“La autenticidad me parece el santo grial de la mala literatura”

Vila-Matas condensa sus constantes literarias en su última novela, 'Mac y su contratiempo'

El escritor Enrique Vila-Matas, en Madrid.
El escritor Enrique Vila-Matas, en Madrid. Samuel Sánchez

“¿Divertida?”. Enrique Vila-Matas se queda callado unos instantes. Parece que no lo esperaba. De sus libros se dice que son vanguardistas, conceptuales, renovadores, ensayísticos, y también se elogia el sentido del humor, la ironía que los atraviesa. Pero tal vez le pilló por sorpresa ese calificativo para su última novela, Mac y su contratiempo (Seix Barral), que ayer presentó a los medios de comunicación en Madrid. O tal vez no, porque no es fácil interpretar las facciones del rostro de este autor catalán, de 68 años, a quien su amigo, el también escritor Ignacio Martínez de Pisón, compara con Buster Keaton por su “humorismo impávido”.

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Amable y solícito, Vila-Matas responde al final: “Creo que es divertida en el buen sentido. Sin humor una novela nunca puede ser inteligente, aunque sea trágica. En todo caso, es un humor involuntario, natural. Cuando hablo en público cuento cosas que a veces provocan sonrisas, sin que me altere. Lo cuento de una manera infinitamente seria. Creo que ese humor del libro procede de la ironía”.

Y del juego literario y metaliterario que plantea en la treintena de libros que ha publicado, mezcla de ficción y realidad, de ensayo y novela. “Casi no hay nada de lo que hago en la vida que no lo tome como un juego, con todas las posibilidades que tiene eso de actuar, de fingir o de moverse”, comenta el autor, que ha convertido a un tipo sesentón de barrio, voraz lector, que acaba de perder su trabajo, en el protagonista de su última novela.

Se llama Mac, así le han puesto de nombre sus padres como homenaje al camarero de la película Pasión de los fuertes, de John Ford, al que le preguntan si alguna vez ha estado enamorado y responde que no, que toda la vida ha sido camarero. Lo explica el protagonista del libro a través de sus anotaciones en su diario que es, además, Mac y su contratiempo.

El bucle de la vida

Vila-Matas amplía las explicaciones: “En las primeras líneas ya hay un juego perequiano [de Georges Perec], porque el protagonista quiere producir el efecto de una novela póstuma incompleta, para apuntarse a la moda de estas novelas. Al mismo tiempo, Mac lucha por que la novela no invada su diario de debutante. Es también un ensayo sobre la repetición y la diferencia, como decía Gilles Deleuze, y también es un libro de cuentos. Este trasvase de géneros es bastante sencillo. La cuestión es que sea cuatro cosas al mismo tiempo. Vengo de una trayectoria en la que he manejado mucho esos trasvases”.

La repetición es una constante a lo largo del libro, de la literatura, de la vida en general. “Se repite todo”, sostiene el escritor y colaborador de EL PAÍS. “Todos sabemos que estamos en un bucle continuo. En el capítulo tercero, aparece el filósofo Søren Kierkegaard y su comentario sobre la repetición. El recuerdo y la repetición son un mismo movimiento, pero mientras el recuerdo nos conduce hacia atrás, la repetición va hacia adelante, avanza. Recuerdo también una frase de Nabokov que con este libro he creído entender: la recuperación del pasado equivale a la muerte. Toda la historia de la literatura es modificar los textos ya escritos y esto es lo que intento explicar en el libro”.

¿Ya no hay que buscar la originalidad y la autenticidad? “Creo que mi novela se parece poco a lo que se produce en este país. Aunque también creo que original no hay nada. Y la autenticidad me parece el santo grial de la mala literatura”, afirma el escritor.

Un momento especialmente divertido del libro, repleto de reflexiones sobre la escritura y los escritores, se produce cuando el protagonista, metido a autor, piensa en tomar apuntes de la riña que está teniendo con su esposa. “Eso de tomar notas de las discusiones con la mujer es muy propio de escritores. La mujer solo tiene la vida. El escritor tiene la vida y la escritura. Y la escritura le permite ver con distanciamiento lo que se está discutiendo”, comenta Vila-Mata, con un leve gesto que refuerza la ironía.

Sobre la firma

Ferran Bono

Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.

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