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“El cine debe ser un territorio de libertad”

Agustín Díaz Yanes y Raúl Arévalo presenta 'Oro' en un encuentro de EL PAIS+

Gregorio Belinchón, Agustín Díaz Yanes y Raúl Arévalo.

La leyenda de El Dorado, una ciudad construida de oro, es el punto de partida de la última película de Agustín Díaz Yanes: Oro. Ayer, junto a uno de los protagonistas, el actor Raúl Arévalo, charló con los suscriptores de EL PAÍS, dentro de los encuentros del programa EL PAÍS+, sobre la cinta y la complicada relación del cine español con la veracidad y la historia. Junto al periodista Gregorio Belinchón, enfatizaron la necesidad de recuperar y contar “con libertad” los episodios que han configurado España.

La película está basada en una narración inédita de Arturo Pérez Reverte sobre los conquistadores españoles que en el siglo XVI se adentraron en la selva amazónica en busca de la leyenda dorada. “El relato era muy bueno para cine, tenía todos los elementos que después hemos intentado meter en la película y, como todo lo de Arturo, tenía esa mezcla que hace tan bien, pasiones, violencia, en fin, ‘revertiano”, resumió Díaz Yanes. El director y guionista trabajó con el escritor para dar forma a una compleja estructura coral, pues cuenta con un importante elenco de personajes.

Díaz Yanes, que también es historiador, se enfrentó a un doble reto “muy apetecible”. Por un lado tuvo que trasladarse al siglo XVI, a una América recién nacida para los españoles, aunque recordó que contaba con la ventaja de estar “un poco instruido” gracias a una de sus anteriores películas, AlatristeEl otro desafío era el componente histórico. El cine español tiene un déficit con el pasado, según considera Díaz Yanes, porque “en España tenemos una relación mala con la historia" que no existe en otros países. El director defendió no solo la creación con base histórica, sino también la recreación de los hechos: “El cine es un territorio de libertad, como la literatura o la poesía”.

Raúl Arévalo apoyó esta postura también como director, pues se estrenó el año pasado con Tarde para la ira. Oro es la primera película que ha realizado tras rodar su propio trabajo. Interpreta a un soldado raso que destaca entre el resto por “como mira”, por “como se mueve”. Para apropiarse del personaje, además de seguir las indicaciones del director, Arévalo apuntó al vestuario y al entorno (grabaron en Canarias) como elementos determinantes: “En este tipo de pelis se trata más que nunca de jugar; el vestuario te cambia hasta la postura corporal".

El actor tenía con quién, pues comparte protagonismo con Bárbara Lennie, José Coronado y Óscar Jaenada, entre otros. El posible choque de egos por el "exceso de testosterona"  asustaba al intérprete, aunque finalmente la armonía reinó en la grabación, "fuera de algunas tensiones" propias de los rodajes. Díaz Yanez confirmó la complejidad de poner de acuerdo a un equipo tan amplio, pero también aseveró: "Me ha gustado mucho hacerla y me he sentido muy cómodo con ellos".