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El director de cine Mariano Ozores, Goya de Honor

La Academia premia al autor de 96 películas que han visto 87 millones de personas

Desde hace tiempo la Academia de Cine venía barajando el nombre de Mariano Ozores (Madrid, 1926) para concederle el Goya de Honor, pero no acababa de decidirse. Este año así lo ha hecho, reconociendo su "sólida y vasta trayectoria dedicada a la comedia". "Uno puede pensar, muy tímidamente, que lo tenía merecido, pero el día que llega a uno le viene una alegría sin límites. La sorpresa siempre es enorme cuando ocurre algo tan estupendo por haber tenido el inmenso orgullo de haber hecho casi un centenar de comedias", ha declarado tras conocer este reconocimiento por boca del presidente de la Academia, Antonio Resines.

Las películas de Ozores han recorrido diversos aspectos de la comedia popular a lo largo de 40 años, destacando por estar hechas de forma rápida y barata –llegó a rodar hasta cinco en el mismo año–, y casi todas con éxito de público. La Academia ha informado en un comunicado de que 87 millones de espectadores han visto las películas de Ozores, solo en las salas. Puede que no haya otro director más prolífico, ni tampoco más polémico. Siendo Pilar Miró directora general de Cine, le retiró, como a otros, todo tipo de ayuda, de lo que él se quejó abiertamente.

Hijo de actores, no tenía condiciones para continuar la carrera de sus padres, lo que sin embargo sí hicieron de forma notable sus hermanos José Luis y Antonio, y más tarde sus sobrinas Emma y Adriana. En su lugar, optó por la dirección, al principio con algún intento de cine de autor –Salto mortal (1962) o la peculiar ciencia ficción de La hora incógnita (1964)– o de militancia política –Morir en España (1965), réplica a la famosa Morir en Madrid, entonces prohibida en nuestro país– o de cine religioso –Alegre juventud, titulada en México Los legionarios de Dios–, con las que no tuvo éxito.

Sin embargo, enseguida se decantó por la comedia, que fue adaptando a la evolución de las costumbres… y de la censura. Desde situaciones amables sobre la buena gente, la picaresca y sus dificultades para vivir –Suspendido en sinvergüenza (1965) a enredos enloquecidos con la represión sexual como fondo, habitualmente interpretados por José Luis López Vázquez y Gracita Morales a finales de los sesenta –Operación secretaria, Operación cabaretera, Operación Mata Hari, Operación Bi-Ki-Ni– o por Alfredo Landa –El reprimido, Jenaro el de los 14, Manolo la nuit, Dormir y ligar, todo es empezar…– hasta que en época de democracia, Ozores se lanzó abiertamente a la caricatura política, no exenta en ocasiones de agudeza junto a tintes conservadores –Que vienen los socialistas, Alcalde por elección, Los autonómicos. No, hija, no, Reír más es imposible…

Lo que caracterizaba el cine de Ozores de esos años era la atención a la actualidad inmediata. De hecho, la Academia reconoce su “habilidad para pulsar la actualidad en cada momento desde la comedia", y así lo hizo, entre otras, en Los bingueros, Todos al suelo, El primer divorcio, Hacienda somos casi todos, Pelotazo nacional…–, aunque más tarde, en sus últimas películas, con la colaboración de Fernando Esteso y Andrés Pajares entró de lleno en un humor chabacano cuando no abiertamente zafio.

Risa en las salas

Sobre su obra, Ozores ha destacado en declaraciones a la Academia que "aunque las críticas nunca han sido buenas, me quedo con que el público siempre ha estado a mi favor. Ese ha sido mi verdadero logro, haber mantenido la risa en las salas de cine españolas es una satisfacción que no puede quitarme nadie".

Tras la muerte de su hermano Antonio con el que trabajó casi siempre –un actor a reivindicar por su ingenioso humor absurdo– Mariano Ozores pareció retirarse del mundo público –de hecho, por esa razón rechazó hace poco una entrevista con este periódico–, de lo que le saca ahora esta distinción de la Academia. Buena ocasión para revisar una página de nuestro cine –en realidad varias páginas–, cuyo significado sociológico se encuentra al margen de cualidades cinematográficas.

Sobre el momento en que recogerá el premio en la próxima gala de los Goya ha dicho: "Sería muy hermoso poder verme rodeado de gente que ya no vive y que para mí han significado mucho: Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Lina Morgan… Dada la dificultad de esta idea, me gustaría verme arropado por Concha Velasco, por Andrés Pajares y Fernando Esteso, intérpretes que han sido junto a mis hermanos las personas con las que he compartido más rodajes".

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