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Una expedición para “ganar la batalla científica” del caso Odyssey

España comienza la tercera campaña en el pecio de la ‘Mercedes’ para descubrir los tesoros “de una zona en penumbra” del yacimiento

El buque oceanográfico del CSIC ‘Sarmiento de Gamboa’.
El buque oceanográfico del CSIC ‘Sarmiento de Gamboa’.

La batalla legal quedó sobradamente ganada en enero de 2012 cuando el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dio la razón a España: los cazatesoros del Odyssey debían devolver las más 500.000 monedas de oro y plata expoliadas de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. Ahora, diez años después de que la sustracción en el pecio hundido por los ingleses en 1804 en el Golfo de Cádiz (al sur de Faro, Portugal), una nueva campaña arqueológica llegará “para ganar lo que faltaba, la batalla científica”.

Así ha condensado Luis Lafuente, director de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, el objetivo fundamental de la que será la tercera campaña en el yacimiento submarino. A bordo del buque oceanográfico del CSIC Sarmiento de Gamboa y junto al Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Armada Española, durante los próximos diez días, los investigadores intentarán dilucidar definitivamente varias incógnitas. “Lo que se busca es ampliar el conocimiento del pecio, principalmente el estado de conservación de los materiales y su evolución; registrar la dispersión de los restos, continuar con el posicionamiento de todos los restos arqueológicos y avanzar en el análisis del barco, además de completar la cartografía de la zona”, tal y como explicó ayer Lafuente en un acto de presentación celebrado en el Puerto de Cádiz.

Tras dos campañas realizadas en los veranos de 2015 y 2016, buena parte de estas tareas ya están comenzadas. Sin embargo, el pecio aún puede deparar sorpresas. “La zona este o de levante del barco está en penumbra y sospechamos que puede haber bastante material arqueológico. Es una zona virgen” ha reconocido Iván Negueruela, director de esta campaña y del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, que atesora los restos de la Mercedes devueltos por Odyssey.

Los investigadores se ayudarán de un ROV o vehículo operado remotamente y adaptado especialmente para estas campañas. El dispositivo permitirá descender de nuevo los 1.130 metros donde se encuentra el yacimiento, la mayor profundidad alcanzada nunca en Europa durante una campaña arqueológica subacuática.

La Merceces -botada en 1786- formaba parte un convoy que cubría la ruta comercial entre España y sus colonias americanas. Sin previo aviso, el 5 de octubre de 1804, Reino Unido atacó, y hundió la fragata, cargada de oro, plata, telas de vicuña, quina (una especie arbórea medicinal) y canela procedentes de Lima y Montevideo.

Además de iniciar un mapa oceanográfico y otro arqueológico que ahora se quieren completar, las dos campañas científicas anteriores han permitido recuperar hasta 51 objetos, extraídos por riesgo de expolio, desaparición o por interés investigador. Es el caso de un cañón; platos, candelabros y cuberterías de plata o un almirez y su mortero de oro. Ahora, en la que se espera que sea la última campaña, los investigadores contemplan la recuperación de nuevos restos, en función de lo que se descubra en esa zona inexplorada.