Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
BLOGS Coordinado por JUAN CARLOS GALINDO

Nueve ‘thrillers’ para leer este verano

Una selección con historias de la mafia policial, dramas rurales, la gran señora del crimen y alguna apuesta más que inquientante

Nueve ‘thrillers’ para leer este verano
getty

Agosto es un mes como otro cualquiera para los lectores impenitentes, esos que leen todo el año, pero es un gran momento para quienes solo tienen las vacaciones para sumergirse de cabeza en un libro o en varios. Para unos y otros, traemos hoy una nueva selección de historias que merecen la pena, que se leen bien, en la piscina, en la montaña, en un avión o camino del trabajo si nos toca quedarnos. Hay obras monumentales con policías corruptos y algún pequeño drama neoyorquino; hay libros de espías y novelas rurales; y, cómo no hay thrillers puros y duros.

Y, para los habituales y los nuevos, el aviso de siempre: claro que faltan cosas, pero lo que está aquí es porque me lo he leído, porque creo que puedo recomendarlo. La lista pretendía ser un poco más generosa, pero se me han quedado tres, ni más ni menos que tres, por el camino. Alguno se me caía de las manos por malo, otro no me ha parecido suficientemente bueno para prescribirlo. En fin, lo de siempre: lean y disfruten.

Intrusión, Tana French (ADN, traducción de Julia Osuna). Qué se puede decir a estas alturas de la señora French. Pues que crea los personajes mejor perfilados de la novela negra anglosajona a día de hoy, que las tramas son impecables, que hay un punto de maldad en lo que escribe, que pocos han tratado las familias desestructuradas, y cuál no lo es, como ella. En este caso, la detective Conway tiene que investigar la muerte de una mujer en su casa, pero tiene a todo el departamento de Homicidios en contra. O al menos eso es lo que cree. ¿La discriminan por ser mujer y no temer a nadie? ¿Son simples paranoias? ¿Están sus compañeros manchados por el crimen? . Déjense llevar por la maldad de French, no podrán parar.

Les dejo la gran entrevista que le hizo Jacinto Antón en Dublín y un post de quien esto escribe sobre sus retratos de la miseria familiar.

Corrupción policial, Don Winslow (RBA, traducción de Efrén del Valle). Ya decíamos el otro día, citando al maestro Stephen King, que el regreso de Don Winslow tras la segunda incursión en el mundo del narco era una novela tan buena como El padrino pero con policías. Personajes complejos, realidades duras, una Nueva York oscura y magnífica y una inmersión en la corrupción policial organizada como una mafia, sí, pero también en la corrupción institucional, en la hipocresía política, en las cloacas del sistema. Y se lee de maravilla. Entren en el mundo enfermo que retrata Winslow y disfruten.

Si se han quedado con ganas, pueden leer más en el post que publicamos esta semana.

La sustancia del mal, Luca D’Andrea (Alfaguara, traducción de Xavier González). Aquí tienen el thriller piscinero que estaban esperando, sin que esto sea menoscabo para hablar de un libro que funciona, de un autor que maneja los resortes, de una historia que está triunfando y es por algo. Un documentalista instalado con su familia en un pueblo montañoso donde 30 años atrás ocurrió un terrible y macabro crimen y que se obsesiona con ello y nos hace obsesionarnos. Y ahí lo dejamos.

Si quieren saber más sobre este joven escritor que ha revolucionado la escena europea, lean la entrevista que le hizo Berna González.

La sed, Jo Nesbo (Random, traducción de Lotte Katrine Tollefsen). Undécima novela de Harry Hole y el tipo sigue vivo, sí, y con los dilemas de siempre, también. Y, sin embargo, sigue atrapando al lector, sigue siendo uno de los grandes personajes de la novela negra contemporánea, sigue haciéndonos sufrir. Ahora que tiene todo lo que siempre soñó, solo hay una cosa que puede hacer volver a Harry Hole al mundo policial que casi acaba con él: una muerte, luego dos, detrás de las que se sospecha que está el único criminal al que nuestro querido Hole no pudo atrapar. No digo más.

Tienen esta interesante reflexión del propio autor sobre el personaje que publicamos hace unos meses en Elemental.

Distintos y poderosos

 

El dios de nuestro siglo, Lorenzo Luengo (Seix Barral). Si lo que realmente importa al final en la literatura es el tono, esta novela apuesta por ello a lo grande. Una estructura con elementos clásicos para un thriller de primera en el que Daniella, una detective con aficiones literarias, se mete en un mundo de pesadilla para investigar la desaparición de tres niños. Dice Juan Cruz sobre Luengo: “Su libro estaba solitario sobre mi mesa, y me hablaron tanto de él, con tanto entusiasmo, que lo abrí y leí esta joya: “Las noches no se portan nada bien con los vivos”. Y ya no paré de leer. Lo que está por dentro es la destrucción del mundo, la tristeza de verlo caer”.

Si se han perdido la entrevista que le hizo mi compañero Cruz, aquí la tienen. Imprescindible.

Visitation Street, Ivy Pochoda (Malpaso, traducción de Ramón de España). Estamos ante un libro inclasificable, que no sé si es un thriller o simplemente un drama neoyorquino con una muerte de fondo, pero me da igual. Pochoda consigue contarnos a raíz de un desafortunado incidente sufrido por dos jóvenes lo que cuesta hacerse mayor, perder cosas, no tener respuestas; también la vida diaria en Brooklyn, los sueños y aspiraciones de unos personajes que luchan por no perder; y, cómo no, el efecto terrible de la violencia, las pandillas, la pobreza. Si buscan una intriga profunda y melancólica, este es su libro.

Ángeles en llamas, Tawni O’Dell (Siruela, traducción de Virginia Maza). Como ya me pasó con Bull Mountain de Brian Panowich (también en Siruela), me encuentro casi por casualidad con esta autora a la que no conocía de nada y me quedo pegado a su historia hasta el final. El punto de partida no puede ser mejor: hallan el cadáver de una joven en una fosa minera en un pueblo abandonado porque su subsuelo lleva ardiendo décadas. La mujer encargada del caso, Dove Carnahan, es un personaje absolutamente original: en la cincuentena, preocupada por su vida sexual, con un punto sarcástico más que brillante, con una  familia disfuncional y marcada por algo terrible que ocurrió en su adolescencia. Los secundarios son de primera y el retrato de una América profunda en la que gente con aspiraciones convive con auténtica basura blanca en un extraño equilibrio es genial. No les digo más.

En el reino de los espías

 

La viuda negra, Daniel Silva (Harper Collins, traducción de Victoria Horrillo). La gran novela de espías sobre el ISIS: minuciosa a la hora de contar cómo se prepara una infiltración, grandiosa en los escenarios internacionales y en la acción y con un conocimiento fascinante del mundo del espionaje. Es la decimosexta novela de la serie de Gabriel Allon, espía israelí, personaje genial y casi imposible que sigue en plena forma. Harper Collins ya nos trajo El espía inglés  y parece que sigue con la saga.

Aquí les dejo algo más detallado sobre la novela.

En un país extraño, Charles Cumming (Salamandra, traducción de Maia Figueroa). Nadie sabe meterse en la paranoia en la que viven los espías como este ex agente del MI6, brillante escritor y urdidor de inquietantes tramas. El mundo actual se puede ver desde muchas perspectivas, pocas tan interesantes como los ojos de un espía caído en desgracia. Tiene habilidad y sigue la estela de los maestros. No se lo pierdan.

Tienen más información sobre la novela en este post y una entrevista con el autor también.

Sé que me dejo también otros muchos con los que he disfrutado este año y otro montón de cosas que no me ha dado tiempo a leer pero que leeré. Ya hablaremos de ellas. Por ahora, aquí tienen esta selección. Vive le noir!

Más información