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Protesta de historiadores por “el expolio” de un retablo de Jerez

El Obispado ha solicitado a la Junta el cambio a otra iglesia para “salvaguardar sus valores cultuales”

Retablo de la Cartuja de Jérez.
Retablo de la Cartuja de Jérez.

“Desvestir un santo para vestir otro”. En la Plataforma para la Defensa del Patrimonio Histórico de Jerez tiran del refranero popular para mostrar su oposición a las intenciones del Obispado de Asidonia-Jerez de trasladar un retablo barroco de su emplazamiento en el monasterio de la Cartuja de Santa María de la Defensión (Jerez de la Frontera) a una iglesia de Setenil de las Bodegas (Cádiz), la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. En un comunicado, la Delegación Diocesana de Arte Sacro del Obispado justifica la idea “por el deseo de salvaguardar los valores artísticos, espirituales, litúrgicos y cultuales de la propia obra de arte, así como su correcta conservación”.

Por ello, el Obispado ha solicitado la cesión del bien mueble a la Delegación Provincial de Cultura de Cádiz, administración que tiene la última palabra del traslado ya que el monumento está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC, máxima figura de protección). Desde Cultura confirman que han recibido la solicitud del Obispado, pero explican que corresponderá a la Comisión Provincial de Patrimonio, integrada por expertos y técnicos, resolver la petición en su próxima reunión mensual. De entrada, el artículo 44 de la Ley 14/2007 del Patrimonio Histórico de Andalucía establece que “los bienes muebles incluidos de forma expresa en la inscripción de un inmueble como BIC son inseparables del inmueble del que forman parte”. El monasterio es de estilo gótico tardío del siglo XV, considerado el conjunto artístico más valioso de la provincia ya que está catalogado como Monumento Nacional desde 1856.

17 expertos, capitaneados por el doctor en Historia del Arte José Manuel Moreno Arana, han firmado un manifiesto en contra de la solicitud del obispo de Jerez, José Mazuelos, y  lo han presentado en la Delegación de Cultura y el Obispado. A comienzos de mes, un centenar de personas, convocados por la Plataforma para la Defensa del Patrimonio Histórico de Jerez, se manifestaron a las puertas del Obispado reclamando su derecho “a que no se expolie más” la Cartuja. La portavoz, Esperanza de los Ríos, amenaza con “iniciar un camino por la vía judicial” para frenar el traslado.

“Consideramos que es un elemento que forma parte del patrimonio de la ciudad y no debe salir de ella ni del monasterio”, esgrime Moreno Arana. Según explica Arana, el retablo ha tenido una azarosa vida. En los múltiples expolios que ha sufrido la Cartuja de Jerez en los siglos XIX y XX el bien acabó en una iglesia de San José del Valle. Allí se mantuvo hasta que, en 1972, los cartujos consiguieron que regresara al monasterio. Pese a que había presidido la sacristía, pasa a ser ubicado en la sala capitular.

Sin embargo, hasta en la historia y la autoría hay disparidad de opiniones. El Obispado esgrime que la pieza que ahora quieren trasladar no es una obra original de la Cartuja, si no una pieza procedente del antiguo convento jesuita de Jerez y que los cartujos trajeron a su monasterio. De los Ríos cree que esa argumentación no resta valor a sus reivindicaciones ya que la pieza “ya forma parte del conjunto de la Cartuja”.

El Obispado tiene potestad sobre el retablo debido a que los cartujos legaron todo el patrimonio mueble a la Diócesis, antes de marcharse en 2002. El edificio, de titularidad estatal, pasó a estar ocupado por las Hermanas de Belén que ahora lo habitan. Desde entonces, varias piezas han salido del inmueble. El retablo de la polémica estaba presidido por el grupo escultórico de la Virgen de la Compasión, obra de José Esteve Bonet (1794) que ahora se conserva en el museo de la Catedral de Jerez. De la Cartuja también salió un apostolado de José de Arce del siglo XVII que ahora también se conserva en la Seo.

Los historiadores exigen que se termine con la salida de más obras. Denuncian que, desde la llegada de las religiosas, el monasterio “ha visto alterada su decoración interior por la retirada de diversos bienes muebles de extraordinario valor y la incorporación de otros de nueva realización, distorsionantes con la estética del edificio”. Las Hermanas de Belén prefieren no hacer declaraciones y tan solo muestran su “total confianza en el Obispado” para la custodia de las más de 140 obras de arte que los cartujos dejaron en el monasterio.

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