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Un Picasso para todo el Mediterráneo

60 museos del sur de Europa y del norte de África participan en un ciclo conjunto de exposiciones que aspira a releer la obra del pintor malagueño

Una mujer mira una escultura de Picasso en la exposición 'Plein Soleil', el pasado viernes en París. Ampliar foto
Una mujer mira una escultura de Picasso en la exposición 'Plein Soleil', el pasado viernes en París. AFP

El Museo Picasso de París presentó este lunes un gran proyecto internacional centrado en la relación de Pablo Picasso con el Mediterráneo, en el que participarán 60 museos a partir del próximo abril y hasta finales de 2019. Centros de arte de España, Francia, Italia, Grecia, Chipre, Malta, Marruecos y Turquía se han sumado a esta iniciativa sin precedentes, que aspira a redescubrir los distintos lugares que inspiraron al artista malagueño, a indagar en la obra picassiana a partir de nuevos ángulos y a estrechar los vínculos entre las distintas instituciones instaladas en la cuenca mediterránea.

"Se trata de un proyecto colectivo que quiere celebrar a Picasso de una manera diferente y caleidoscópica, abogando por un diálogo entre los dos orillas del Mediterráneo, y que no será piramidal, sino que respetará la identidad de cada museo", expresó el director del Museo Picasso en París, Laurent Le Bon, máximo impulsor de la iniciativa, titulada Picasso-Mediterráneo. Otro de los objetivos del ciclo consistirá en descubrir rincones ignorados en la abundante producción picassiana. “Como sucede a menudo con Picasso, creemos saberlo todo sobre él, pero todavía queda mucho por decir. Igual que el dios romano Jano, Picasso siempre acaba demostrando tener dos caras, el sol y la sombra”.

Los actos arrancarán esta primavera en Nápoles, con una muestra que conmemorará el viaje iniciático del pintor a Italia, durante el que conocería a su primera esposa, Olga Khokhlova, y que tendría efectos inmediatos en su forma de concebir el arte. La exposición, que empieza el 9 de abril en el Museo Capodimionte de la ciudad italiana, estará centrada en el mítico telón que Picasso creó en 1917 para el polémico ballet Parade, concebido por Erik Satie y Jean Cocteau para los ballets rusos de Sergei Diaghilev. Poco después, el Museo de Mohammed VI en Rabat se sumará a esta iniciativa con una muestra sobre las relaciones entre Picasso y sus modelos, que se inaugura el 19 de abril.

En mayo, la Colección Eugenio Arias, instalada en Buitrago (Madrid) a partir de las obras atesoradas por el barbero e íntimo amigo del pintor que le da nombre, tomará el relevo con una muestra a cargo de Joan Fontcuberta, que explorará la presencia de Picasso en el mundo de la fotografía. Por su parte, la Casa Natal del artista en Málaga y la Fundación Palau, en Caldes d’Estrac (Barcelona), dedicarán una exposición a Josep Palau i Fabre, gran especialista en la obra picassiana. En junio, llegará el turno del Museo del Juguete en Figueres (Girona), que prepara una muestra sobre la relación de Picasso con el universo de la infancia.

En total, una decena de museos españoles han aceptado participar en el proyecto. Entre ellos, el Museo Picasso de Barcelona y el de Málaga, “aliados fundamentales” para el centro dedicado al pintor en París, según Le Bon. En octubre, el museo barcelonés dedicará una muestra a los meses que Picasso pasó en Barcelona en 1917, también acompañando a los ballets de Diaghilev. A lo largo de 2018, ese mismo centro abordará el vínculo del artista respecto a la gastronomía, mientras que el Museo Picasso de Málaga indagará en su relación con Andalucía. En otoño de 2019, el Museo Reina Sofía cerrará este ciclo con una muestra sobre la estancia de Picasso en la localidad ilerdense de Gósol en 1906, durante la que alterará su paleta y su estilo pictórico.

Entre las instituciones que participan en la iniciativa, también figuran el Mucem de Marsella, el Museo Granet de Aix-en-Provence, el Museo Picasso de Antibes, la Colección Lambert de Aviñón, la Fundación Van Gogh de Arlés, la Villa Arson de Niza, el Carré d’Art de Nimes, Les Abattoirs de Toulouse, el Palacio del Quirinal y la Galleria Borghese de Roma, el Palacio Real de Milán, la Fundación Cini de Venecia y el Museo Benaki de Atenas. “Picasso decía que, si se unieran todos los puntos por los que circuló en el Mediterráneo, el resultado dibujaría la forma de un toro. Este proyecto propone visitarlos de nuevo para entender hasta qué punto fueron determinantes en su obra”, explica otra de las coordinadoras del proyecto, Camille Frasca.

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