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“Ser escritor es una manera culta de no ganar dinero”

El escritor peruano Marco Avilés contesta el carrusel de preguntas de este diario

El escritor peruano Marco Avilés.
El escritor peruano Marco Avilés. DIARIO CORREO-LIMA

A Marco Avilés (Abancay, sur de Perú, 1978) la fama le ha llegado el pasado 2016. La versión en español del New York Times situó su último libro, De dónde vienen los cholos, como una de las 10 obras literarias que marcaron el año. En ella, Avilés —que pasa sus días a caballo entre Maine (Estados Unidos) y Perú junto con su "esposa viajera, un perro sin pelo y dos gatos amarillos", según relata en su página web— profundiza en la discriminación que todavía hoy sufren los mestizos (cholos) en su país natal, "una de las grandes heridas abiertas".

Pregunta. ¿Cuál sería su tipo de lector preferido?

Respuesta. El que compra mis libros no tiene comparación.

P. ¿Qué significa para usted ser escritor?

R. Una manera culta de no ganar dinero.

P. ¿Qué libros tiene siempre en su mesilla de noche?

R. Los libros los pongo en el suelo. En la mesita solo hay artículos de primera necesidad: una lámpara, el despertador y otros artefactos de índole sexual.

P. ¿Cuál es su rutina diaria para escribir?

R. Lo hago de manera intermitente. Antes trabajaba en un restaurante y ahora lo hago en una ONG que ofrece atención médica, en Estados Unidos. Ambos son empleos emocionantes pero demandantes. Escribir supone sacar el cuaderno cuando se presenta la menor oportunidad: un baño, un café, gasolineras, estacionamientos públicos, en casa al final del día. Escribo a mano, con papel y lapicero. Eso ayuda. La computadora me sirve para editar.

P. ¿Qué música se pone para escribir?

R. La que pongan en el local donde caigo a escribir.

P. ¿A qué personaje literario se parece?

R. Al reportero melodramático que aparece en mis historias.

P. ¿Cuál es su principal influencia literaria?

R. El periodismo. Soy un lector de diarios, revistas y horóscopos.

P. ¿Qué es más importante: la lectura o la relectura?

R. Aún no he ingresado a esa etapa invernal de la vida en que releer es volver a vivir. Lo único que releo por medidas de salud es mi libro de recetas peruanas.

P. ¿Qué significa para usted ser escritor?

R. Responder a este cuestionario con la ilusión de que más gente vaya a buscar lo que escribo cuando escribo de verdad.

P. ¿Qué libro le regalaría a un niño?

R. El Génesis, de Robert Crumb. Es una buena manera de comenzar a ver desnudos.

P. ¿Cuál le gustaría haber escrito?

R. Mi lucha, de [Karl Ove] Knausgard. Sería millonario.

P. ¿Y cuál le cambió la vida?

R. El Génesis. Sus altas dosis de pornografía le dieron sentido a las clases de religión, en la escuela.

P. Si pudiera tener una pintura, ¿cuál sería?

R. Los funerales de Atahualpa, de Luis Montero. Lo malo es que luego tendría que comprarme una casa más grande para poder guardar ese cuadro inmenso, y un seguro contra robos... Los lujos son para gente con cierto talento para transar con este mundo sinsentido. Qué bueno que los museos existen, ¿no?

P. ¿En qué lugar se siente especialmente inspirado?

R. Todas las mañanas en el inodoro. Soy un lector de Waterloo.

P. ¿Y en cuál no viviría?

R. En el mismo barrio que el actual alcalde de Lima.

P. ¿Qué cambiaría de usted mismo?

R. Mi cuenta bancaria.

P. ¿Cuál es el mejor consejo que le dio alguno de sus padres?

R. Vete de casa.

P. ¿Con quién le gustaría sentarse en una fiesta?

R. Con el hombre que vive de pie.

P. ¿Con quién le gustaría quedar atrapado en un ascensor?

R. Con un electricista.

P. ¿Cuándo fue más feliz?

R. Cuando mi papá me regaló un Atari.