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El festival de Gijón vuelve a sus esencias

El certamen estrena nueva dirección y apuesta por recuperar el espíritu que a finales de los noventa le convirtió en un encuentro del cine 'indie' mundial

Sergi López, en 'La vida lliure'.
Sergi López, en 'La vida lliure'.

El festival de cine de Gijón llega a su 55ª edición. Nació como un certamen destinado al público infantil y juvenil, y bajo la dirección de José Luis Cienfuegos, entre 1995 y 2012, se convirtió en punto de encuentro del cine indie mundial. De repente, a Gijón (que no dejaba de ser una ciudad más del norte de España) se acercaban el finlandés Aki Kaurismäki, el estadounidense Tom DiCillo, Santiago Mitre, varias generaciones de cineastas franceses y portugueses... Y pasó de 10.000 espectadores a 75.000. En enero de 2012, meses antes de que el festival cumpliera su medio siglo de existencia, Cienfuegos fue cesado por un cambio de partido político en el poder. Y acabó dirigiendo meses más tarde el certamen de cine europeo de Sevilla. Es el prólogo de unos años de perfil bajo, que ahora, tras un concurso público, han cambiado las tornas: Alejandro Díaz Castaño, que trabajó con Cienfuegos en Gijón y Sevilla como programador, es desde marzo el nuevo responsable de la dirección del FICX.

El prólogo es necesario para entender qué se está jugando Gijón en esta 55ª edición que empezó ayer y acaba el próximo fin de semana: volver a ser un evento de referencia. Y en ello anda. Ayer la inauguración corrió a cargo de El futuro que viene, primer largometraje de la directora argentina Constanza Novick. El jurado está presidido por un clásico del cine indie, el estadounidense Whit Stillman, que además recibirá el premio de Honor. En la inauguración Verónica Forqué recogió el Premio de Cinematografía Nacho Martínez, que desde 2002 homenajea al desaparecido intérprete asturiano, curiosamente amigo y compañero de trabajo de Forqué. Y por primera vez, el premio SGAE de Guion Julio Alejandro, que se convoca anualmente, se concedió en Gijón: fue para Empieza el baile, de Marina Seresesky, la directora de La puerta abierta.

En la sección a concurso 15 largometrajes compiten por el trofeo (que ha cambiado en su diseño): entre ellos, los nuevos trabajos de Abel Ferrara (Alive in France), Hong Sang-soo (En la playa sola de noche), Eugène Green (En attendant les barbares), Bruno Dumont (el curioso musical Jeanette, l'enfance de Jeanne d'Arc), Arnaud Desplechin (Los fantasmas de Ismael), Paul Vecchiali (Les sept déserteurs ou La Guerre en vrac Francia) o Julia Solomonoff (Nadie nos mira). Aparte, tres filmes destacados: Marc Recha presenta La vida lliure,que se desarrolla en la Menorca de 1917 con Sergi López; El orden divino, de la suiza Petra Biondina Volpe, que obtuvo el Premio del Público y el de Mejor Actriz en el Festival de Tribeca, y el actor John Carroll Lynch debuta como director con Lucky, la última película protagonizada por el fallecido Harry Dean Stanton.

Además de los conciertos que cierran cada noche las jornadas, las habituales secciones Esbilla, Rellumes, Llendes, Enfants terribles, el apartado de animación, el repaso a la carrera de la artista austriaca Valie Export, y en los pases especiales se verán los últimos trabajos de Philippe Garrel (L'amant d'un jour), Jean-Luc Godard (Grandeza y decadencia de un pequeño comercio de cine) o el fallecido Abbas Kiarostami (24 Frames). Isabel Coixet recogerá el galardón Mujer de Cine, y se repasará a los últimos cortometrajes de directoras españolas. En total, 177 películas, con 26 estrenos mundiales, cuatro europeos y medio centenar de películas dirigidas por mujeres. Todo con un objetivo: recuperar el mejor FICX.