Renfe saltará al autobús con empresa propia ante el coste de operar con cortes previstos en las vías
La pública busca un socio para alcanzar hasta 100 vehículos para el transporte alternativo por carretera, con lo que prevé ahorrar 130 millones en diez años sobre el alquiler de flotas a terceros


De la red ferroviaria a la carretera. La operadora pública Renfe va a entrar en el transporte en autobús, junto a un socio con experiencia, para atender de forma directa las incidencias previstas en los próximos años por obras de mejora o causas sobrevenidas, especialmente en las redes de Cercanías. El proyecto para la gestión de los ya habituales planes alternativos de transporte incluye la creación de una empresa participada en la que se reserva el 49% del capital. La iniciativa ha pasado por los consejos de administración de Renfe y Renfe Viajeros para la licitación del proceso de búsqueda del compañero de viaje, que tendrá el 51%.
La nueva firma de Renfe contará con conductores en nómina y una flota de 50 a 100 autocares. Estos efectivos serán utilizados en planes sustitutivos del tren, como los que se han contratado con empresas externas para mantener abierto el servicio entre Madrid y Sevilla tras el accidente de Adamuz; el activado en la Madrid-Malaga por el desprendimiento de un talud a la altura de Antequera (Málaga), y los servicios de autobús que funcionan en Barcelona tras los siniestros de enero. Antes de ello, también se buscaron autobuses en distintos puntos del país para sortear los cortes de vía motivados por los incendios forestales del pasado verano, o en Valencia por los destrozos ocasionados durante la dana de octubre de 2024 en la infraestructura de Cercanías.
Cada vez son más los sucesos que obligan a Renfe a establecer puentes por carretera para mantener activo su servicio, lo que supone costes al alza. Máxime en un contexto en que se avistan futuras interrupciones en las infraestructuras de Cercanías y Rodalies, y ante el claro impacto que está teniendo el cambio climático en las redes.
Fuentes conocedoras del proyecto comentan que Renfe afrontará un coste anual ligeramente superior a los 60 millones al año con su futura filial de autobuses, y que el uso de vehículos propios ofrece un ahorro estimado de 90 a 130 millones de euros en los próximos diez años, lo que supone un recorte del 10% al 15% respecto al actual gasto en planes de transporte por carretera.
El acuerdo con el socio para levantar la operadora de autobuses incluirá diez años de trabajo conjunto con una posible prórroga de otros cinco. La actividad parece garantizada. Según información interna de la compañía, la necesidad de autobuses podría multiplicarse por nueve respecto a los actuales niveles, con picos de hasta medio millar de vehículos diarios, lo que supera las flotas de transporte urbano de ciudades como Valladolid y está en el entorno de la que circula en Valencia.
Los núcleos identificados como más expuestos a futuras incidencias son Cercanías de Madrid, Rodalies de Cataluña, las líneas de Media Distancia en Levante y Andalucía, y las de ancho métrico en Cantabria y Asturias. Esto es buena parte del mapa de la red convencional que gestiona la pública Adif.
Renfe está sujeta a la obligación de servicio público (OSP) en Cercanías, Media Distancia y diversos servicios en Larga Distancia, lo que la convierte en la única operadora en ofrecer alternativas por carretera a sus clientes. De hecho, también ha extendido el recurso al autobús cuando se dan cortes en la infraestructura de alta velocidad.
La barrera de la contratación
Además del ahorro respecto a la contratación de compañías de transporte por carretera, la firma que preside Álvaro Fernández Heredia trata de dotarse de mayor agilidad para responder en momentos de crisis. Hasta ahora, la contratación de flotas de autobús para realizar los planes alternativos de transporte se realiza mediante concurso público, si es que media una mínima planificación sobre los cortes, o a través de adjudicaciones directas cuando la situación crítica no estaba prevista. En cualquiera de los casos, Renfe se topa con la escasez de autobuses disponibles, falta de conductores y precios que van al alza. Muchas de las candidatas a ayudar a Renfe tienen comprometidos sus efectivos en servicios regulares.
El concurso en busca de socio responderá al modelo de procedimiento negociado con publicidad. Se trata de un sistema excepcional en la normativa de contratación pública española, por el que Renfe invitará a empresas a presentar sus propuestas y negociará las condiciones con las que considere más solventes.
El acompañante elegido tendrá el citado periodo de diez años, con la posible prórroga de otros cinco, para explotar la alianza. Un periodo en el que la compañía ferroviaria habrá rebajado su dependencia de firmas externas y se garantizará la disponibilidad de vehículos en momentos de alta demanda.
El grupo Renfe ha vuelto a ser rentable al cierre de 2025, con un beneficio neto de 50 millones. El grupo, que había encadenado cinco ejercicios consecutivos en pérdidas, se apoya en la división Renfe Viajeros, cuyas ganancias han ascendido a 70,2 millones (5,4 millones de euros en 2024), la consolidación del resultado positivo en la alta velocidad y medidas de eficiencia. Sin embargo, Renfe Mercancías amplía sus pérdidas hasta los 45 millones.
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