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Los éxitos del verano, ¿en vías de extinción?

Tras el pletórico 2015 en que la taquilla de Hollywood superó los 10.000 millones de euros, esta temporada solo la animación cumple las expectativas de la industria

Los éxitos del verano, ¿en vías de extinción?

En Hollywood el verano no es una mera estación, es el momento de hacer dinero. Una temporada que en el calendario cinematográfico comienza a mediados de mayo y que se desgrana taquillazo tras taquillazo hasta que llega septiembre. Pero este año las temperaturas están muy por debajo de lo habitual.

En lugar de películas de las que se recuerdan durante décadas, la cartelera estival se ha llenado de títulos olvidables. Filmes como Warcraft: el origen, Alicia a través del espejo, Mi amigo el gigante o Ninja Turtles: Fuera de las sombras se han caído con todo el equipo. Y el despliegue de fuegos artificiales y dinero que se esperaba de otros títulos como X-Men: Apocalipsis, Independence Day: contraataque o La leyenda de Tarzán se ha quedado en mero petardeo con recaudaciones muy por debajo de las estimadas en las pantallas estadounidenses. “Estrenar en verano es terrorífico”, confirma Paul Feig, al frente de otro de los grandes puntales veraniegos, la nueva versión de Los cazafantasmas. “Un momento de nervios y esperanzas”, añadió su estrella, Melissa McCarthy, explicando los sentimientos encontrados ante su estreno.

Hollywood coincide en lo del nerviosismo. A mediados de junio la taquilla estadounidense iba un 44% por debajo de la de 2015. Es cierto que el pasado año, que superó en recaudación los 10.000 millones de euros, contó con puntales veraniegos como Jurassic World (más de 1.500 millones de euros) o Los Vengadores: la era de Ultrón (1.260 millones de euros). Pero este verano ni los superhéroes han conseguido salvar la tostada. “Son más las películas del verano que nos dejan fríos que las que superan las expectativas”, comenta el analista de taquilla Paul Dergarabedian.

'Ghostbusters' contra los troleros

Los éxitos del verano, ¿en vías de extinción?

Kate McKinnon y Leslie Jones se ríen a mandíbula batiente cuando se habla de los problemas del verano en la taquilla. “Yo no entiendo de números pero esta película va a destruir la taquilla y le va a cerrar la boca a más de uno”, declararon pendencieras las otras protagonistas de Ghostbusters. La nueva reencarnación de este clásico de 1984 que en su día superó los 270 millones de euros en la taquilla tiene más problemas que un verano letárgico. “Uno no se toma a la ligera la taquilla cuando reinventa en una de las películas favoritas de la historia y trabaja con un presupuesto superior a los 135 millones de euros”, añade su director de forma más seria. Su peor enemigo: los troleros que se lanzaron al ataque desde que se anunció un reparto para Ghostbusters con todo mujeres. Sin haberse estrenado, la película ya ha batido un récord. O al menos su tráiler, el más odiado en YouTube con 900.000 no me gusta en su cuenta. “Críticas así no me aportan nada ni como persona, ni como mujer, ni como actriz ni como madre. Así que no las leo”, asegura McCarthy. Feig además de recomendar ayuda psicológica a aquellos que no entienden que las mujeres también pueden ser graciosas ha puesto en marcha una detallada campaña contra los troleros. “No solo queremos atraer a los nostálgicos. Hay un mundo entero que nunca ha visto la primera y a los que queremos proporcionar la misma experiencia que algunos disfrutamos hace 32 años. Sin tanto negativismo”, recalca Feig, el realizador que en La boda de mi mejor amiga o Espías dejó claro que las mujeres pueden reírse mientras cuentan el dinero en la taquilla.

Solo la animación ha sabido ganarse el verano con dos títulos que han evitado una caída en picado. Buscando a Dory lleva ya cerca de 600 millones de euros de recaudación en menos de un mes. Y Mascotas es la gran sorpresa del año con un estreno estadounidense que se acerca a los 100 millones de euros en su primer fin de semana para una película cuyo presupuesto no llegó a los 70 millones de euros. “Aún hay tiempo para mejorar. El verano solo está tomando forma”, asegura Chris Aronson, del departamento de distribución de Fox. Lo dice confiando en que su estudio sea puntal de esa recuperación al estrenar la nueva película animada de Blue Sky, Ice Age: el gran cataclismo, la quinta entrega en una franquicia donde todas las anteriores han superado los 145 millones de euros.

Hay más títulos por llegar. Entre ellos, Jason Bourne, Peter y el dragón, Star Trek: más allá o Escuadrón suicida. Aún puede ir a peor una estación que ha mostrado el mayor batacazo de Steven Spielberg en salas con los escasos 35 millones de euros que Mi amigo el gigante lleva recaudados en Estados Unidos, película que costó más de 126 millones de euros.

Hay teorías para todo. Están los que como Dergarabedian o Feig culpan a la secuelitis de esta crisis, teoría que tira por tierra el éxito de Buscando a Dory, continuación de Buscando a Nemo. Otros apuestan por la importancia de contenido fresco, innovador y bueno. “Las buenas críticas son también muy importantes”, apuntó Shawn Robbins en su análisis para The Wrap. Otra teoría falaz dado que las críticas recibidas por Mascotas no fueron precisamente las mejores. La cotización veraniega a la baja tiene incluso paralizada la creación de la mayor cadena de cines en Estados Unidos ahora que Carmike Cinema y AMC han frenado su fusión ante la debilidad del mercado.

No todo está perdido. Los estudios Disney, distribuidores de dos de los peores estrenos del año como Alicia a través del espejo y Mi amigo el gigante, ya ha superado los 4.500 millones de euros en la taquilla, antes que cualquier estudio y mucho antes del momento en el que cruzó este mismo umbral el pasado año, cuando alcanzó esta cifra bien entrado diciembre con la llegada a las pantallas de la nueva entrega de La guerra de las galaxias.