Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Eduardo Casanova, el alma oscura de color rosa

El actor debuta como director de largos con 'Pieles', que concursa en Panorama de Berlín

El actor Eduardo Casanova, en la alfombra roja de los Premios Goya, el pasado 4 de febrero.

El mundo en que vive Eduardo Casanova es rosa. Literalmente. Su casa es rosa. Su primer largometraje, Pieles, se zambulle en el rosa. Pero ese color arrasa en la forma, no en el fondo. Ahí, en el corazón de una película que hoy concursa en la sección Panorama de la Berlinale, vive el negro. Y el actor, que a sus 25 años acumula varios cortometrajes y videoclips como realizador, acaba definiéndose con rotundidad disfrutando de ese fondo. Como cuando apunta: "No me interesa nada la paciencia". O el momento en que insiste: "Vivo en el mundo que yo creo. Es más cómodo y menos aburrido. La normalidad es complicada para mí. Puede que sea oscuro, pero en un entorno rosa. Soy contradictorio. Como Pieles".

En su película se entrecruzan los pasos de mujeres sin ojos, chicas con el ano en la cara (al tener al revés el aparato digestivo), quemados, rostros desfigurados... "Defiendo la lucha por la autenticidad, por ser uno mismo. Solo se es guapo si eres fiel a lo que está en tu interior. Ahora bien, ese interior suele ser retorcido, porque los humanos somos así. Pieles apuesta porque uno tiene todo el derecho a no aceptar cómo es. De ahí nace el respeto que apoyo. No de esa falsedad de 'Soy gordo y me acepto gordo'; sino de que hagas lo que que quieras hacer, por encima de las obligaciones sociales". Y para Casanova vale lo mismo "que quieras tener la cara quemada como que no la quieras", como en el caso del personaje que encarna Jon Kortajarena.

Un director meticuloso

Junto a Eduardo Casanova, en Berlín están las actrices Macarena Gómez y Ana Polvorosa. "Sabe lo que quiere. Y desde que los cortos hasta este largo, se ha ido incluso radicalizando. Pocas veces me he sentido así de dirigida, con muchísimo control del personaje", contaba su compañera en Aída. Gómez confirma: "Es director-actor y amigo. Llega un momento en que tienes que separar la amistad del trabajo, pero él conoce mis trucos, dónde flaqueo. Y lo tenía todo tan claro... Hasta los gestos de la mano. Te da seguridad y a la vez te impone".

Los protésicos hicieron mella en un rodaje en el agosto madrileño. Gómez no veía nada con la careta que le tapaba los ojos durante horas. "Estaba indefensa. Por primera vez no vi ninguna imagen de lo rodado durante la filmación. Más aún, a muchos técnicos solo los he conocido por su voz, ya que cuando ellos empezaban yo ya estaba caracterizada. A cambio eso me ha divertido porque jugaba desarrollar el sentido del oído; aunque todavia recuerdo el día en que Edu me dijo que mi fuerza, mi capacidad expresiva estaba en mi mirada... y que me la quitaba". Ana Polvorosa ya había usado una mandíbula parecida en el corto Eat My Shit: "Solo podía beber y comer papillas, y tras cinco jornadas seguidas con ella casi 16 hora diarias desfallecí". Las dos al final están encantadas de aportar su labor a una "producción arriesgada", alejada de los cánones habituales del cine español.

A Casanova le apasiona entrar en debates: "Vamos a ver. ¿Qué es lo que a cada uno le hace feliz? La felicidad es extraña, subjetiva. La sociedad va en contra de ella". Durante dos años y medio ha albergado en su interior este drama. "No ha sido bonito, porque un guion, si no logras rodarlo, se te va pudriendo en tu cabeza. Filmarla y estrenarla ha sido una liberación. Y sé que soy un privilegiado". Sin embargo, ahora duda. "Llevo tanto tiempo con algo en tu intimidad que ahora es extraño compartirlo con la gente. Me gusta que sea en Berlín por el carácter revolucionario de sus habitantes".

Como sus referentes, Todd Solondz, al que idolatra, John Waters, David Cronenberg... "Aunque me da vergüenza poner mi nombre junto al de ellos. Solondz investiga como nadie el interior del ser humano. Por desgracia, sus dos últimas películas no han llegado a España... Soy producto, como cualquier creador, de mis referencias. El éxito consiste en mezclarlas bien". Y vuelta a España, otra sombra que se cierne sobre Pieles: "Por eso los personajes aman y odian así, o poseen esos referentes morales, o la figura de la madre... En España constantemente chocamos contra nosotros mismos, y nos amamos y nos odiamos a la vez".

Para su suerte, los actores (Carmen Machi, Macarena Gómez, Ana Polvorosa y Secun de la Rosa, entre otros) entraron rápidamente en el juego. "Son suicidas, pero están en la película no por amistad, que la hay, sino porque son buenísimos. Y he hecho la película que quería". ¿Y si alguien salta de su personaje en Aída a su película como director? "He hecho un gran esfuerzo por cambiar. Aunque me gustaría sentarme con alguien así, me pone cachondo, y que me cuente. Dicho eso, este es el nuevo Eduardo, y no les queda otra".