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Concha Jerez, premio Velázquez de Artes Plásticas

El galardón, dotado con 100.000 euros, distingue anualmente la labor de un creador iberoamericano

Concha Jerez, este martes en su casa de Madrid. Ampliar foto
Concha Jerez, este martes en su casa de Madrid.

Concha Jerez (Las Palmas de Gran Canaria, 1941) es una de las creadoras más reconocidas y queridas en el arte contemporáneo español. Considerada una artista pionera en el uso de la tecnología para hablar de temas siempre relacionados con la marginación, Jerez ha sido galardonada hoy, martes, con el Premio Velázquez de Artes Plásticas 2017 por “el rigor y compromiso de sus arriesgados planteamientos estéticos, desarrollados durante más de cinco décadas tanto en España como en el contexto internacional, así como por el carácter innovador de sus propuestas intermedia". El premio, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, está dotado con 100.000 euros.

"Es sobresaliente su influencia en varias generaciones de creadores, su vocación docente y su compromiso con la comunidad artística", señala el comunicado del ministerio, que otorga anualmente este galardón, desde 2002, "a un creador cuya obra sobresale con especial significación en el ámbito de las artes plásticas". El premio está dirigido a destacar a un artista por "su aportación sobresaliente a la cultura española e iberoamericana por la totalidad de su obra". Jerez ya obtuvo hace dos años el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Jerez "pertenece a la primera generación que en España se adscribe al arte conceptual en diálogo con la corriente de producción Fluxus y con el pionero grupo español ZAJ", agrega el comunicado. "Desde la práctica artística, Jerez traza estrategias de resistencia y desmantelamiento de los discursos dominantes, introduciendo a menudo el concepto de interferencia".

Pregunta: Hace solo dos años recibía el Nacional de Artes Plásticas y ahora el Velázquez, ¿se siente plenamente reconocida?

Respuesta: La verdad es que cuando me han llamado al estudio para comunicármelo me he quedado sorprendida, y lo primero que he pensado es "vaya, cuantos premios. Alguno va a decir que lo acaparo todo...". En serio, estoy emocionada y encantada. Lo único es que no son cinco décadas [como señala el comunicado del ministerio]. Soy mayor, pero no tanto. Además, no empecé hasta los 30 años. Ahora tengo 76.

P. ¿Se reconoce en lo de ser fiel al uso de Internet y a los temas de marginados?

R. Totalmente. Los temas, lamentablemente, no pueden ser otros en estos tiempos que vivimos.

P. El jurado destaca también su influencia en varias generaciones de creadores y su compromiso con la comunidad artística.

R. Durante los más de 20 años que fui profesora de Bellas Artes en Salamanca he tenido la suerte de tratar con muchos artistas jóvenes que luego han conseguido dar a conocer su obra. Nunca me aproximé a ellos en plan docente, sino como una asesora que ofrece propuestas de igual a igual.

P. El pasado año este premio recayó en otra mujer, la argentina Marta Minujín. ¿Se está produciendo un avance de las mujeres en las artes o son fuegos de artificio?

R. Siempre es un estímulo que las mujeres recibamos premios, pero yo pregunto sobre nuestra presencia en las colecciones permanentes de los museos de arte contemporáneo, y lo cierto es que seguimos siendo una sombra. Nuestra presencia es minúscula respecto al número de artistas que trabajan.

P. ¿Sería partidaria de imponer cuotas?

R. No sé si tanto como eso, pero hay que tender a la paridad en todos los ámbitos.

P. Entiendo que acepta el premio. ¿Algún plan con los 100.000 euros que comporta?

R. Lo primero tapar los muchos rotos que tengo en mi maltrecha economía. Siempre estoy en números rojos. El premio me sirve para comprar tiempo libre y no angustiarme con la amenaza de no poder llegar a fin de mes.

P. ¿Usted puede vivir de su arte?

R. Vivo de la pensión de 1.300 euros al mes que cobro de mi jubilación como docente. No me quejo, porque hay mucha gente que vive peor, pero no me puedo dar ni el más pequeño lujo.

P. ¿Qué se ha perdido últimamente por falta de dinero?

R. Este verano me hubiera gustado ir a la Bienal de Venecia y no pudo ser porque no tenía dinero. Literal.

P. El premio le ha pillado trabajando. ¿En qué?

R. En una exposición para el CAAM [Centro Atlántico de Arte Moderno, de Las Palmas] sobre el concepto de interferencias. Ahora me están exponiendo en Austria, con mi galería alemana de siempre, Brigitte March, de Stuttgart, y con José Iges [su compañero en el arte y en la vida] hemos realizado una pieza para radio sobre el laberinto de los lenguajes.

P. ¿Piensa en alguien especialmente al recibir el premio?

R. Sí. Me alegro mucho por mi madre. Cumplirá cien años en abril y ella disfruta más que nadie con cosas como esta. Me ha apoyado toda la vida y sé que hoy será la mujer más feliz del mundo.

Un discurso del control sobre los individuos

Soportes: Utiliza la imagen fija y en movimiento, el texto impreso y el trazo, la palabra y el silencio, el ruido y la música, los objetos encontrados, las acciones y la performance. Siempre en diálogo con los espacios físicos.

Temas: Habla habitualmente de los mecanismos de censura y autocensura, la sociedad de consumo, el poder de manipulación de los medios de comunicación para moldear el pensamiento, las diversas formas de control que el poder político y económico ejerce sobre los individuos, la vigilancia y el sofisticado control que se practica en las sociedades desarrolladas

Museos: Su obra está en museos como el Moderner Kunst Museum de Nörkoping (Suecia), Museo Vostell de Malpartida de Cáceres, Staatsgalerie Stuttgart y Museum Wiesbaden (Alemania), ARTIUM (Vitoria) , Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid; Museo de Bellas Artes de Santander, Museo Casa Natal de Jovellanos, Museo de Arte Contemporáneo de Vilafamés (Castellón) y MUSAC de León.