Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
CRÍTICA | pan (viaje a nunca jamás)

Isla fantasía

Los trabajos de Wright son apabullantes circos de tres pistas que, a veces, parecen olvidar por qué han sido levantados

Hugh Jackman, en el filme.
Hugh Jackman, en el filme.

Con su población de hadas, corsarios, indios, sirenas, cocodrilos y niños perdidos, el País de Nunca Jamás imaginado por J. M. Barrie era la suma de una serie de deslumbramientos infantiles, una Arcadia de la inmadurez. Joe Wright ha concebido su Nunca Jamás particular con un similar ánimo sincrético, tocado por cierta exuberancia posmoderna: en Pan (Viaje a Nunca Jamás), los piratas cantan a Nirvana y los Ramones, todas las sirenas tienen el hoy demasiado omnipresente rostro de Cara Delevingne y un joven capitán Garfio –que se llama así incluso antes de lucir garfio, propiamente dicho- entra en el clímax final casi copiándole el pie al Han Solo de La guerra de las galaxias (1977).

PAN (VIAJE A NUNCA JAMÁS)

Dirección: Joe Wright.

Intérpretes: Levi Miller, Hugh Jackman, Rooney Mara, Garrett Hedlund, Adeel Akhtar, Nonso Anozie, Amanda Seyfried, Kathy Burke, Cara Delevingne.

Género: fantasia. Estados Unidos-Reino Unido, 2015.

Duración: 111 minutos.

En las imágenes de rodaje de Ana Karenina –quizá su mejor película-, Wright lucía pinta de jefe de pista de un circo excéntrico. Así son casi todas sus películas, apabullantes circos de tres pistas que, a veces, parecen olvidar por qué han sido levantados. Si en Hanna (2011), el cineasta jugó de manera imaginativa con el sustrato de los cuentos de hadas, aquí consigue secuencias enérgicas –la escapada aérea de Londres-, pero pasa por alto el tema fundamental de Barrie: la infancia como paraíso… patológico.