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La geometría íntima de la naturaleza

Las fotografías aéreas tomadas durante 20 años por Héctor Garrido en Doñana aterrizan en el Palacio de la Moncloa

Caballos marismeños de que viven gran parte del año en las aguas someras de la marisma de Doñana Ver fotogalería
Caballos marismeños de que viven gran parte del año en las aguas someras de la marisma de Doñana

A veces sus fotografías parecen pinturas abstractas. En otras ocasiones las imágenes que nos ofrece son casi obras hiperrealistas, o texturas de Barceló, o puro arte geométrico, si bien todo es más sencillo de lo que aparenta. Tras esas formas sinuosas que se repiten una y otra vez, verde, azul, verde, azul, solo hay aves acuáticas alimentándose sobre las zonas limosas de la marisma atlántica. Y aquellas estructuras formidables que nos hipnotizan no son otra cosa que la vista a vuelo de pájaro de una colonia de flamencos que ha intentado reproducirse en una laguna somera de Doñana. “El bajo nivel de agua permitió la entrada de los jabalíes, que devoraron casi todos los huevos y espantaron a los adultos, de ahí las huellas que quedaron grabadas en el terreno como si fueran pinceladas”,explica Héctor Garrido de una de las sorprendentes fotos aéreas que componen Fractales. Las marismas y Doñana.

Dice Garrido que “sin naturaleza no hay nada”. Puede parecer una obviedad. Pero no lo es “si uno observa la relación del poder y la clase política con el medio ambiente y su conservación, y la escasa importancia que ocupan estos temas en los programas electorales”, asegura. Por eso, para él, que desde hace más de dos décadas vive y trabaja como fotógrafo en el corazón de la Estación Biológica de Doñana (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), es una victoria que su última muestra haya sido exhibida durante un mes en el Palacio de la Moncloa, luego de pasar por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Por primera vez La Moncloa albergaba una exposición. Y aunque por razones de seguridad sólo era para disfrute de los 3.500 trabajadores del complejo de Gobierno, Garrido vió una oportunidad. “Quería llamar la atención de los políticos sobre la prioridad que debe ocupar la conservación de la naturaleza”, dice.

Uno de los paisajes fotografiados desde el aire en Doñana por Héctor Garrido.
Uno de los paisajes fotografiados desde el aire en Doñana por Héctor Garrido.

Tras las sugerentes imágenes que componen esta muestra -y el libro Fractales. Anatomía íntima de la marisma (editorial Rueda)- hay más de 300 vuelos y 1000 horas de trabajo aéreo realizado en Doñana y las zonas húmedas de la bahía de Cádiz. En esencia, de lo que nos habla Garrido con esta labor de 20 años es de la geometría ingobernable de la naturaleza.

“En contraposición de la geometría creada por el hombre, en la que predominan las líneas rectas y curvas uniformes, las formas de la naturaleza son irregulares y difíciles de medir”, explica. “Un árbol es la típica representación de un fractal. El tronco y sus ramas principales tienen una estructura similar a la de las ramas menores, a la de los brotes y finalmente a los nervios de las hojas o las raíces”. Esa reproducción de un patrón geométrico a diferentes escalas es característica en los fractales.

Señala Garrido que los fractales se presentan en la mayoría de las estructuras naturales, “desde las geográficas (como los ríos o las montañas) a la estructura interna de los seres vivos”. “Un pulmón es estructuralmente muy parecido a un árbol, y una dendrita puede ser igual que un paisaje de Doñana visto desde el aire”.

Formas fractales arbóreas en unas marismas mareales en la Bahía de Cádiz.
Formas fractales arbóreas en unas marismas mareales en la Bahía de Cádiz.

Una cuadrilla hace la recolección en un campo sembrado. Desde la altura se observa simplemente un frente de líneas rectas que avanza y va rompiendo la armonía vegetal. “Desde hace miles de años es lo mismo. El hombre intenta imponer sobre las formas naturales su concepción euclidiana del mundo. Carreteras, diques, canales y edificios son trazados por toda la geografía del Planeta. Pero cuando se produce el más mínimo descuido o abandono, la naturaleza vuelve a reescribir el paisaje transformándolo de nuevo, acorde a su geometría fractal. Los diques se rompen y la fuerza del agua descompone los canales y los deconstruye buscando sus formas irregulares, sinuosas y arboladas”. Garrido parece preguntarnos: “¿Qué geometría tendrá la última palabra?”

Asegura que sus fotografías respetan completamente la apariencia real del paisaje, sus tonalidades y colores. “Es exactamente así como se observan al sobrevolar las marismas en condiciones ideales”, afirma. Para lograrlas, realizó los vuelos cerca del amanecer y el ocaso, buscando evidenciar los relieves y los colores, “y en las zonas mareales, siempre a la caza de las mareas vivas, principalmente las equinocciales, que dejan al descubierto zonas de belleza inesperada, a veces cubiertas de algas filamentosas o limos de colores, que han permanecido meses ocultos bajo el agua”. Después viene su arte para componer imágenes asombrosas que nos hacen dudar de si lo que vemos es real o no. Las fotografías fractales de Garrido sirvieron de inspiración al director de la multipremiada película La isla mínima, Alberto Rodríguez.

Él quisiera que fueran sencillamente “una invitación a comprender como funciona nuestro planeta y propiciar el respeto que se merece”.

De la Moncloa a La Habana

Las 28 fotografías de gran formato que forman ‘Fractales. Las marismas y Doñana’ quedaron instaladas el pasado 8 de octubre en el claustro de la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes, una de las muchas dependencias del Gobierno que funcionan en el Palacio de la Moncloa. Se trata de una exhibición histórica. Es la primera vez que el complejo acoge una exposición, y debido a las estrictas medidas de seguridad solo podrá ser disfrutada por los 3.500 funcionarios que trabajan en este complejo, donde además de la residencia del presidente del Gobierno está la sede del Consejo de Ministros. La muestra, inaugurada por la Vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría, ha estado un mes en el antiguo edificio del INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias) y viajará más tarde a Huelva, Sevilla y también a la Habana (una reproducción).

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