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Jorge Pardo, Premio Nacional de las Músicas Actuales

El jurado le concede el galardón por "su talento como intérprete y compositor y por su capacidad para convertir el instrumento en voz poética"

Jorge Pardo
Jorge Pardo, con su saxofón.

Jorge Pardo ha sido galardonado este martes con el Premio Nacional de las Músicas Actuales correspondiente a 2015, reconocimiento que concede anualmente el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y está dotado con 30.000 euros. En su fallo, el jurado ha resuelto proponer, por mayoría, la concesión del premio a Pardo por "su talento como intérprete y compositor y por su capacidad para convertir el instrumento en voz poética".

Además, también ha destacado del premiado su labor para "establecer puentes entre la tradición hispana, sobre todo flamenca, con otras músicas del mundo, terreno en el que ha obtenido un amplio reconocimiento internacional". Asimismo, ha resaltado "el magisterio e inspiración que supone para las nuevas generaciones de músicos".

Pardo recibe la llamada de EL PAÍS mientras viaja en taxi por las calles de Madrid: “Voy a ver a mi madre y luego al Auditorio para probar sonido con Chick”. “Chick” es Chick Corea. Pardo va a ser, junto al tocaor Niño Josele, la guinda del pastel en el concierto que el pianista va a ofrecer en el Auditorio Nacional de Música. “Lo que más me gusta del premio es la justificación que han dado para dármelo”, asegura. “Me encanta que reconozcan mi labor de acercamiento a las nuevas generaciones y el interés por lo que estamos haciendo los músicos de mi generación, que no tocamos la guitarra ni cantamos, pero somos flamencos como el que más”. Saxofonista, flautista, compositor e improvisador “pero, sobre todo, un gran tipo, además de un músico extraordinario” (Chick Corea).

En 2013, el madrileño recibió el premio al Mejor Músico de Jazz Europeo que otorga la Académie du Jazz francesa en solemne ceremonia celebrada en el Théâtre de la Châtelet parisino: “Para mí, el mayor premio es vivir, y amar, y hacer música”, manifestó el premiado en aquella ocasión. Jazzista en tierra flamenca, flamenco allá donde va, la leyenda de Jorge Pardo se extiende en el tiempo, desde sus inicios en el grisáceo Madrid de la Transición junto al brasileño Jayme Marques, a su inmersión en las procelosas aguas del jazz-rock, con Dolores: “Básicamente, era el grupo de Pedro Ruy-Blas, con el que pretendíamos seguir la línea de jazz progresivo de Chick Corea y Weather Report”.

Una afortunada coincidencia en un estudio de grabación, convirtió a Dolores en el grupo de de acompañamiento de Paco de Lucía: “toda mi vida he vivido en el filo de la navaja de la controversia entre si soy un músico de jazz o no. Lo que soy, es un músico “impuro”. De Paco de Lucía a Chick Corea; del Carnegie Hall al Corral de la Morería. Y, siempre, Camarón. La experiencia junto al más carismático de los cantaores de la modernidad, reconoce Jorge, le cambió la vida: “Ahora se hacen sellos de correos de Camarón, pero cuando yo tocaba con él, paseábamos por Alcalá y éramos 2 perfectos desconocidos”.

La geografía particular del Premio Nacional de las Músicas Actuales abarca desde las blancas arenas de Mojácar, a las selvas impenetrables de Perú y Brasil: “Hubo un momento en que casi me quedo a vivir en Rio de Janeiro. Me encanta el país y Hermeto Pascoal me invitó a unirme a su grupo, pero entonces recibí la llamada de Paco y tuve que elegir: o Paco, o Hermeto. Y me quedé con Paco”. Para Jorge Pardo, tan importante es su intervención de esta noche en el Auditorio Nacional de Música como el concierto que acaba de ofrecer en el garito de la esquina: “Al final, lo que te gusta es estar con tu gente, en tus sitios, tocando en pijama y zapatillas”. Acaso ese sea, y no otro, el secreto de su éxito.

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