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Alicia cree que la fama no es el país de las maravillas

Mia Wasikowska vuelve a interpretar al icónico personaje

Mia Wasikowska, en un fotograma de 'Alicia a través del espejo'.

Alicia se niega a aceptarlo. Y eso que en el filme se lo repiten hasta la saciedad, incluida su madre: “Hay cosas que las mujeres no pueden hacer”. Sin embargo, ella capitanea un barco o rechaza un matrimonio pactado, osadías impensables en la Inglaterra de 1800. Dos siglos después, algún tabú todavía permanece. En la sociedad y en el cine. Por ejemplo, no es común que una actriz protagonice una superproducción de Hollywood. Pero aquí está Alicia a través del espejo, segunda adaptación reciente de las novelas de Lewis Carroll, que se estrena el viernes, de nuevo con Mia Wasikowska en la piel del icono literario. La actriz comparte totalmente la batalla de Alicia: “Hacen falta más igualdad y más personajes femeninos en películas asequibles. A los actores se les permite más, mientras que si ciertas cosas las hace una mujer se considera inaceptable”.

Wasikowska (Canberra, 1989) vuelve así al lugar donde arrancó su propio sueño. No por nada, ese mundo se llama país de las maravillas. “Nunca había hecho una película con esa visibilidad, sigue siendo mi filme más importante”, asegura. Porque la adaptación de Alicia en el país de las maravillas, dirigida por Tim Burton, recaudó más de 900 millones en 2010. La secuela, dado el afán de éxitos sin riesgos de Hollywood, era inevitable. Eso sí, la espera hubiera traumatizado al Conejo Blanco: seis años, tanto que la propia Wasikowska se sorprendió cuando le propusieron la secuela.

Mientras, ser Alicia le había abierto “unas cuantas oportunidades”. En 2010, su cara les sonaría sobre todo a los fans de la serie En terapia. Hoy en día, en cambio, ha protagonizado películas como Stoker, de Park Chan-wook , Jane Eyre, de Cary Fukunaga, o La cumbre escarlata, de Guillermo del Toro y está considerada como una de las jóvenes más prometedoras del panorama fílmico. Pero en su existencia no ha habido cambios radicales: “No creo que la gente me reconozca mucho, salvo quizás durante la semana de estreno de la película. Me siento bastante anónima y así vivo”.

Otras pasiones

No cuesta creérselo. Tímida y prudente en sus respuestas, la australiana parece tener poco que ver con su filme, tan enloquecido como El Sombrerero interpretado por Johnny Depp. En el fondo, el rodaje —dirigido esta vez por el casi desconocido James Bobin (Los Muppets)— también fue distinto respecto al paraíso de colores que se verá en las salas: “Actúas frente a una pantalla azul, así que no es tan excitante”.

Al fin y al cabo, sus decisiones también van en un sentido contrario respecto al frenesí de la película: “He empezado a ralentizar el ritmo, tomarme algunas pausas y pasar más tiempo en casa”. Alejarse de los focos le sirve para huir de la fama así como para relativizarlo todo. “Mi mejor manera de superar la inseguridad de esta profesión es no darle toda la importancia al trabajo y ampliar el frente de mi felicidad. Si no pudiera actuar nunca más, no me sentiría como si lo hubiera perdido todo”, afirma. Así que Wasikowska cultiva otras pasiones, la lectura o la fotografía, y apenas escucha el ruido del star system. A veces hasta tiene la tentación de hacerle caso a un tipo que una vez le soltó: “Créete solo el 5% de lo que te dicen”. Seguro que Alicia estaría de acuerdo.

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