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Henry James viene a cuento

Una edición en tres volúmenes reunirá por primera vez en español todos los relatos del gran novelista del estilo “ambiguo”

El escritor Henry James (1843-1916), en una imagen sin datar.
El escritor Henry James (1843-1916), en una imagen sin datar. CORBIS

Describe Henry James como “paso de infatigable cazadora” el que conduce a la bella Diana Belfield hacia el barco que la llevará a Europa en el cuento El casamiento de Longstaff, de 1878. La joven Belfield, que no teme al sol y pasea con su sombrilla cerrada y cargada al hombro como si fuese “un mosquete”, es representante, escribe, de “la típica y tradicional libertad de las jóvenes estadounidenses, que suele suscitar una notoria envidia”.

Apenas unos meses antes de publicar este relato, James (Nueva York, 1843-Londres, 1916) había triunfado con la nouvelle protagonizada por otra notable estadounidense, Daisy Miller, y poco después arrancaría con Isabel Archer en Retrato de una dama. También fue en 1878 cuando empezó James sus cuadernos en los que expresa las dificultades, retos, tramas e ideas que implica la escritura. Cuando se editó el cuento sobre la aventura europea de Belfield, James llevaba ya 14 años publicando ficciones cortas en revistas como The Atlantic Monthly y The Nation, explorando temas, personajes y dramas sin aún haber llegado a su desarrollo en una larga novela.

Había abandonado sus estudios de Derecho en Harvard y renunciado al impulso de la pintura para emplearse a fondo en buscar las luces y sombras en la ficción literaria, el diálogo y la contradicción interior que su hermano, el filósofo y psicólogo William James, también estudiaba. Henry hablaba años después en una carta de tratar de alcanzar “el palpable presente-íntimo”, ese tiempo verbal que transcurre en la mente.

De los 21 a los 35 fueron años de formación y exploración, y por ello argumenta Eduardo Berti, tiene sentido terminar en ese 1878 el primer volumen de Henry James. Cuentos completos, la trilogía que a razón de un tomo por año, reunirá por primera vez en español todos los relatos del estadounidense, que marcó el paso de la novela realista a la novela moderna y psicológica.

Publicado por Páginas de Espuma —la editorial que concluyó el año pasado con la recopilación de los cuentos completos de Chéjov en cuatro tomos, que próximamente presentará reunidos en un estuche— este nuevo proyecto apuesta igualmente por reunir la narrativa breve de un autor clásico en orden cronológico, algo que según el editor Juan Casamayor permite entender la evolución de un autor, seguirle de cerca los pasos. Las antologías en español de cuentos del escritor estadounidense hasta ahora incluían piezas escritas en distintas décadas, y las traducciones disponibles eran de mediados del siglo XX y de distintos países.

“James es un cuentista muy sui géneris que se aleja del cuento efectista con final sorpresivo que caracteriza a su contemporáneo O. Henry. Tiene una manera oblicua de decir las cosas”, señala Berti, que sigue inmerso en la traducción y anotación de la narrativa breve del autor de La otra vuelta de la tuerca. El fallido cálculo sobre el que gira el primer cuento Una tragedia del error que arranca con una escena congelada, va dejando paso a las observaciones, misterios, rivalidades y tensiones de, por ejemplo, las hermanas que protagonizan el inquietante relato La leyenda de ciertas ropas antiguas.

El encuentro azaroso hace unos años de Berti con la edición francesa de una novela corta de James inédita en español, Gabriel de Bergerac, le llevó a traducirla y a preguntarse qué otras cosas de James quedaban pendientes de su publicación en español. Aquello fue el germen de este proyecto, en el que ha dejado de lado las nouvelles de James y se ha concentrado estrictamente en el cuento, un género que le permitió “explorar más con el realismo y sus límites, incorporando el costado más gótico”, dice Berti.

Es en estas historias en las que James trata temas que van desde lo fantástico hasta la Guerra de Secesión estadounidense, y se acerca a la construcción de frases que imitan el hilo del pensamiento, donde se perfila la característica ambigüedad de su estilo, los matices internos. La compleja, engañosa e idealizada relación de los estadounidenses con Europa va asomando también en estas primeras historias, en las que se anuncian muchos de los conflictos que desarrolla en sus novelas. “James toma todas las tradiciones de Europa, desde la pintura italiana al romanticismo alemán y las mezcla de una manera original” apunta Berti. “La anécdota de la que parten los relatos es tan pequeña y banal que resulta sorprendente que el resultado sea tan magistral. Pero lo es”.

Muchos admiradores y algún detractor ilustre

“En determinados momentos, en la literatura un escritor parece encarnar la dignidad y la soledad de toda la profesión. Henry James fue ‘el Maestro”, escribió George Steiner. James ha sido admirado por la crítica y señalado como uno de los grandes renovadores de la novela en lengua inglesa tanto por sus contemporáneos como por las generaciones posteriores, pero en su nómina de detractores destaca un europeo que tomó el camino inverso al que llevó al americano al viejo continente. Se trata de Vladimir Nabokov que ante la insistencia del crítico estadounidense Edmund Wilson acabó por leer a James. Le defraudó. Nabokov considera que James no mira lo suficiente, no presta atención. Pensaba el autor de Lolitaque la capacidad de observación de James denotaba pereza. Y en su carta a Wilson acabó por comparar la escritura de James con la “blanda prosa rubia de Turguenev”.

Habla de ello James Wood en su libro Cómo funciona la ficción y explica que en James el “detalle” es algo más impalpable y metafísico que en Nabokov o en Saul Bellow. El misterio de la literatura va más de gustos que de fórmulas. Cómo escribe James en uno de sus cuentos, Compañeros de viaje: “¿Es el arte? ¿Tal vez la ciencia? ¿Es el sentimiento o el conocimiento? No puedo decirlo con certeza…”.