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El festival de festivales arranca en Toronto con sueños de Oscar

Unas 255 películas se proyectarán en este foro internacional del cine

La actriz Priyanka Chopra posa para los fotógrafos en el festival de Toronto este miércoles.
La actriz Priyanka Chopra posa para los fotógrafos en el festival de Toronto este miércoles. AP

El festival de festivales. Así es como los de Toronto llamaban al festival que pusieron en marcha hace ahora 42 años. Un evento que ofrecía a los aficionados una muestra de lo mejor de los otros festivales. Las cosas han cambiado mucho en estas cuatro décadas. El Festival Internacional de Cine de Toronto que hoy empieza se puede seguir llamando el festival de festivales pero por su importancia, el que más veces apunta a lo que acabará ganando el Oscar. Aquí comenzaron sus campañas películas como American Beauty, Argo o Dallas Buyers Club. En total, de los títulos que por aquí pasaron desde 2000 encontraron el Oscar en alguna de sus categorías, entre ellas El discurso del Rey, La ciudad de las estrellas o 12 años de esclavitud.

Eso es exactamente lo que sueñan las 255 películas que se proyectarán en este foro internacional del cine durante los próximos diez días. Una programación algo más breve que el pasado año, con un 20 por ciento de títulos menos que el 2016, pero igual de brillante. Con el Oscar en mente no podrían faltar todo tipo de títulos biográficos, una constante en esta temporada. Por ejemplo Borg/McEnroe, un encuentro de titanes del tenis, con Shia LaBeouf y Sverrir Gudnason en los papeles protagonistas, con el que arranca el festival. O dentro de la misma cancha, Battles of Sexes con Emma Stone y Steve Carell como la excampeona Billie Jean King y Bobby Riggs, respectivamente. Margot Robbie es la vilipendiada patinadora en la esperada I, Tonya, Benedict Cumberbatch se transforma en Thomas Alba Edison en The Current War y Gary Oldman encarna un nuevo Winston Churchill en Darkest Hours. Eso por no hablar de esos filmes que ya suenan como posibles candidatos a la gloria como Downsizing, Suburbicon o The Shape of Water.

A Toronto no le importa (al menos de boquilla) que algunos de estos títulos hayan hecho su peregrinaje por otros festivales. El TIFF, como rezan sus siglas, es el más recordado dentro de la industria. Es cierto que La Palma de Oro de Cannes es la más prestigiosa, pero el Festival de Toronto se ha convertido con los años en una cita más agradable para las estrellas, un foro menos competitivo y donde se mueven en estrecho contacto con un público que en la era de las redes sociales puede hacerles la campaña. Porque frente a los 30.000 profesionales acreditados de forma exclusiva en Cannes, 480.000 personas pasaron la última edición por las salas de cine de esta ciudad canadiense. El festival de mayor participación en Norteamérica y el segundo por detrás del de Berlín. Y si en el Festival Internacional de Venecia todo gusta (a excepción este año de la película Mother!) y el de Telluride es demasiado exclusivo, minoritario y caro, Toronto ofrece el perfecto punto medio invitando por igual a estrellas, profesionales y espectadores capaces de disfrutar de lo que nos viene en las pantallas con ese sentimiento de estar en casa que da Canadá a los estadounidenses.

La única queja en este festival es que cada vez son menores las sorpresas. Esos filmes pequeños, aún por ser descubiertos, sin distribución y que buscan una oportunidad. El mercado casi ha desaparecido por completo en este foro donde las películas en exhibición quieren dejar huella antes de comenzar su campaña. No tiene sentido ir a Toronto si el filme no va a ser estrenado en los próximos meses con intención de clasificarse en la carrera del Oscar. Denzel Washington y su Roman J. Israel, Esq disfruta así de lo mejor de los dos mundos. Sony adquirió el pasado Toronto los derechos del filme de Dan Gilroy, cuando se llamaba Savage City, para comenzar en esta edición una campaña con la que espera recuperar los éxitos de los que este estudio hace tiempo que no goza.

Y como no solo de películas viven los aficionados, el TIFF será el perfecto anfitrión para generar la conversación cinematográfica ya sea con la dama del cine, Helen Mirren, o con su mayor estrella, Angelina Jolie. También participarán de estas diarias conversaciones Javier Bardem y Gael García Bernal. Todos ellos tienen algo que vender en el TIFF, ya sea esa oda a la tercera edad que protagoniza Mirren en The Leisure Seeker; el nuevo trabajo de Jolie como directora en First They Killed My Father, García Bernal y su producción francesa Si tu voyais son coeur y Javier con su doblete en madre! y Loving Pablo, de la que también es productor.

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