesis el argumento de Di and Vi and Rose (2013), la obra de la actriz, guionista y dramaturga Amelia Bullmore (Londres, 1964) que ha montado, cambiando el título por el de Les noies de Mossbank Road,la directora de cine y teatro Sílvia Munt con tres grandes actrices, Marta Marco, Clara Segura y Cristina Genebart. El espectáculo, en traducción catalana de Roser Batalla, se estrenó el martes con éxito en La Villarroel de Barcelona, donde permanecerá hasta final de enero.

 “Es la historia de tres jóvenes que se encuentran en ese momento idílico y lleno de ilusión en el que echas a volar y la amistad sustituye a la familia”, explica Sílvia Munt. “Cada una tiene una manera de estar en la vida pero se aceptan como se hace con los buenos amigos, en pack, con lo bueno y lo malo. La amistad es como el amor, relaciones siempre imperfectas, aunque imprescindibles”. En la función, las chicas van pasando por etapas, “transcurre un año, luego una década, y otra, y te vas reconociendo en ellas, en las cosas que les ocurren, la gente ríe, llora, se emociona, es como un juego; una obra aparentemente ligera, liviana, epidérmica, muy carnal, pero te toca”.

Uno de los retos de la obra es el paso del tiempo. La actrices, todas en la cuarentena, han de interpretar a sus personajes a los 18 años

Uno de los retos de la obra es ese paso del tiempo. La actrices, en el montaje todas en la cuarentena, han de interpretar a sus personajes a los 18 años (y luego a los 43). No lo hacen, en el primer tramo, de manera naturalista, sino “mediante el trabajo interno”, desde la ilusión, la inocencia, la vitalidad y la frescura de jovencitas de esa edad”, echando mano de sus registros actorales y sus propios recuerdos. “Somos lo que somos y lo que hemos sido, aunque tengamos arrugas en la cara”, reflexiona Sílvia Munt. “Han tenido que pulsar lo que ha quedado oculto con la edad, pero ahí está”.

La directora destaca lo bien que se han llevado las tres actrices y ella trabajando juntas. “Nos teníamos muchas ganas, yo las había dirigido en cine pero es la primera vez que las tengo en teatro y ha sido un gozada”.

Aunque sea una historia de amigas y la directora sea una mujer, Munt advierte contra la idea esquemática de “una obra de mujeres” y recalca que es un espectáculo que emocionará a todos y que habla de una amistad que podría darse muy bien entre amigos hombres.

Sílvia Munt considera la obra “muy curativa en este momento, con todo lo que está pasando”. Observa que el teatro, a diferencia del cine, “ va tirando” y la vida está volviendo a la normalidad. “A la normalidad que nos dejan”, matiza.