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La animación de Hollywood busca el respeto en Annecy

Se clausura el festival de dibujos animados más importante del mundo, con el desembarco de los creadores estadounidenses a rendir pleitesía

Imagen de 'Ma Vie de Courgette'.
Imagen de 'Ma Vie de Courgette'.

Mientras Buscando a Dory amasa millones con su estreno estadounidense, a la hora del prestigio todos los caminos de la animación conducen a Annecy. Esta pequeña localidad en los Alpes franceses bien podría ser el decorado de un cuento animado, con castillo para princesas, lago para dragones y montañas para cantar a los cuatro vientos. Pero en lugar de príncipes más de 8.000 profesionales y aficionados de la animación se dieron cita un año más en un festival considerado el Cannes de la animación. Hasta el sábado por aquí desfilaron desde Andrew Stanton, director del último estreno de Pixar, hasta Chris Meledandri, el nuevo pope de la animación ahora al frente de DreamWorks para el estreno mundial de Mascotas. Con Guillermo del Toro llegó el caos, ya que todos quisieron asistir a su clase magistral y ver las primeras imágenes de la serie Trollhunter. Y leyendas como John Musker y Ron Clements, detonadores de la segunda edad de oro de los estudios Disney como directores de La sirenita, mostraron en primicia 19 minutos de su primera aventura animada por ordenador, Vaiana. Como resumió Meledandri, “Annecy es la Meca de la animación”.

Él lo sabe bien, fundador hace nueve años de los estudios Illumination, con sedes tanto en Los Ángeles como en París donde nacieron éxitos internacionales como Gru, mi villano favorito o Los Minions. “Me gusta decir que somos el estudio más internacional no solo por nuestra ubicación sino porque arrancamos con una idea concebida por un español (Sergio Pablos), dirigida por un francés y un estadounidense (Pierre Coffin y Chris Renaud) y con más de 12 nacionalidades bajo nuestro techo. Respiramos la internacionalidad de la animación”, resumió.

Si Annecy marca tendencias la 40ª edición dejó claro que el horizonte de la animación va más allá de Hollywood, por muchos millones que mueva la industria estadounidense. La mejor muestra, la selección de largometrajes en competición, muchos de ellos financiados con micromecenazgo y por lo general muy alejados de los cuentos de hadas o los animales parlanchines. Por ejemplo Nuts!, el largo documental premiado en Sundance que mezclando diferentes técnicas narra los extraños estudios que realizó John Romulus Brinkley en 1917 sobre la impotencia. Al final la producción francesa rodada en stop motion Ma Vie de Courgette se llevó el mayor galardón del festival, el Cristal. Este largometraje centrado en la historia de un niño huérfano que busca su lugar en el mundo se hizo también con el premio del público. Una audiencia muy participativa que da grandes muestras de su pasión por el medio ya sea tirando aviones de papel contra la pantalla o con grandes vítores (o abucheos si lo creen necesario) durante las proyecciones.

De los 83 países representados en esta muestra, la animación española volvió a estar presente en Annecy. Por allí pasaron el largometraje Atrapa la bandera o Los Psiconautas (Los niños olvidados), de Pedro Rivero y Alberto Vázquez. Este último realizador hizo doblete consiguiendo uno de los galardones de esta edición con su cortometraje Decorado. Y entre los 26 proyectos seleccionados por el Mercado Internacional del Cine de Animación (MIFA) que se celebra simultáneamente al festival estuvo el largometraje Memorias de un hombre en pijama, basado en las historias de Paco Roca.

Un menú tan amplio como diverso donde el Festival reconoció tanto la carrera del productor estadounidense Jeffrey Katzenberg, fundador de DreamWorks, como la del francés Didier Brunner, detrás de filmes como Las tripletes de Belleville, o la de los creadores de los estudios Aardman Peter Lord y David Sproxton. También se anunció el nacimiento de unos nuevos galardones, los Emil, que respalden la animación europea. Una pluralidad que sació apetitos tan voraces como el de Guillermo del Toro, neófito en este festival donde -como bromeó- el público no espera ver al “otro del Toro” (Benicio). El realizador, que durante la última década ha colaborado en proyectos animados como Kung Fu Panda 3, El gato con botas o El libro de la vida, compartió por igual sus conocimientos y sus tacos hablando de la animación como “el equilibrio entre lo real y lo imaginario” y conminando a los asistentes a continuar la charla en el bar como buenos aficionados. “El resto es masturbación”, resumió.