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OPINIÓN

Despedida a un maestro

No se contentó solo con ser poeta, de los mejores entre los que irrumpieron en la poesía española tras los maestros del 27

Si recurrimos a un símil musical, podría decirse que Bousoño fue compositor, intérprete y director a la vez. Y en las tres actividades, con logros de extraordinaria altura. Compositor de su propia poesía, reunida toda ella bajo el título de Primavera de la muerte, una de las más inspiradas de la primera generación de posguerra, de la que forma parte como uno de sus miembros más brillantes y renovadores. Intérprete de la obra de otros poetas afines, entre los que destaca el agudo análisis que hizo de la obra de Vicente Aleixandre, su maestro y mentor; pese a los años transcurridos, este análisis suyo, de 1950, sigue siendo hoy en día la más importante aportación a los estudios aleixandrinos. Y director, esto es, teórico de la poesía, conocedor de sus leyes y procedimientos, con aportaciones al campo especulativo de una sagacidad y una novedad admirables. Con la Teoría de la expresión poética, la gran obra teórica de Carlos Bousoño, aprendimos a leer la poesía del siglo XX todos los poetas que vinimos tras él.

Pero todas estas actividades a las que se entregó con tanto acierto –y aquí es obligado citar también su tarea como profesor en la materia de Teoría Literaria, de enorme éxito entre sus alumnos de la Universidad Complutense (algunos tan prestigiosos hoy como Mario Vargas Llosa o Francisco Brines), responden a su irrenunciable condición de poeta. Un poeta de los más importantes de la segunda mitad del siglo XX, con un mundo original y rico en aristas y matices; el poeta de la duda de Dios, de la angustia y, pese a todo, de la alegría inmensa de vivir; clásico y contenido en las formas estróficas cerradas, en las que demostró ser un perfecto orfebre, y poeta rupturista de verso ancho y meditativo a partir de Oda en la ceniza, su libro de 1968.

Carlos Bousoño nos ha dado con riguroso método un conocimiento más real y exacto de lo que la poesía es, y, al mismo tiempo, nos ha mostrado con su obra poética los nuevos y admirables espacios alcanzados por la poesía en manos de un verdadero creador.

Alejandro Duque Amusco es poeta y porfesor universitario, experto en la obra de Vicente Aleixandre y de Carlos Bousoño.