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La película que retrata a la Generación Cangrejo

Finaliza el rodaje de ‘La Quinta Internacional’, documental sobre la crisis en la juventud española

El periodista Joaquín Estefanía, en noviembre de 2015.
El periodista Joaquín Estefanía, en noviembre de 2015.

El portazo en los morros que ha arreado la crisis a los jóvenes europeos ha sido proverbial. En España, aún más contundente, con un 49% de paro entre los menores de 25 años. De ahí que a los millennials, sobre todo, los nacidos en los ochenta, se les conozca también como generación perdida, por no hablar de términos más crudos, como generación cangrejo.

La gravedad del balance muestra un fracaso colectivo sin paliativos. Y explicarlo por todos los medios, obligatorio. Joaquín Estefanía, director del EL PAÍS entre 1988 y 1993, ya lo ha hecho en su libro Abuelo, ¿cómo habéis permitido esto? (Planeta). Pero también ahonda en el asunto ahora con La Quinta Internacional, una película documental de la que ha hecho el guion y que ha rodado Gerardo Herrero.

Ahora queda una larga tarea de montaje para el estreno, previsto a principios del 2018. Como planteamiento de inicio, quisieron rodar el Inside job español. El documental que ganó un Oscar en 2011 retrataba las causas del desbarajuste que originó la crisis global de 2008 en Estados Unidos. La Quinta Internacional aborda sus estragos y el riesgo de pobreza que aquel atraco financiero extendió por todo el mundo. “Esa pretensión duró poco tiempo”, comenta Estefanía. “A diferencia del documental americano, en España los grandes protagonistas de la economía (banqueros, grandes empresarios, economistas académicos y del sistema...), no quieren aparecer exponiéndose públicamente, con el riesgo además de ser repreguntados”.

En España los grandes protagonistas de la economía (banqueros, grandes empresarios...), no quieren aparecer exponiéndose con el riesgo de ser repreguntados”, asegura Estefanía Joaquín Estefanía

Sobre todo, cuando, como ocurre ahora, en muchos momentos son los principales sujetos de la indignación popular, cree el periodista. “Prefieren mantenerse invisibles. Pronto fuimos derivando nuestro interés hacia las consecuencias de la gran recesión y llegamos a la conclusión de que nuestros principales protagonistas debían ser los jóvenes”, asegura.

El productor, José Antonio Romero, convenció a ambos, además, de que procedía hablar de las consecuencias de la crisis en ese ámbito de la población. Allá donde el espejo resulta aún más frustrante. El no futuro de unos jóvenes a quienes cuesta abandonar el hogar paterno, ya que solo dos de cada 10 menores de 30 años viven en su propia casa. “Lo otro corría el riesgo de resultar muy trillado”, añade Herrero.

Uno de los puntos de partida del libro que ha escrito Estefanía es un artículo aparecido en The Independent en octubre de 2016. Allí se afirmaba que los nacidos en los ochenta pertenecen a una década que al cumplir la treintena sobreviven peor que sus predecesores. Es la primera generación desde la posguerra en que ocurre esto, contaba el diario británico. “Ya es un hecho. Para cambiar esta situación, los representantes públicos, los políticos, deben dejar de atender exclusivamente los intereses de sus mayores votantes potenciales (los de más avanzada edad) y dar prioridad a los problemas de los jóvenes: el paro, la precarización estructural, su protección social... Para obligarles a ello, la juventud debe votar y participar más. Y es lo que han hecho en los últimos cinco años”, añade Estefanía.

Cabe algún motivo de esperanza para Gerardo Herrero. “Perdida no está, se trata de una generación muy preparada, llena de gente brillante. La mala gestión de los recursos económicos ha llevado a una peor calidad de vida, a una mayor dependencia de las familias, a un menor nivel de calidad en los servicios sociales, a una bajada de nivel en calidad cultural. Poseen más conciencia ecológica y de defensa del medio ambiente. Para muchos de ellos resulta muy decepcionante no poder alcanzar más nivel de calidad económica”, agrega.

La Quinta Internacional es la primera experiencia en cine de Estefanía. “No corren buenos tiempos para el periodismo tradicional. Estoy buscando otras formas de expresión complementaria: los libros son una de ellas, los guiones otra. Trato de aprender de la experiencia de Gerardo Herrero y de José Antonio Romero. La idea original es mía, pero no tengo oficio para escribir un buen guion. Para mí representa la suerte de aprender otro lenguaje, sobre todo por si me surge una segunda oportunidad”. Los viejos rockeros del oficio, ahí siguen…