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Mira quién mata

Habrá quien se pregunte si Alice Lowe ha querido hacer una comedia o una película de terror. La clasificación importa poco

Alice Lowe, en 'Prevenge'.

PREVENGE

Dirección: Alice Lowe.

Intérpretes: Alice Lowe, Kate Dickie, Tom Davis, Jo Hartley.

Género: comedia. Reino Unido, 2016.

Duración: 88 minutos.

Cualquier generalización sobre el modo en que una mujer reacciona ante la noticia de su propio embarazo puede estar condenada al más espantoso de los ridículos, pero lo que hizo la cómica Alice Lowe tiene muchos números para llevarse el premio a la excentricidad extremadamente irrepetible. Su personal método para lidiar con las ansiedades del proceso gestante consistió en a) escribir un guión cinematográfico en dos meses, b) buscar una productora en estado de máxima urgencia y c) rodar su ópera prima como directora… protagonizada por ella misma –embarazadísima en el momento del rodaje- y centrada, precisamente, en los miedos y angustias de una mujer embarazada, y viuda reciente, que emprende una deriva criminal guiada por la imperativa voz de su feto, presuntamente empeñado en vengar la muerte de su padre en una accidente de escalada.

Lowe pertenece a esa vanguardia de la comedia británica que, en las últimas décadas, no ha dejado de experimentar con los límites del género. Coguionizó y coprotagonizó, junto a Steve Oram, Turistas (2012) de Ben Wheatley, aguda comedia negra en torno a una pareja de infelices enamorados que mutaba en inesperado tándem criminal. El desenlace de esa película –conciso, perfecto- tenía como escenario un precipicio en el que un pacto de amor fou se resolvía de manera tan inesperada como, en el fondo, consecuente. Prevenge se abre con cierto eco de esa localización antes de desplegar su relato, esculpido en un tono desasosegante, desgranado en encuadres ásperos, turbadores, agresivos…

Habrá quien se pregunte si Lowe ha querido hacer una comedia o una película de terror. La clasificación importa poco: lo realmente relevante es el modo en que su discurso pulveriza ideas recibidas sobre la maternidad –el embarazo es definido como un golpe de estado-, mientras va saboteando todo asidero para el espectador medroso.

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