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Terry Jones, la despedida de un cómico excéntrico

El Monty Python, gravemente enfermo, presenta en Sitges la que podría ser su última película como director: ‘Absolute anything’

Terry Jones, en el rodaje de 'Absolute anything'. Arriba en el puente, el especialista que dobla a Simon Pigg.
Terry Jones, en el rodaje de 'Absolute anything'. Arriba en el puente, el especialista que dobla a Simon Pigg.

Han sido durante décadas el faro de los cómicos de todo el mundo. Monty Python es parte de la cultura popular del siglo XX y del siglo XXI; el sexteto –convertido en quinteto tras la muerte de Graham Chapman en 1989- cambió el humor absurdo, con sus dosis de inteligencia, mal gusto, delirio y amor por los múltiples formatos: animación, sketches, canciones, monólogos, imitaciones… El galés Terry Jones (Colwyn Bay, 1942) que este  sábado recibió en el festival de Sitges el premio Máquina del tiempo, fue, dentro de esta banda legendaria, el responsable de las decisiones relacionadas con la dirección. Si cada uno tenía un rol en los Monty Python, Jones asumió los de dar vida a los personajes femeninos gracias a su voz chillona –para la historia queda su madre de Bryan- y crear desde la dirección el esquema y el estilo en el que sus compañeros desarrollaban sus habilidades cómicas.

De ahí que Jones sea quien firme como director de Los caballeros de la mesa cuadrada, junto a Terry Gilliam, y en solitario de La vida de Brian y de El sentido de la vida. Cuando el grupo se disolvió, Jones siguió dirigiendo cine (Servicios muy personales, Erik el Vikingo y Viento en los sauces), capítulos de series de televisión, ópera, presentando y realizando documentales de historia –le apasiona el género, especialmente la historia medieval- y escribiendo innumerables libros. Este sábado, en Sitges, también se proyectó su comedia Absolute anything, que podría ser su último trabajo.

El retorno de los Monty Python, treinta años después de su separación, tuvo lugar en 2014 por varias razones, entre ellas los problemas económicos de Jones tras un costosísimo divorcio de su primera esposa, con la que llevaba casado más de tres décadas y había tenido dos hijos. En septiembre de 2009, a los 69 años, tuvo otra hija y volvió a casarse. El galés superó un cáncer de colon en 2006, y parecía en plena forma tras el reencuentro con sus compañeros y la dirección de Absolute anything.


Sin embargo, en Sitges, Jones no ha concedido ni entrevistas ni la habitual rueda de prensa de los premiados con el galardón Máquina del tiempo. No ha habido explicación oficial. Pero desde su entorno se apunta que el galés está gravemente enfermo. Anoche, con 73 años, recogió el premio, recibió el aplauso del público que llenaba el Auditorio, y tras leer la placa que acompaña el trofeo, que reproduce la silla de la máquina del tiempo imaginada por H. G. Wells, improvisó una rima en inglés sobre las playas de Sitges. Y volvió a su butaca. Tampoco Absolute anything da para más. Protagonizada por Simon Pegg, la comedia en la que el Consejo alienígena decide dar a un humano cualquiera la capacidad del poder absoluto. Durante los diez días que este profesor hastiado de su profesión posea esa habilidad, los extraterrestres vigilarán su comportamiento. Y al final si la ha usado para el bien, salvarán el planeta. Si no, destruirán la vida. A los cinco sabios interplanetarios les ponen voz los Monty Python, y el fallecido Robin Williams pone voz al perro del protagonista. Fallida en ritmo y en guion, solo en algunos momentos de Absolute anything –que tiene distribuidora española y que se estrenará con el título Absolutamente todo- aparecen chispas de aquellos míticos delirios de los Python. Para la posteridad queda la última aparición de Jones, a quien en un cameo se le ve conduciendo una furgoneta que casi atropella al protagonista. Cuando el maestro, caído en la calle y con su bicicleta destrozada, le grita “¡Que te den por culo!”, Jones casi pierde el control de su vehículo que se aleja calle abajo, mientras él conduce sonriendo de oreja a oreja al disfrutar de su repentina felicidad anal.