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CRÍTICA | Una chica vuelve a casa sola de noche

Los colmillos y el chador

La película revela a una cineasta con sentido del estilo y talento para el 'marketing cool' (el filme no es iraní, sino estadounidense)

Fotograma de la película.
Fotograma de la película.

Descrita por su directora como “el primer spaghetti western de vampiros iraní”, Una chica vuelve a casa sola de noche empezó a generar su hype desde que se mostró en Sundance. Fotografiada en un elaboradísimo blanco y negro, hablada en farsi, pero rodada en California, la película revela a una cineasta con sentido del estilo y talento para el marketing cool (para empezar, su película no es iraní, sino estadounidense). También delata tendencia a la pose manierista y a la indigestión posmoderna.

Una chica vuelve a casa sola de noche

Dirección: Ana Lily Amirpour.

Intérpretes: Sheila Vand, Arash Marandi, Marshall Manesh.

Género: terror. EE UU, 2014.

Duración: 101 minutos.

Una vampira con chador ajusta cuentas en una ciudad habitada por un proxeneta, una prostituta, un niño, un gato, un padre yonqui y un rebelde sin causa. Amirpour sabe que se le transparentan todas las costuras referenciales, pero lo contrapesa poniendo el acento en la calidad atmosférica. Ojalá lo esbozado aquí madure en una segunda película.

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