Más de mil perros beagles son rescatados de un centro de investigación de Estados Unidos
Un acuerdo entre organizaciones de rescate y Ridglan Farms, una instalación de cría en el Estado de Wisconsin, pone fin a décadas de controversia por el uso de los animales


Unos 1.500 beagles criados para experimentación científica están siendo retirados de Ridglan Farms, una instalación en Wisconsin que durante más de 60 años se dedicó a reproducir perros para laboratorios. La salida, que comenzó este fin de semana, es resultado de un acuerdo entre organizaciones de rescate y la empresa, en medio de protestas, investigaciones por maltrato y un compromiso legal que obligará a la compañía a dejar de operar en julio de 2026.
El operativo está liderado por Big Dog Ranch Rescue y Center for a Humane Economy, que compraron los animales por una suma no revelada. En total, Ridglan albergaba cerca de 2.000 perros, por lo que el acuerdo cubre a la mayoría, aunque no a todos. El traslado, que comenzó el 2 de mayo, se realiza por etapas: unos 300 beagles salieron el primer día, y el resto será distribuido en refugios de todo el país en un periodo estimado de al menos diez días.
Ridglan Farms llevaba años bajo presión de activistas y ex trabajadores que denunciaban las condiciones dentro del recinto. En 2025, un juez concluyó que había causa probable de maltrato animal, aunque no se presentaron cargos penales. En lugar de eso, la empresa llegó a un acuerdo para evitar el juicio: renunciar a su licencia de cría y cerrar operaciones en 2026. También se determinó que realizaba procedimientos oculares que violaban estándares veterinarios, algo que la compañía ha negado.
La tensión escaló en abril, cuando cerca de mil activistas intentaron entrar a la instalación para liberar a los perros. La policía respondió con gas lacrimógeno, balas de goma y spray pimienta. Al menos 29 personas fueron detenidas y varias enfrentan cargos graves. Ridglan describió a los manifestantes como una “multitud violenta” que lanzó “un asalto a un centro de investigación con licencia federal”, mientras que los activistas han presentado una demanda federal alegando uso excesivo de la fuerza.
Aunque las organizaciones que ahora gestionan el rescate no participaron en esas acciones, reconocen su impacto. “Lo que hicieron fue difundir el mensaje”, dijo Lauree Simmons, fundadora de Big Dog Ranch Rescue a la Associated Press. Su enfoque, explicó, fue distinto: “Lo que hicimos, quisimos hacerlo de forma legal y de la mejor manera posible, con el fin de garantizar el mejor futuro para estos perros”.
La salida de los beagles es apenas el inicio de un proceso largo. Muchos de los animales pasaron toda su vida dentro de las instalaciones, por lo que no están preparados para un entorno doméstico. “Estos perros tienen que aprender a pasear con correa”, explicó Simmons. “Deben aprender a vivir en un entorno doméstico, estar domesticados y haber sido esterilizados”.
Los perros están siendo enviados a distintos puntos del país. Algunos ya llegaron a instalaciones en Florida, mientras que otros serán distribuidos en refugios del Medio Oeste, incluidos centros como la Animal Rescue League of Iowa. Allí recibirán atención médica, vacunas, esterilización y procesos de socialización antes de ser puestos en adopción.
Una de las organizaciones involucradas reportó más de 700 solicitudes de adopción en los primeros días. Sin embargo, los responsables del rescate advierten que el proceso llevará tiempo: no todos los perros están listos para integrarse a un hogar, y algunos necesitarán semanas o meses de adaptación.
El caso también ha reavivado el debate sobre el uso de animales en investigación. Los beagles son una de las razas más utilizadas en laboratorios debido a su tamaño y temperamento. “Los beagles son tan confiados, dóciles, tranquilos y tolerantes que son los perros más utilizados en los ensayos con animales”, explicó Simmons a The Guardian. Para ella, esa misma docilidad es el núcleo del problema: “¿Y vamos a tomar a una de las razas más dulces, amables y confiadas para maltratarla? Esto está mal. Esto tiene que acabar”.







































