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Feria del Libro de Fráncfort

Fráncfort constata el auge del interés por el ensayo

La principal feria del libro del mundo cierra sin un gran título protagonista

Visitante paseando por la Feria del Libro de Fráncfort.
Visitante paseando por la Feria del Libro de Fráncfort. Getty Images

El mercado está prácticamente plano, con crecimientos (excepto en China) de uno o dos puntos tomando como referencia 2011 (EE UU, Reino Unido) o incluso con saldos negativos (Alemania, Francia, Japón…). Y lo poco que se vende está cada vez más hiperconcentrado en pocos títulos que duran cada vez menos en librerías y listados de venta. Así están las cosas en el sector editorial (el español incluido, claro) y así lo ha reflejado la 69ª edición de la Feria del libro de Fráncfort, que hoy acaba para los profesionales y abre sus puertas de fin de semana al público. En el mayor escaparate libresco del mundo (7.150 expositores de 106 países, unos 278.000 visitantes) esta convocatoria se cierra sin el gran libro de la feria, más interés en el ensayo y la no ficción (el género que se vende hoy más en casi todo el mundo, infantil y juvenil aparte) que en la narrativa y tendencia reconocida por la propia dirección de la feria de traer, cada vez más, al star-system (este año, Dan Brown, Ken Follet, Paula Hawkins, Nicholas Sparks o Margaret Atwood han destacado con actos multitudinarios de entre el millar de autores invitados).

Lo único que crece en Fráncfort es el número de agentes literarios, que van de récord en récord anual y han alcanzado ya el medio millar de mesas profesionales. Son claves en el pedaleo de una industria a la que se le calcula una facturación mundial de 122.000 millones de euros. La amarga constatación estos días de los gurús del exclusivo programa del Business Club (la otra gran tendencia de la feria: paneles de grandes directivos cuya inscripción sobrepasa los 800 euros) es que la máquina de hacer dinero editorial está cada vez en menos manos. Por vez primera, en 2016 cinco autores ingleses (encabezados por J. K. Rowling, claro) ganaron más de 10 millones de libras. El fenómeno de la polarización recorre Europa y luego se acompaña de una muy exclusiva corte local, de los Camilla Läckberg, Lars Kepler o Jo Nesbo (mayormente policiacos, el género de mayor tirón) del Norte, a las Elena Ferrante del Sur o a los Fernando Aramburu, Dolores Redondo o Arturo Pérez Reverte del Este peninsular del año pasado.

Las cifras lo ratifican: apenas 500 títulos acaparan en buena parte de los países una cuarta parte (Irlanda, India) o una quinta parte (Brasil, España Italia…) de la facturación y porcentajes aún más altos de ejemplares vendidos. Más vale tener un as en la manga: el área infantil del sello inglés Scholastic ha perdido más de 90 millones de euros en el primer cuatrimestre en relación al de 2016: este año no tiene ningún Harry Potter.

Con ese contexto, donde el temible ebook se ha congelado en Europa en torno al 6% (pero no ha muerto: en EE UU, el pasado mayo volvió a dar modestas señales positivas de vida tras dos años de caída) y el audiolibro galopa aupado por un público que lo descarga en su móvil, las editoriales españolas han tirado sus redes con cautela en el zoco de Fráncfort. Primero, amarrando sus ases. Así lo ha hecho Tusquets con el último Haruki Murakami, Matar al comendador (otoño 2018) o la que fue la primera novela de Henning Mankell que ahora se recupera en Suecia y del que se desconoce aún el título. Hecho eso, se apuesta entonces ya por ficciones con trasunto real: la de la italiana Wanda Marasco, La compañía de las falsas almas, sobre una usurera familia en los bajos fondos de la Nápoles de los 50, o la del francés Éric Vuillard, El orden del día, que, basada en hechos reales, sigue con bello ritmo casi periodístico a la diplomacia de Hitler en tres escenarios simultáneos de 1939. Anagrama lanzará nuevos títulos de no ficción de Richard Ford (textos sobre sus padres) y Martin Amis (reportajes y ensayos) e incorpora a la autora del elogiado H de Halcón, de Helen Macdonald, a partir de sus híbridos ensayos sobre el amor y la pérdida de Midway. Y dará un buen empujón a su serie de biografías con una de Philip K. Dick y otra sobre la escritora argentina Silvina Ocampo, mente torturada que analiza la no menos inquietante narradora compatriota Mariana Henríquez (Las cosas que perdimos en el fuego).

Edhasa también ha atado corto al deseado Bernard Cornwell, del que espera su octava entrega de Sajones, vikingos y normandos, serie que ha dado pie a la televisiva The Last Kingdom. Y lo remata con un nuevo Peter Ackroyd, que biografía ahora la parte de la capital inglesa que reza el título: Queer London. También en el ámbito del ensayo, más profundo, Debate (y Edicions 62 en catalán) tiene el nuevo Yuval Noah Harari, 21 lecciones para el siglo XXI, análisis poliédrico de la sociedad actual del sagaz autor de Sapiens.Es la punta de lanza de dos títulos más del género en auge que es el ensayo que ha cazado Debate. El primero será La época de los magos, descripción de uno de los grandes momentos filósoficos como fue la década de los años 20 del siglo pasado a partir de las vidas de algunas de sus figuras como Walter Benjamin, a cargo de uno de los pensadores alemanes en la cresta de la ola, Wolfram Eilenberger; el segundo será Cambiar tu cabeza, viaje del periodista  Michael Pollan (habitual en la ciencia gastronómica) al mundo de los psicotrópicos que dominaron los años 60. 

Galaxia Gutenberg, por su parte, ha optado por The origins of unfreedom, del historiador de Yale Timothy Sneider, oportuno análisis de los populismos.