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Venecia, archipiélago de cine

El festival italiano arranca mañana con ambición de abarcarlo todo

Su programa suma a las películas series, realidad virtual y hasta un videoclip

Preparativos para la 74ª edición del festival de Venecia, ayer 28 de agosto.
Preparativos para la 74ª edición del festival de Venecia, ayer 28 de agosto. AP

Hay películas. Obvio, se dirá: es un festival de cine. En concreto, el más antiguo del mundo. Así que evidentemente el programa incluye filmes esperados, directores adorados y divos de la gran pantalla. Se verá lo nuevo de George Clooney o Guillermo del Toro y se descubrirá cómo luce Javier Bardem en la piel del narcotraficante Pablo Escobar. Sin embargo, la 74ª edición de La Mostra de Venecia, que arranca mañana con Una vida a lo grande de Alexander Payne, ha enviado sus invitaciones mucho más allá del séptimo arte. A lo largo del certamen, se proyectarán obras en realidad virtual, series televisivas y hasta un videoclip. Tal vez el festival italiano haya comprendido mejor que otros el futuro. O quizás se esté llenando de intrusos. Aunque, al fin y al cabo, puede que no lo sean tanto.

“Ha cambiado el cine, más que los festivales. Y los certámenes siguen las transformaciones de la industria audiovisual. Las películas continúan en el centro de nuestro interés. Pero Venecia ha decidido que no puede ignorar los fenómenos que caracterizan la producción contemporánea. Si los autores han elegido jugar en varias mesas a la vez, un festival ha de asumirlo y abrirse a ello”, asegura Alberto Barbera, director de La Mostra. Ya el año pasado, en el fondo, seleccionaron un largo en realidad virtual y El joven Papa, el esperadísimo debut del cineasta Paolo Sorrentino en las series, fue uno de los estrenos más comentados. Pero, ahora, Venecia confirma y redobla la apuesta. Sobre todo cine, pero no solo. Guste o no, el popurrí está aquí para quedarse.

Aun así, el programa de películas de La Mostra tiene ingredientes poderosos para encender la gula de los cinéfilos. Tras mostrar al mundo Gravity, Birdman o La La Land en los últimos años, Venecia vuelve a presentar argumentos convincentes, al menos a priori. Clooney lleva al Lido Suburbicon, con guion de los hermanos Coen, y un reparto que luce a Matt Damon, Julianne Moore y Oscar Isaac; Del Toro cuenta en La forma del agua el extrañísimo amor entre una chica sorda y una criatura acuática; el thriller Mother! medirá la ambición de Darren Aronofsky. Alexander Payne se da a la ciencia-ficción y el artista Ai Weiwei enseña Human Flow, su documental sobre los refugiados. La proyección de Mektoub, My Love: Canto Uno responderá además a uno de los dilemas del certamen: ¿el nuevo proyecto de Abdellatif Kechiche valía hasta el punto de llegar a vender la Palma de Oro que ganó en Cannes con La vida de Adele para sacarlo adelante?

Con sus 21 títulos, en la competición oficial cabe mucho más que los nombres más conocidos. Hasta 15 de los directores optan por primera vez al León de Oro. Entre ellos, maestros como Paul Schrader o Frederick Wiseman y cineastas que de nada sonarán al gran público, como los hermanos Manetti o Ziad Doueiri. La china Vivian Qu, que también se estrena en la competición, será la única directora en el apartado principal de Venecia, con Angels Wear White. La presencia femenina brilla por su ausencia en casi todo el festival. Se salva, por lo menos, el jurado, presidido por la actriz Annette Bening.

En su afán por abarcarlo todo, La Mostra ha invadido hasta otra isla, la del Lazzaretto. Allí, a pocos minutos en barco del Lido, los espectadores podrán meterse en primera persona en los 22 proyectos que compiten en la sección de realidad virtual. ¿El nuevo amor del cine o un romance fugaz? Otra duda que Venecia empezará a responder. Y en el Lido también se sabrá por qué John Landis ha decidido retocar el videoclip más famoso de la historia. Thriller, de Michael Jackson, vuelve en 3D, y con final distinto. Suficiente como para que una pieza de un cuarto de hora garantice la sala llena. Muchos acudirán también a las proyecciones de Suburra, primera serie italiana del coloso audiovisual Netflix, o Wormwood, de la misma compañía.

Aparentemente, no falta nada. Ya se ha llenado incluso el enorme hueco que durante años mostraba, justo al lado del Palazzo del Cinema, las secuelas de un horror edilicio. Sin embargo, sí hay algunos ausentes. El cine español tan solo presenta, fuera de concurso, Loving Pablo, de Fernando León de Aranoa, con Javier Bardem en el rol del célebre criminal y Penélope Cruz como Virginia Vallejo, la periodista con la que mantuvo una relación. Y el habitual desembarco masivo de obras de América Latina se ha reducido a un puñado de filmes, ninguno en la competición oficial. Ellos sí, este año, parecen casi intrusos.