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Ian McGuire: “¿Por qué una novela no puede ser sutil y sofisticada y al mismo tiempo divertida de leer?”

El autor de 'La sangre helada', una de las sensaciones del año, cuenta las claves de su éxito y reflexiona sobre la litertura

Ian McGuire
Ian McGuire

Ian McGuire ha cumplido con el sueño de cualquier crítico: escribir una novela y que sea elevada a los altares, de manera unánime, por la crítica. Este británico que creció en Yorkshire, zona tan proclive a la oscuridad y el crimen, se labró su prestigio como profesor y crítico literario pero ha sido La sangre helada (Roca, traducción de Santiago del Rey) la novela con la que se ha ganado un sitio en el escaparate literario.

Situada en un ballenero en el inicio del declive de esta industria, La sangre helada es un retrato vívido, crudo y brutal sobre un viaje a la nada, sobre la ambición y la miseria del ser humano. Violenta, tensa y con momentos que recuerdan al mejor Cormac McCarthy, la novela gira en torno a dos personajes. Drax es un arponero, un salvaje amoral, un sádico, un asesino en serie que va a saciar sus instintos en el espacio cerrado de un barco. Sumner es un hombre machacado por el pasado, por los horrores de la guerra colonial que le tocó vivir en India; médico adicto al opio, se enrola en el Volunteer para huir de sí mismo, pero un viejo sentido de la justicia le lleva a interponerse en el camino de Drax. En una mezcla impactante entre la novela de aventuras y la ficción criminal, McGuire nos hunde en las miserias de un grupo de hombres que saben que no van a aprender nada del drama, que puede que no sobrevivan, y nos pone delante de un enfrentamiento eterno, el de las luces y el bien contra la oscuridad y el mal.

Tenía la esperanza de que se suscitase la pregunta de por qué unos tipos de violencia se celebran y otros son considerados aborrecibles

Escritor lento pero persistente, McGuire reconoce que sus influencias van más por el lado norteamericano, cuya ficción considera más “audaz” y se esmera, como buen profesor, en responder a cada pregunta de esta entrevista en la distancia con el máximo detalle.

“Aunque a veces no lo parezca, escribir y ser crítico pueden ser actividades complementarias. Algo que he aprendido con el reciente éxito de La sangre helada es que tienes que convertirte en el crítico de tu propio libro. Sorprendentemente, escribir una novela no te da la capacidad para responder sobre ella. Una vez que la terminas tienes que dar un paso atrás y pensar como un lector y encontrar caminos para explicar por qué hiciste lo que hiciste”, asegura cuando se le pregunta por el éxito, por la plácida de vida de crítico antes someterse al juicio de sus compañeros.

No creo que los principales personajes de una novela tengan que ser moralmente admirables o simpáticos

La sangre helada no es una novela de género, o no al menos de un género. McGuire transforma el relato de la vida en el interior del ballenero en una epopeya y mezcla con acierto el género negro en su versión menos convencional y más salvaje y el de aventuras. Así lo explica: “Mi objetivo era crear una novela con personajes complejos, temas interesantes y que estuviera bien escrita, todas ellas cualidades que asociamos con la ficción literaria. Pero también con un guión realmente atractivo, más como un thriller. Y no entiendo por qué una buena novela no puede ser sutil y sofisticada y al mismo tiempo divertida de leer. Un buen guion es algo placentero para el lector y creo que una de las cosas que tiene que hacer una novela es ser un placer”.

La obra tiene momentos de una enorme violencia, nada accesoria, pero violencia al fin y al cabo. McGuire no esconde sus intenciones: “Sí, La sangre helada es un libro muy violento y eso es algo que se puede ver desde el primer capítulo. La industria ballenera en el siglo XIX era violenta y sangrienta, así que parte de la violencia del libro viene simplemente de la visión realista de lo que ocurría en un viaje de este tipo. Pero también quería usar la novela para comparar y explorar diferentes tipos de violencia: la industrial, la homicida de Drax y también, en el flashback de Nueva Deli, la violencia del Imperio Británico. Poniendo todo esto junto tenía la esperanza de que se suscitase la pregunta de por qué unos tipos de violencia se justifican y celebran mientras que otros son considerados como aborrecibles” explica.

Ian McGuire: “¿Por qué una novela no puede ser sutil y sofisticada y al mismo tiempo divertida de leer?”

Tres preguntas más dan algunas claves sobre uno de los hallazgos literarios del año.

PREGUNTA: ¿Qué es lo esencial en una buena novela?

RESPUESTA: Tener personajes creíbles y fuertes. Cuando se me ocurrió crear a Drax, el asesino, sabía que necesitaba otro personaje que se le opusiera, y así es como surgió Sumner. Mientras que Drax no tiene ni conciencia ni pasado, Sumner no puede escapar de su pasado y muchas veces queda atrapado en él.

P: ¿Cómo pensó en dos personajes tan oscuros para la novela?

R: Si son interesantes, no creo que los principales personajes de una novela tengan que ser moralmente admirables o simpáticos. Está claro que Drax no es admirable, pero también es importante ver que Sumner está muy lejos de ser perfecto.

P: ¿Cómo le ha influido Melville?

R: Cualquiera que escriba sobre la caza de ballenas trabaja con la sombra de Moby Dick así que tuve que encontrar una manera de usarla pero no sentirme dominado por Melville. Hay ciertas partes de este libro que están muy influenciadas por Melville pero en otras la La sangre helada resiste esa influencia y trata de ser algo distinto y ofrecer una versión más cruda, menos filosófica y quizás más realista de la caza de ballenas que en Moby Dick.

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