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Alberto Rodríguez: “El caso Paesa sigue siendo un misterio”

El director entra en las cloacas más turbias del poder con ‘El hombre de las mil caras’

Alberto Rodríguez, en la puerta del hotel a su llegada al festival de San Sebastián.
Alberto Rodríguez, en la puerta del hotel a su llegada al festival de San Sebastián. Getty Images

Le creía muerto Alberto Rodríguez. Hasta ayer que le vio en la portada de la revista Vanity Fair. Justo un día antes de que se estrenara en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián El hombre de las mil caras, la película que recorre los misterios y vicisitudes, no se sabe si ciertos o falsos, del espía más oscuro de la reciente historia española, Francisco Paesa, y la entrega a las autoridades españolas del ex director de la Guardia Civil, Luis Roldán en febrero de 1995. Sonríe el director sevillano ante esta sorprendente aparición pero no le extraña. “Está vivo, está vivo… Me he quedado alucinado cuando lo he visto. Es todo increíble. Un tipo que está en la sombra durante tantos años y el día antes de que se estrene la película sobre su vida aparece. El caso Paesa sigue siendo un misterio. Solo dos o tres personas conocen la verdad y yo no soy uno de ellos”, asegura Rodríguez, que con este filme concursa de nuevo en Zinemaldia -ya lo hizo con La isla mínima, con la que consiguió la Concha de Plata al mejor actor para Javier Gutiérrez, y el premio a mejor fotografía para Álex Catalán-. Hoy, Rodríguez (Sevilla, 1971) se confiesa nervioso, aunque no histérico ante la presentación de El hombre de las mil caras, su séptimo largometraje, y primero que realiza por encargo, que se estrena en salas el próximo 23 de septiembre.

Fue la lectura del libro del periodista Manuel Cerdán, lo que le convenció a Rodríguez para llevar a la pantalla la figura de este espía de grandes secretos, un “hombre magnético, con tantas peripecias, al que se le atribuyen muchas cosas, no sé si falsas o verdaderas, cuyas actividades empezaban durante los años de la descolonización de Guinea y acababan en 2010”. “Tuve la sensación de que estaba leyendo una noticia de hoy. Han pasado más de 20 años y todo lo relacionado con la trama Roldán-Paesa parece la tramoya de una noticia que puede ser publicada mañana. Esta historia no deja de hablar del momento que estamos viviendo y de los problemas que seguimos arrastrando” se lamenta el director, que ha contado con un elenco de grandes actores como Eduard Fernández, José Coronado, Carlos Santos o Marta Etura, entre otros. “Desgraciadamente, las cosas se han puesto incluso peor. Los españoles parece que hemos hecho un master en economía sumergida y en casos de corrupción”.

Muchas han sido las cosas que, a lo largo de la investigación de este caso, con lecturas y entrevistas a policías, jueces, espías y periodistas, muchas de las cuales acababan con la famosa frase: “esta entrevista no ha tenido lugar”, ha ido descubriendo el realizador. “La idea inicial que tenía yo y mucha gente más es que Roldán había sido detenido en Laos y resulta que él nunca estuvo en Laos. Todo ese año prófugo de la justicia lo pasó en París. ¿Cómo esta falsedad ha estado tanto tiempo en el subconsciente colectivo? Es otro de los misterios que rodean el caso. Todo el mundo tiene claro quién era Roldán pero pocos son quienes conocen a Paesa”. Fueron tales las contradicciones entre unos y otros, en el fango de las cloacas del poder, que Rodríguez decidió realizar una película de ficción, basada en algunos hechos reales contrastados. “Nunca nos vamos a enterar de la verdad del caso Paesa-Roldán y por eso hemos hecho el esfuerzo en la película de recordar al espectador que está ante un filme de ficción, una mezcla de géneros, entre el thriller y la comedia ”. Aunque este suceso tuvo lugar durante el Gobierno socialista de Felipe González, el realizador recalca que lo de menos en esta película son las siglas políticas. “No es un arma arrojadiza. Lo que se cuenta en El hombre de las mil caras tiene que ver con las personas y el mal uso del poder que se hace de un lado y de otro”.

Después de este master en uno de los episodios más oscuros de la democracia española, corrupción, cohecho, malversación de fondos públicos, el director cree que es hora de ir eliminando lacras para una regeneración de nuestra vida política. “Yo no tengo soluciones, pero la película refleja un problema que obliga a hacerse uno preguntas. Eso es lo importante”, asegura Rodríguez, para quien el caso Gurtel tiene también una película. “Daría hasta para una serie. No sé si una película da tiempo a contarlo todo. Pero hay más casos. Las conversaciones que escuché ayer entre Marjaliza y Granados [el empresario David Marjaliza y el político del PP Francisco Granados, imputados en la operación Púnica] y dos policías eran tan delirantes. Era un guion ya escrito y perfecto”.