“¿Quién no quiere un Goya en su vida?”

De Cesc Gay a Natalia de Molina, los triunfadores de la gala relatan sus emociones tras la victoria

Natalia de Molina con su goya.
Natalia de Molina con su goya.Claudio Alvarez (EL PAÍS)

Un cáncer terminal puede tener humor. Y una despedida definitiva se puede producir sin lágrimas. En una palabra, “equilibrio”, la clave que según Cesc Gay ha provocado el triunfo de Truman: seis nominaciones y cinco Goya, tan importantes como mejor película, director, actor protagonista y secundario y guion original. “Nos ha pasado por encima un tsunami”, resumía el cineasta una hora después de la gala.

El director catalán explicaba que espera que sus filmes nunca dejen indiferentes. Desde luego, no lo hace Truman, la historia de un fin de semana en el que dos amigos de toda la vida se dicen adiós para siempre. Impactó tanto a los académicos como al medio millón de espectadores que logró en las salas. Aunque la victoria le garantice ahora una nueva carrera comercial, antes de que Gay se dedique a sus nuevos proyectos: una serie y un filme de ciencia-ficción.

La misma carrera que quiere tener Daniel Guzmán, que tratará de llevar de vuelta A cambio de nada a las salas, tras llevarse dos premios. ´En concreto, mejor director novel y actor revelación para Miguel Herrán, aunque Antonia Guzmán, actriz y abuela del cineasta, le felicitara por el premio al mejor guion. “Con todos estos años que has estado con esto…”, celebró a su nieto. El director contó tras el triunfo que ahora quiere “recuperar” su vida: “Quiero salir fuera, a respirar, a que me caiga la lluvia en la cabeza”. Luego, retomará el cine. ¿Con el mismo equipo? “Seguro”.

Los premios celebraron tanto a veteranos como Ricardo Darín –“ha sido extraordinario, como un abrazo al alma por parte del cine español”- y Fernando León, como a Natalia de Molina, la más joven ganadora de dos Goya, según ella misma descubrió tras la gala. “Cuesta mucho hacer cine y más este tipo de películas”, defendió la actriz, premiada ante contrincantes como Penélope Cruz, Juliette Binoche e Inma Cuesta, por un filme tan duro como necesario sobre desahucios, Techo y comida. “Ha habido papelazos de mujeres este año y ojalá siga siendo así”, concedió la intérprete, que admitió que en realidad ella estaba ilusionada ya solo “con conocer en persona a Juliette Binoche”.

Otra mujer celebrada por la Academia fue Luisa Gavasa, ganadora de uno de los únicos dos premios que obtuvo La novia, que partía con 12 nominaciones. De ahí que la intérprete reconociera el sabor agridulce del galardón. Por un lado, la decepción por el filme, que debió llevarse “dos o tres premios más”, según ella. Por otra, su propia alegría, que espera le lleve a encadenar más proyectos, tras Incierta gloria, que prepara bajo la dirección de Agustí Villaronga. La actriz resumió su felicidad con una frase con la que todos estarían de acuerdo: “¿Quién no quiere un Goya en su vida?”.

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Sobre la firma

Tommaso Koch

Redactor de Cultura. Se dedica a temas de cine, cómics, derechos de autor, política cultural, literatura y videojuegos, además de casos judiciales que tengan que ver con el sector artístico. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Roma Tre y Máster de periodismo de El País. Nació en Roma, pero hace tiempo que se considera itañol.

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