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Una biografía bucea en los secretos y el dolor de Jorge Semprún

Soledad Fox Maura publica una investigación sobre el escritor español y superviviente del campo de concentración de Buchenwald que hace especial énfasis en su niñez

Emmanuel Le Roy Ladurie (izquierda), Semprún e Yves Montand, en una manifestación contra la tortura en Argentina.
Emmanuel Le Roy Ladurie (izquierda), Semprún e Yves Montand, en una manifestación contra la tortura en Argentina.

Eran muchos Jorge Semprún, español, comunista, resistente antinazi y preso de Hitler, combatiente clandestino antifranquista, ministro de Felipe González y, finalmente, disidente de sus lealtades. Juby Bustamante, que trabajó con él, escribió: “A Jorge Semprún muy bien muy bien no lo conocía casi nadie”. Javier Solana, amigo, compañero de Gobierno, explicó: “Tenía algo de secreto no revelado dentro de sí”. Ese hombre de secretos intrigó también a su reciente biógrafa, Soledad Fox Maura, pariente lejana de Semprún. Lo conoció. Ni esa circunstancia ni su parentesco están en Ida y vuelta. La vida de Jorge Semprún (Debate). Se detiene especialmente en la niñez de los Semprún (siete hermanos, el mayor era Jorge) y al final dice Fox sobre los secretos: “No dudo que aún los guarda en la manga”.

Ha querido mostrar “a una persona mucho más humana que cualquiera de las imágenes que tenemos de distintas épocas de su vida”. La infancia lo marcó; su madre, hija de Antonio Maura, murió muy joven; su padre, José María Semprún, fue un diplomático timorato que contrajo matrimonio pronto con la asistente que enseñó alemán a sus hijos. Estaban de vacaciones en el País Vasco cuando Franco se alzó en África y el padre decidió el exilio. Jorge tenía 13 años; su infancia quedó rota por la muerte de la madre. “Fue una infancia dura” a la que se asoció, adolescente, su voluntad de resistir a los alemanes que invadían Francia.

 Ahí nació “el Semprún contra el mundo”. Esa lucha está llena de sombras; Fox las desvela, las atenúa o las descarta: no quiere que su biografía sirva para acentuar las dudas creadas por los enemigos de Semprún; y aunque cita los denuestos que su hermano Carlos, enfrentado a Jorge como supuesto impostor en Buchenwald, es consciente de que ese enfrentamiento le resta credibilidad a tales reticencias. “Aquel Semprún contra el mundo se siente protagonista desde joven; sus hermanos, su padre, su madrastra quedan un poco al margen. Antes de que muriera su madre, cuando él tenía 10 años, tenía la idea de que el mundo era como un paraíso donde las cosas iban mejor”.

Carlos y Francisco Semprún en 1931.
Carlos y Francisco Semprún en 1931.

Contra especulaciones

Aquella lucha contra los nazis, su trabajo como comunista clandestino (Federico Sánchez) en el Madrid de Franco fueron el motivo de su vida: luchar para que España se pareciera a la de la República. El hermano y otros adversarios o estudiosos de Semprún arrojan sombras sobre la identidad del resistente. Para Fox no es tan importante lo que hizo como resistente. “Ir a la guerra como voluntario no deja de ser excepcional. Como fue excepcional el fenómeno de los brigadistas en la Guerra Civil. Por qué se dejó reclutar creo que es casi más interesante que el hecho de que participara en la Resistencia. Eso viene de su infancia; en esa época no tenía dónde caerse muerto; estaba en un entorno muy idealista. Ir a la guerra le abría un camino”.

Él hizo memoria de Buchenwald, hasta el final de su vida, cuando empezó a escribir su experiencia como torturado (Ejercicios de supervivencia, 2016, Tusquets). Sugiere su hermano Carlos, y recoge Fox, que Jorge mintió, que no lo pasó tan mal. Dice ella: “La palabra mentira es algo peligrosa… Él dijo, citando a Boris Vian: ‘Todo es verdad porque yo lo he inventado…’. No creo que mintiera sobre lo que hizo en el campo; él fue parte de una organización subterránea, tuvo trabajo en una oficina, en las mejores condiciones posibles dentro de lo que cabe en ese campo”. En el libro, Fox plantea posibilidades sobre el trato que recibió, entre otras el revuelo diplomático que se armó para salvarlo o mejorar sus condiciones, que Jorge no cita en sus libros. “Él no habla de esos esfuerzos que hubo. Uno, porque no funcionaron para liberarlo; dos, a lo mejor él no quería que eso restara importancia a lo que había vivido de verdad: casi dos años en un campo de concentración”.

Jorge Semprún (segundo por la izquierda, de pie) en el sexto congreso del PCE, en 1959. ampliar foto
Jorge Semprún (segundo por la izquierda, de pie) en el sexto congreso del PCE, en 1959.

Fox se alza contra especulaciones que ha leído en sitios de Internet, sobre todo. “Cosas insinuantes, cínicas. No soy de ese bando. No estoy de acuerdo para nada con que Jorge fuera un VIP comunista con 20 años y que llegara a una posición muy importante, de mandamás o de capo, cuando el campo estaba lleno de comunistas curtidos, mayores que él”.

La biografía es, también, el retrato de “un niño solo que se busca a sí mismo, sí. Esa soledad viene de la infancia; no creo que venga del campo de concentración y de la Resistencia. La época menos solitaria es la de su segundo matrimonio y las que pasó con Montand, Costa-Gavras, Resnais. ¡Y cuando volvió a España! De aquí se había ido con el dolor a cuestas y, aunque volver era peligroso, le divirtió muchísimo estar aquí!”.

Alarma en el Comité Central

Cuando Jorge Semprún (1923-2011) fue expulsado por Santiago Carrillo del Partido Comunista Español (PCE), con Claudín, Moscú no tembló, pero cuando Federico Sánchez se despidió por escrito, en un libro corrosivo, de esa época clandestina en España y puso de manifiesto el volumen de sus disidencias, el Comité Central del Partido Comunista en la URSS se desgañitó con los informes que le llegaban de España.

Esos documentos son de muy difícil acceso, pero los consiguió Soledad Fox y los incluye en su biografía. Aparecen las pesquisas de Fox sobre hechos notorios de las diferentes facetas de Semprún: sus desavenencias con Alfonso Guerra y su dimisión del gabinete socialista; sus vivencias en Buchenwald, sus conflictos familiares más dolorosos, su vida de escritor y de cineasta... Lo que más le costó contar fue esa reacción de Moscú cuando el autor de La escritura o la vida publicó Autobiografía de Federico Sánchez.

El talento de Semprún, dicen los documentos hallados en el Comité Central, va a destrozar el comunismo en España. “Pasó de ser un propagandista deseado a una amenaza”, dice Soledad Fox.