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CRÍTICA | TENEMOS QUE HABLAR

Del papel a la pantalla

Lo que en un guion puede tener gracia, en el cine puede desaparecer

Michelle Jenner y Hugo Silva, en 'Tenemos que hablar'.
Michelle Jenner y Hugo Silva, en 'Tenemos que hablar'.

TENEMOS QUE HABLAR

Dirección: David Serrano.

Intérpretes: Michelle Jenner, Hugo Silva, Verónica Forqué, Óscar Ladoire.

Género: comedia. España, 2016.

Duración: 91 minutos

En Tenemos que hablar, cuarto largo de David Serrano, se intuyen posibilidades de buena comedia asociada a su tiempo: de crisis económica, de derrumbe moral. Pero lo que en un guion puede tener gracia, en pantalla puede desaparecer. El papel hay que engrandecerlo con una verdadera coreografía en el interior del plano. El cine no es teatro; tampoco televisión semanal para mayorías poco exigentes. Una película necesita un plus y ésta no lo tiene. Por razones narrativas, al desaprovechar uno de los subtextos del relato: lo peor no es sufrir los efectos de la crisis, sino que la gente se entere de ello; la fachada como máximo exponente de la ruindad. Por la puesta en escena: no se trata de plantar la cámara en cualquier sitio. Y por cuestiones técnicas: incomprensible que haya escenas de interior sin sonido directo, dobladas posteriormente, sin espontaneidad, redichas.