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CRÍTICA | NIEVE Y LOS ÁRBOLES MÁGICOS

Otra animación es posible

Este nuevo estreno del sello Folimage es una extraordinaria colección de cuatro cortometrajes que se erige en generoso catálogo de técnicas y tonos

Fotograma de 'Nieve'.
Fotograma de 'Nieve'.

Aunque le ampare la excelencia –como es el caso de Pixar- resulta saludable que todo modelo dominante encuentre sus territorios de confrontación y resistencia. Responsable de largos como Un gato en París y The Phantom Boy, la compañía francesa Folimage propone otras maneras de pensar la animación en la era del canon Pixar: cada uno de sus estrenos garantiza valentía estética y tantea surtidas formas de entender el cine infantil como algo más próximo a la rica tradición del libro ilustrado europeo que a la cultura, tan competitiva como tendente a la uniformidad, del manual de guión.

NIEVE Y LOS ÁRBOLES MÁGICOS

Dirección: Varios autores.

Animación.

Género: aventuras. Francia, 2015

Duración: 51 minutos.

Nieve y los árboles mágicos, nuevo estreno con el sello Folimage, es una extraordinaria colección de cuatro cortometrajes que se erige en generoso catálogo de técnicas y tonos: Tigres en fila india de Benoît Chieux es la adaptación de un cuento del folklore coreano y en ella se hermana la apropiación de las técnicas de la acuarela oriental -con gran presencia expresiva del espacio en blanco, como en El cuento de la princesa Kaguya de Isao Takahata- con un trazo caricaturesco que no desentonaría en Charlie Hebdo y que encaja como un guante con los extremos (levemente) escatológicos del relato. La fluidez de la animación sobre arena y un esquematismo gráfico que juega con estampados florales y el contraste entre color y línea oscura elevan la voluntad poética de El pequeño brote de Chaïtane Conversat, una pieza que aspira a ser más ensoñación pura que relato cerrado. La comedia se impone en el conciso One, Two Three de Yulia Aronova: en esta delirante historia de un árbol que le roba las botas a un excursionista para iniciar una aventura de progresivo delirio da la impresión de que cada línea se ha liberado de todo sobrepeso que no juegue en favor de su dinamismo cómico.

La sesión se cierra con Nieve de Antoine Lanclaux y Sophie Roze, relato sobre el descubrimiento del Otro a través del diálogo intercultural al que le pesa cierto didactismo, aunque ofrece un recital perfeccionista de laboriosa animación de recortes, rico y arriesgado en su juego casi táctil de texturas.