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Vázquez Montalbán vuelve al barrio

La Biblioteca de Cataluña, sita en el Raval, el eje sentimental de su vida y obra, recibe su legado, formado por manuscritos, cartas, cientos de documentos, libros y revistas

Vázquez Montalbán, en los jardines de plaza de la Universitat de Barcelona, en diciembre de 1997.
Vázquez Montalbán, en los jardines de plaza de la Universitat de Barcelona, en diciembre de 1997.

A Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939 - Bangkok, 2003) probablemente le habría encantado saber que su memoria regresa, para quedarse de forma definitiva, al barrio en el que nació y residió buena parte de su vida, del que siempre se sintió cercano y en el que ya le fue dedicada una plaza hace siete años. La Biblioteca de Cataluña, situada en el corazón del Raval, el antiguo Barrio Chino barcelonés, recibió este lunes el fondo documental del escritor y colaborador de EL PAÍS, un hombre de muchas, inabarcables, facetas en todas las cuales dejó una huella indeleble: novelista (creador del detective Pepe Carvalho), periodista, comentarista político, cronista, poeta, ensayista, agitador cultural, gastrónomo... Hijo único de una modista y de un militante del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), de cuyo comité central él mismo llegaría a ser miembro, Vázquez Montalbán fue una suerte de conciencia política y social para toda una generación.

Trece años después de su fallecimiento, el fondo documental del premio Nacional de Literatura de 1991 y premio Nacional de las Letras Españolas de 1995 pasará a ser patrimonio público. Custodiado por la Biblioteca de Cataluña, podrá ser estudiado y consultado por los especialistas y por todos los ciudadanos. En un acto celebrado ayer en la Sala de la Caridad de la biblioteca, la viuda del autor de Los mares del Sur, Anna Sallés, a quien acompañaban familiares, amigos y colegas, hizo la entrega simbólica al consejero de Cultura de la Generalitat, Santi Vila, del legado: manuscritos y primeras versiones a máquina de sus obras de distintos géneros con anotaciones y otros textos, cartas, artículos periodísticos, tesis y otros trabajos académicos, 136 documentos sonoros y audiovisuales, más de 600 fotografías y la biblioteca personal del autor, formada por unos 1.500 libros y 800 números de revistas como Sobremesa, Charlie Hebdo o Por Favor, entre otras muchas.

Entre esas misivas citadas figuran las que se cruzó con otros autores y con personalidades de muy diversos ámbitos, como Rafael Alberti, Miquel Batllori, Marcelino Camacho, Santiago Carrillo o Sara Montiel.

El fondo se distribuirá en siete apartados según el formato de los documentos, que actualmente se encuentran en fase de inventariado y catalogación.

Poner en orden toda la documentación de un escritor supone una empresa lenta y compleja. Tras la muerte de Vázquez Montalbán de un infarto cuando se hallaba en tránsito camino de Madrid en el aeropuerto de la capital tailandesa, su familia inició un proceso de revisión de archivos que no resultó fácil, explicó Sallés. Dadas las dimensiones del fondo, sus familiares decidieron encargar a varios especialistas dicha revisión. “La decisión de dar el fondo es dolorosa, porque es como un segundo adiós”, agregó.

La viuda del autor de Tatuaje reconoció de forma especial el trabajo realizado por Francesc Salgado, profesor universitario especializado en los trabajos periodísticos del autor, muchos de ellos sus colaboraciones en EL PAÍS. “Fue el primero en mirar los papeles de Manolo”, destacó Sallés. “Gracias a su trabajo empezamos a pensar en la donación de todo el fondo. Al final ha valido la pena”, abundó.

Ejemplo de compromiso

La directora de la Biblioteca de Cataluña, Eugènia Serra, precisó que, tras el proceso de inventariado y catalogación, el objetivo es que el fondo sirva para montar una exposición retrospectiva sobre la obra y la figura del autor de Galíndez. Serra prevé que esa muestra podrá ver la luz en 2022, cuando terminen las labores de análisis y catalogación y coincidiendo con el cincuentenario de la primera edición de Yo maté a Kennedy, la novela en la que nace Carvalho como personaje. El legado “dota de sentido nuestra razón de ser, que es conservar el patrimonio y ponerlo a disposición de la ciudadanía”, defendió.

Serra destacó que Vázquez Montalbán fue “un cronista infatigable y un testimonio de excepción de la segunda mitad del siglo XX, una época que la biblioteca no tiene tan testimoniada como otras”.

La estrecha relación que en su vida y toda su obra mantuvo el escritor con su barrio en particular y con Barcelona en general, ciudad a la que supo retratar con maestría en sus libros y artículos, llevó al Ayuntamiento a dedicarle en 2009 una plaza junto a la Rambla del Raval, cerca de su lugar de nacimiento.

Vila destacó que “mucha gente entiende la ciudad de Barcelona gracias, en parte, a Vázquez Montalbán”, uno de los autores que, prosiguió, hablaron de “cultura y sociedad en el sentido más grande de estas palabras”. “Hablar de Montalbán es hablar de un ejemplo de que el compromiso social no está reñido con la calidad y la excelencia literarias”, abundó.

El titular catalán de Cultura agradeció la donación a la familia del escritor: “Es un regalo de Navidad. El fondo es vuestro, y a la vez es de todos”.