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Björk reina en el Sónar en carne mortal y virtual

La artista inaugura el festival de música avanzada con una muestra audiovisual, una conferencia y una sesión de ‘dj’

Aspecto de la muestra 'Björk Digital' en el CCCB.
Aspecto de la muestra 'Björk Digital' en el CCCB. Redferns

Empezó el día tal y como lo terminó: siendo la protagonista y la cara más reconocible de la 24º edición del Festival Sónar, en Barcelona. Aunque su rostro prácticamente fue invisible, al menos en carne y hueso, durante la mañana y parte de la noche. En el que iba a ser el contacto más íntimo con sus fans se presentó con un velo que le cubrió todo el rostro. Björk, la cantante polifacética inauguró vestida con kimono y zapatos tradicionales okobo la charla inaugural del Sónar+D, el Congreso de Cultura Digital y Tecnologías Creativas, que este año centrará sus ponencias en los últimos avances en Inteligencia Artificial y Realidad Virtual aplicada a las artes. Por la mañana, en la muestra Björk Digital, inspirada en su último disco, Vulnicura, la islandesa dio más la cara, aunque de una forma virtual y hasta sexual.

La artista habló ante las cerca de 1.000 personas que contaban con acreditación de sus inicios como dj, el sexismo hacia su trabajo artístico y sus gustos musicales. “No tengo la intención de ser la mejor dj, sino de compartir mi pasión por la música alrededor del mundo”, dijo. “Me encanta el pop, escucho tanto Rihanna como a Chaka Khan”, explicó.

Björk Digital es un recorrido de 90 minutos que se inicia con viajes “inmersivos” y que concluye con un repaso a sus primeras colaboraciones audiovisuales en la década de los noventa. A través de trabajos digitales y vídeos y utilizando la realidad virtual, la muestra recopila sus últimos proyectos con programadores y artistas como Michel Gondry, Spike Jonze y Nick Thornton Jones, entre otros.

Con las cámaras de realidad virtual de la muestra la cantante expuso una metáfora orgánica de 360 grados con la que se adentra por su propia laringe, sale de una vulva digital y baila con los visitantes convertida en un cíclope biónico. “La realidad virtual no es solo una continuidad natural del vídeo musical, sino que posee un potencial teatral más profundo”, es la frase de bienvenida de la artista a la exposición, que se podrá visitar hasta el 24 de septiembre en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.

El recorrido se inicia con Black Lave, un videoclip que Björk creó por encargo del Museo de Arte Moderno, MoMA, de Nueva York. En una cámara oscura con dos pantallas colocadas de manera frontal y repleta de altavoces, la compositora juega con el sonido y la imagen a través de una experiencia “envolvente”. El visitante permanece en el centro, en medio de una vorágine de sonidos que suenan distintos dependiendo de dónde se sitúe exactamente. Las imágenes también cambian de pantalla a pantalla y en ellas se observa cómo la artista se adentra en un volcán con lava azul. 

Machismo electrónico

La última sala de la muestra “inmersiva”, Family VR, pieza central de la antología virtual, deja ver a una Björk en tres dimensiones, indefensa, que pide ayuda para que le curen una herida en forma de vulva que le sobresale del pecho.

Era la tercera vez, tras Sidney y Tokio, que la cantante presentaba en una ciudad de manera conjunta su exposición y una sesión nocturna de música electrónica. La exposición se covirtió en una muestra de Björk para Björk. Fue por este motivo, tal y como reconoció en su charla de 30 minutos, por lo que anunció que el resto de la jornada tendría un perfil más bajo. “Cuando vas a la exposición: solo soy yo, yo y yo. Por eso, esta noche seré más discreta”, dijo en referencia a la sesión nocturna, en la que iba a pinchar música en un set aparte, alejado de los oyentes.

Sobre el machismo latente en la electrónica, la artista dijo: “Hay gente que no parece darse cuenta de que yo hago mis propios arreglos, me parece algo sexista”, dijo Björk .

 

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