Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Carmen Thyssen exige exponer por el mundo parte de su colección

La baronesa quiere “disponer anualmente de unas 60 obras para poder realizar muestras dentro y fuera de España”

Carmen Cervera posa junto a uno de sus cuadros.

Méndez de Vigo: “Estamos a la espera de la decisión de la baronesa Thyssen”

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, durante su participación esta mañana en un desayuno informativo.
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, durante su participación esta mañana en un desayuno informativo. EFE

Pilar Álvarez

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, se ha referido hoy martes en un desayuno con la prensa a la negociación entre su ministerio y Carmen Cervera a propósito de la colección de la baronesa depositada en la Fundación Thyssen de Madrid. "La de doña Carmen es una colección privada de la que ella es titular, es suya. En 1999 se pactó un préstamo 350 obras, la mitad se exhibe en el museo, era por 10 años y se fue renovando. Vence hoy, estamos a la espera de la decisión de la baronesa. Ella puede disponer de ella o hacer lo que considera conveniente", defendió Méndez de Vigo.

De no llegarse a un nuevo acuerdo, Carmen Cervera amenaza con llevarse la colección, valorada en unos 750 millones de euros, fuera de España, como adelantó hoy este diario.

"Agradecemos mucho a Doña Carmen que nos haya prestado esta colección estos años. Ahora la baronesa pedía un cambio. No se trataba de concesiones económicas, sino de condiciones a la hora de vender determinadas obras de la colección. Hemos sido generosos en la negociación", ha agregado el ministro.

En 2012 Carmen Cervera colocó en una subasta en Londres por 27,89 millones de euros el cuadro La esclusa (The Lock), de John Constable, una de las joyas de su colección privada. Según los términos del acuerdo actual, la baronesa tiene derecho a vender un 10% del valor de su legado, fijado en 800 millones de euros. La venta del constable, que se vivió como una merma del patrimonio artístico conservado en España, supuso menos del 5%.

Sea cual sea la decisión final sobre el acuerdo entre el ministerio y la baronesa, no afecta al grueso de las obras que acoge el museo Thyssen en Madrid, pertenecientes a la colección del mecenas Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, fallecido en 2002, que fueron adquiridas por el Estado en 1993 por 350 millones de dólares.

Por otro lado, sobre el Museo del Prado, Méndez de Vigo señaló que el mejor concurso es el patronato de la pinacoteca, que deberá decidir sobre cómo sustituir a Miguel Zugaza.. Y añadió que sí había visto las cinco películas candidatas a mejor filme en los Goya, a diferencia del presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, que reconoció no haber visto ninguna.

En el ánimo de Carmen Cervera no está vender ni alquilar su colección. Para no llevarse de España los 430 cuadros de pintura europea de su propiedad que se encuentran cedidos en la Fundación Thyssen-Bornemisza de Madrid le bastaría con que el Ministerio de Cultura, organismo con el que sus abogados continuaron en la tarde de ayer las negociaciones sobre la permanencia del legado, le permitiese “disponer anualmente de unas 60 obras para poder realizar exposiciones dentro y fuera de España”. Algo que no comtempla el pacto con la Administración, que expiró ayer.

La baronesa lamentó por la mañana en una entrevista telefónica con EL PAÍS, celebrada mientras viajaba en coche de Ginebra a Andorra, que esa oferta aún no haya sido siquiera considerada por la Administración. Poco después, a través de sus representantes legales (Luis Briones, del despacho Baker & McKenzie, y Miguel Pérez de Ayala), Cervera añadió que “desea profundamente que su colección privada [asegurada en unos 800 millones], que es única en el mundo, pudiera seguir en España durante muchos años más”. “Todavía no hemos perdido la esperanza de que eso sea así”, continuaba el escrito. “Hemos intentado por todos los medios que (...) siga en España, y lo único que pedimos es un marco legal que respete y proteja su extraordinario y único valor. Pero por razones que no comprendemos esto no ha sido posible”.

Por la tarde, en un nuevo comunicado calificaba de “obsoletos” “el Convenio [de cesión por 12 años] suscrito el 15 de febrero de 2002 y sus sucesivas prórrogas”. “Para establecer una nueva solución clara y estable a largo plazo sobre esta cesión, solicité el pasado diciembre de 2016 la creación de una mesa conjunta con las tres partes implicadas: el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Fundación Thyssen-Bornemisza; la Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural; y el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Por razones que desconozco no ha sido posible crear esta comisión tripartita, lo que me ha obligado a solicitar a Cultura la puesta marcha de los mecanismos administrativos para iniciar el traslado de mi colección a otras sedes o países”.

Fuentes conocedoras de esas negociaciones aseguran que en diciembre estuvo a punto de firmarse un acuerdo por el que el Estado dispondría del conjunto durante tres años más de manera gratuita a cambio de que la baronesa pudiera vender la que tal vez sea la pieza más importante de su colección: el óleo Mata mua (Érase una vez), pintado por Paul Gauguin en 1892. Nafea Faa Ipoipo (¿Cuándo te casarás?), otra pieza de Gauguin del mismo año cambió de manos en 2015 en una transacción privada por 300 millones de dólares (264 millones de euros).

Las conversaciones entre las partes se rompieron por la amenaza de Hacienda de un nuevo procedimiento penal por sus deudas fiscales contra Borja Thyssen. El hijo de la baronesa se enfrenta a una petición de tres años de cárcel por un presunto fraude de 630.000 euros, por fingir su residencia fuera de España. La penúltima baza de Cervera fue intentar que la cesión de la colección fuera considerada como una dación en pago por los impuestos de sucesión de sus herederos, una oferta que Hacienda ni consideró, según las fuentes citadas.

 

Sucesivas renovaciones

La cesión gratuita de la colección se fijó en 1999 con Mariano Rajoy como ministro de Cultura y Miguel Ángel Cortés como secretario de Estado. Aquel protocolo, cuando se formalizó en 2002, comprendía 655 obras. Ahora, tras las sucesivas renovaciones, hechas de año tras año salvo en 2016, cuando la prórroga se dio por seis meses debido a la situación de interinidad del Gobierno español, el número de piezas es de 430. Entre ellas, unas 250 están expuestas en el Thyssen. Las negociaciones no afectan al grueso de las piezas que cuelgan de las paredes del museo madrileño, pertenecientes a la colección de Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, reconocido mecenas fallecido en 2002, que fueron adquiridas por el Estado en 1993 por 350 millones de dólares (327 millones de euros al cambio actual).

“En este tiempo, solo he tenido gastos”, explicó ayer Cervera a EL PAÍS. “No he pasado ni siquiera un viaje. Pero llega un momento en el que yo tengo que pensar en mis herederos, Borja y las gemelas [Guadalupe y Carmen], y en que yo no voy a ser eterna. Mientras yo viva, la colección no se puede dividir, pero la situación puede dar muchas vueltas”.

Carmen Cervera defendió en esa llamada con este diario la conveniencia de su pretensión de disponer de obras para realizar exposiciones en el exterior. “Con Tomás Llorens como director [entre 1991 y 2005] llegamos a hacer 37 muestras fuera del museo. Después, con Guillermo Solana [actual responsable artístico de la Fundación Thyssen-Bornemisza], ha sido imposible”.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >