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‘Ensayos bárbaros’ o el mundo virtual visto por un escéptico

Jordi Soler publica en Círculo de Tiza un análisis de cómo la sobreexposición informativa paraliza la capacidad de pensar

Jordi Soler, este martes en Madrid. Ampliar foto
Jordi Soler, este martes en Madrid.

"La única forma de vivir en este mundo es desde el escepticismo", dice Jordi Soler, escritor mexicano afincado en Barcelona, quien procura predicar con el ejemplo. Buena prueba de ello es Ensayos bárbaros, la obra editada por Círculo de Tiza que ha presentado este martes en Madrid y en la que reivindica un espacio para el pensamiento en una sociedad, la nuestra, en la que todo está predeterminado y cualquiera que se salga de lo preestablecido es un bicho raro. La publicación es la primera colaboración de Jordi Soler y la nueva editorial madrileña, que nació en octubre del pasado año. "Para nosotros es muy importante, porque Soler fue el primer autor con el que contacté cuando decidí sacar este proyecto adelante y, aunque entonces no pudo ser, él fue un gran apoyo para el proyecto", comenta la directora editorial Eva Serrano.

"No creo porque no he encontrado en qué creer", añade Soler, autor de dos libros de poesía y de 11 novelas. Afirmación que podría tildarse de boutade, porque Soler sí que cree en muchas cosas, especialmente en la existencia de vida inteligente. Su recopilación de ensayos, que ha ido escribiendo en los últimos cinco años, está llena de referencias a escritores como Henry David Thoreau, el precursor de la desobediencia civil en la Norteamérica del siglo XIX, Thomas Mann, Tony Judt y, sobrevolándolo todo a James Joyce, porque Soler es un enamorado de su Ulises, una novela que lee todos los años y que es el centro de la Orden del Finnegans, un selecto grupo del que también forman parte otros escritores como Enrique Vila-Matas, Eduardo Lago o Antonio Soler y que desde hace una década se reúne en Dublín el 16 de junio, el Bloomsday.

Intento digerir el mundo que me rodea con los instrumentos del siglo XXI y una mentalidad del  XX"

"Aunque, rigurosamente, soy un hombre del siglo XXI (tengo un iPad, una cuenta en Twitter y leo libros electrónicos) defiendo la velocidad del XX. Las personas somos pura contradicción y de ahí viene nuestra chispa. Una persona sin contradicciones sería plana, muy poco interesante", comenta el escritor que reside en Barcelona desde hace 12 años, ciudad de la que emigró su familia materna en 1946. "Se fueron porque eran comunistas y se instalaron en la hacienda La Portuguesa, en Veracruz (México). Mi hermano y yo hablábamos en catalán cuando no queríamos que nos entendieran los otros niños. Mi madre nos enseñó quizás porque tenía la esperanza de volver, pero no fue así", recuerda.

Jordi Soler, colaborador de EL PAÍS y del diario mexicano Milenio, cultiva el ensayo desde el comienzo de su carrera y en Ensayos bárbaros reúne 47 textos en los que critica la tendencia actual a sustituir la realidad por el mundo virtual, a almacenar cantidades ingentes de información en lugar de analizarla y sacar conclusiones, en definitiva, se trata del esfuerzo de "un hombre que intenta digerir el mundo que le rodea con los instrumentos del siglo XXI y una mentalidad del XX", aclara el autor de Ese príncipe que fui (Alfaguara, 2015).