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Les Luthiers inician su gira más difícil en Oviedo

Tras la muerte de uno de sus miembros, Daniel Rabinovich, el grupo de humor musical regresa con dos nuevas incorporaciones

<CW-14>Carlos López Puccio, componente de Les Luthiers.
<CW-14>Carlos López Puccio, componente de Les Luthiers. EFE

Les Luthiers han comenzado en Oviedo su gira española más difícil, tras el fallecimiento en agosto de Daniel Rabinovich, uno de sus cinco integrantes, a los 71 años. La formación quedaba así dolorosamente reducida a cuatro de los miembros tradicionales (Carlos Núñez Cortés, Carlos López Puccio, Marcos Mundstock y Jorge Maronna). Pero ellos dominan el arte de la sorpresa y de todos los instrumentos musicales, así que echaron mano del ejemplo que brinda el acordeón y han pasado, tachán, tachán, de cinco a cuatro y de cuatro a seis. Y las risas continúan, como ha podido comprobar desde el miércoles, y hasta el domingo, el público asturiano.

El grupo argentino de humor musical y verbal supo cuidar la cantera, y las dos incorporaciones estables de Tato Turano y Martín O’Connor han servido para garantizar el espectáculo sin que se pierda una sola carcajada. Además, en el banquillo se sientan dos nuevos reemplazantes por sí surge una oportunidad o conviene introducir rotaciones.

El seguidor habitual de Les Luthiers no olvidará nunca a Rabinovich, pero con esta nueva presentación (titulada ¡Chist!) continuará disfrutando de todo lo que permanece en escena: los demás luthiers y el mismo humor de siempre con juegos de lengua y de palabras, la imitación paródica de los estilos musicales más conocidos y sus incombustibles instrumentos estrafalarios.

Además, encontrará ahora el talento de Turano y O’Connor, que añaden nuevos registros vocales al grupo. Ambos han pertenecido siempre al mundo del espectáculo y admiraron a Les Luthiers desde hace muchos años, lo que les permite manejar con soltura la herencia recibida. Turano más instrumental y bolerista, O’Connor con un despliegue de voz digno de cualquier representación lírica y una vis cómica que deja todas las carcajadas donde siempre estuvieron. Donde volvió a expresarlas el público de Oviedo.

El programa de este ciclo español incluye una selección de éxitos que se ríen de la música más insulsa y a la vez comercial, pero también del bolero, del vallenato (con acordeón, claro) y hasta del tachún-tachún discotequero. Sin olvidar la divertida pieza bucólica en la que Marcos Mundstock embarulla involuntariamente las hojas de la partitura y el desorden consiguiente convierte una pieza costumbrista en un poema de inesperado doble sentido. Las dos horas de actuación concluyen con el ya mítico duelo entre el piano y el bolarmonio (una especie de marimba creada con balones), en el que Núñez Cortés y Maronna elevan a los cielos el nivel del humorismo musical.

La gira, patrocinada por EL PAÍS, continúa por A Coruña y Vigo. En marzo regresarán a España para actuar en Madrid y Barcelona (las entradas están ya a la venta). En su estreno, el público de Oviedo no paró de reír. Y eso no fue incompatible con llorar a Daniel Rabinovich.

 

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