Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Amigas para siempre

Con sus elegantes fondos de acuarela, logra redimir la naturaleza algo mecánica de los movimientos de sus personajes.

El caso de Hana y Alice
Imagen de 'El caso de Hana y Alice'.

EL CASO DE HANA Y ALICE

Dirección: Shunji Iwai.

Animación

Género: romántico. Japón, 2015

Duración: 100 minutos.

El cine del japonés Shunji Iwai reivindica su territorio en un limbo evanescente donde las inseguridades y epifanías de los primeros amores construyen delicadísimas cadenas de sentido. Películas como Carta de amor (1995), Historia de abril (1997) y Todo sobre Lily (2001) le elevaron a figura de culto, permitiéndole consolidar un tono y una forma que aportaban un barniz renovador al tratamiento de la sentimentalidad adolescente: sus claves se situaban en un punto equidistante entre el imaginario del J-Pop y los registros más deliberadamente frágiles del manga y el anime de vocación romántica. En 2004, Iwai convirtió una serie de cortos publicitarios -la campaña celebraba los 50 años de Kit Kat en Japón- en un largometraje que llevó por título Hana y Alice (2004), en el que, fiel a sus principios, centraba su mirada sobre el pintoresco triángulo sentimental que enfrentaba a dos amigas en su primer año de instituto. Once años después, Hana y Alice tuvo su precuela que, por una serie de decisiones en apariencia pintorescas, pero finalmente consecuentes, se ha convertido en la primera película animada del cineasta.

Iwai quería contar el origen de la amistad entre esos dos personajes tan emblemáticos de su poética, pero se resistía a prescindir de su reparto original. La solución pasó, así, por recurrir a la técnica del rotoscopiado; es decir, ese uso de la imagen real como soporte de una película animada que la ortodoxia de la especialidad suele considerar un atajo, pero que aquí sirve al imperativo de fidelidad a unas actrices a las que el paso del tiempo impedía encarnar versiones más jóvenes de los personajes que inmortalizaron una década atrás.

Con sus elegantes fondos de acuarela, sus puntuales encuadres excéntricos y sus a ratos vehementes movimientos de cámara, El caso de Hana y Alice logra redimir la naturaleza algo mecánica de los movimientos de sus personajes. La historia –que incluye inesperadas inmersiones casi sobrenaturales en leyendas urbanas de centro docente- es puro Iwai en este fascinante simulacro de anime que encuentra en el detalle la medida de la belleza y en sus limitaciones expresivas una nueva espontaneidad.

Más información