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‘Cinebasura’, el mejor peor cine, en cartelera gracias al micromecenazgo

Miguel Ángel Viruete y Paco Fox dirigen una comedia que parodia los tópicos del cine de Serie B

Cartel de 'Cinebasura'. Ver fotogalería
Cartel de 'Cinebasura'.

Hasta el peor cine, ese cuyas denominaciones van resbalando de la B a la Z por todo el abecedario, tiene un canon, unas constantes para adscribirse al género. Hay zombis que, por qué no, se ven envueltos en historias románticas. O hay ninjas, o monstruos gigantes y, casi siempre, mujeres desnudas que sirven de víctima sacrificial y dan gritos de pánico. O puede, como en Cinebasura, haber todo eso, agitado y mezclado con Agustín Jiménez haciendo de villano, Amarna Miller y voces en off de Rajoy y varios minutos de un coche en una carretera que no va a ninguna parte, para hacer un pastiche paródico con todos los clichés de ese cine que se rodó gracias a una campaña de crowdfunding y con poco más de 30.000 euros y que este viernes se estrena en salas comerciales. El título describe lo que se ve en la película: “Que nadie crea que va a encontrarse con analogías del alma humana”, indica Miguel Ángel Viruete, director de la misma junto con Paco Fox.

Moratalaz. Paco Fox comenta por última vez una película mala para un videoblog —como de hecho hace en la realidad desde hace siete años en Videofobia, de esa fascinación compartida entre él y Viruete nació el proyecto— y, entonces, un portal dimensional se abre en su techo. Y, por él, el cine cutre con todos sus tópicos se cuela y amenaza con destruir el mundo. O, al menos, Moratalaz. “Un suicidio comercial”, dicen los directores, la clase de película que no culpan a Mediaset o Atresmedia de no querer producir. Por eso ellos acudieron al productor Ferrán Herraz para que les echara una mano con la burocracia que requiere iniciar una andadura así y, a partir de ahí, se encomendaron a los fans. “La campaña de financiación suponía no solo una recaudación de fondos, también nos servía para comprobar que había interés en lo que queríamos hacer e incluso para intercambio de ideas”, explica Viruete, a lo que Paco Fox añade que muchos de los que primero solo donaron dinero luego quisieron también aparecer como figurantes o grabaron chistes que aparecen emitiéndose en televisores al fondo de una secuencia, por ejemplo. También se volcaron con ellos en una campaña en redes sociales que provocó una resonancia que ha posibilitado en buena medida que vayan a estar en salas en las ciudades más populosas de España. Aquí, una reclamación de los autores: “Es mucho más fácil encontrar distribución para una película de arte y ensayo que para una comedia, no solo de este tipo, casi de cualquiera. Están mejor consideradas, tienen festivales específicos y la comedia no”.

Viruete y Fox querían que, técnicamente y adecuándose a los medios de los que iban a disponer (“dos objetivos y uno roto”, ironiza Fox), el filme estuviera correctamente rodado. La cutrez tenía que ser una cuestión de fondo, no de forma. Es el ejercicio con que dos cinéfilos rinden homenaje a géneros que de una u otra forma han impregnado la cultura audiovisual. “El cine basura que más apreciamos es aquel en el que en realidad un director trata de hacer algo ampuloso y de emitir un mensaje profundo y falla estrepitosamente”, apostilla Fox. Su paradigma es The room, película de Tommy Wiseau de 2003 que según su criterio falla al tratar de contar con poesía cómo el protagonista vive una mentira que de una u otra forma se desmoronará. También bebe por supuesto de toda esa ciencia ficción y fantasía de los cincuenta anterior a que, a partir de Tiburón —ahí establece él el hito— estos géneros sean aceptables para el público mayoritario. De hecho su siguiente proyecto, idealmente, sería imitar el tono onírico de las producciones de los estudios Ealing en una historia que tenga lugar “en una playa llena de alquitrán y tampones de Algeciras y con gente chunga”. “No puedes tomarte nada en serio si te has criado en Algeciras”, dice Fox.

Al reparto: Miguel Ángel Aijón, Natalia Álvarez Bilbao o Darío Frías, se suman los cameos de Amarna Miller, que estuvo como invitada en el programa que Fox presenta en Movistar Xtra y que tras la experiencia se animó a participar en el rodaje, de la periodista Marta Reyero o del propio Agustín Jiménez. Quisieron estar en Cinebasura casi exclusivamente por una cuestión de amistad con los padres de la criatura. Viruete y Fox han hecho algo que no tenía casi precedentes en España —burla de la serie B levantada económicamente por seguidores—, un cine con una prédica minoritaria pero en aumento, como demuestra cada nueva edición de la Cutrecon; y van seis.

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